La Fisioterapia en el Alzheimer

Publicado el 21 de septiembre de 2021

En el siguiente artículo, con motivo del Día Internacional del Alzheimer que se celebra hoy, el Equipo de Fisioterapia de DomusVi Santa Justa nos quieren mostrar la importancia del tratamiento de fisioterapia en personas con alzheimer. El objetivo principal es mejorar o mantener la funcionalidad del residente, o que dicha funcionalidad disminuya lo más lento posible. Con este tipo de terapias conseguimos: Aumentar y/o conservar una marcha funcional e independiente. Aumentar y/o conservar la movilidad articular y el tono muscular. Mejorar la postura. Reducir el dolor. Reducir el riesgo de caídas. Como consecuencia de los objetivos anteriores, mejoraremos su estado de ánimo. En la primera fase del alzheimer, el paciente presenta síntomas propios de la enfermedad de carácter leves. Es por ello que aún pueden realizar su vida cotidiana de manera más o menos normal. Los síntomas más significativos son los siguientes: El síntoma más evidente o significativo es una pequeña pérdida de memoria. Existen cambios repentinos en el humor. Pueden aparecer alteraciones de la conducta. Se evidencia los primeros cambios en la utilización del lenguaje. La orientación espacial se comienza a alterar, por lo que comienzan a tener miedo a salir a la calle. Esto puede conllevar que se arraigue el sedentarismo: La actividad física del paciente se ve mermada. La actividad social también se ve disminuida, provocando que poco a poco se vayan metiendo más en su pequeño mundo. Tienen a estar apáticos y tristes. En esta fase también se pueden apreciar pequeños cambios físicos, tales como, por ejemplo: Alteraciones posturales. Comienza a modificar su marcha. Lentitud en la realización o en la ejecución de cualquier movimiento. Y en algunos casos pueden aparecer síntomas de rigidez articular y muscular. En esta fase en la que el paciente aún mantiene cierto grado de independencia o de autonomía, lo ideal es realizar tanto, sesiones individuales o en grupo. El objetivo principal de esta etapa es retrasar lo máximo posible la pérdida de ciertas capacidades físicas del paciente y por lo tanto prolongar todo lo posible su independencia. Es por esto que al paciente se le propone realizar: Paseos al aire libre. Siempre se les aconseja que, aunque se encuentren aparentemente bien, que procuren no ir solos. Por la parte que corresponde a la fisioterapia, las sesiones van a ir enfocadas: Por un lado, a potenciar el equilibrio y la coordinación. En el caso que se haya observado que tiene algún tipo de alteración en la marcha, se trabaja ese aspecto. Trabajar las transferencias. Tratar el dolor. Procurar que el paciente mantenga una correcta postura. Insistir en el mantenimiento de la musculatura y del rango articular mediante la cinesiterapia tanto activa como activa resistida.   En el estadío moderado de esta enfermedad,  los síntomas se hacen más visibles y es por eso que el enfermo de Alzheimer necesita supervisión casi constante, porque comienzan a perder autonomía e independencia para poder desenvolverse en las actividades de la vida diaria. Los síntomas más frecuentes de esta fase son los siguientes: La pérdida de memoria es muy evidente, sobre todo la memoria a corto plazo, llegando a olvidar cosas que han hecho hace cinco minutos. El lenguaje es muy escaso y además es poco fluido. Comienza a perder el entendimiento sobre órdenes o frases muy cortas y sencillas. Se convierten en personas dependientes de otras para poder hacer cualquier actividad cotidiana, como por ejemplo asearse, peinarse o vestirse. El grado de apatía o de tristeza se ve considerablemente aumentada. A nivel físico el paciente con Alzheimer también experimenta un deterioro importante. Estos cambios son: Existe una pérdida en el equilibrio y en la coordinación de los movimientos. Comienzan a aparecer síntomas propios del Parkinson. El patrón postural se ve claramente modificado. La musculatura comienza a debilitarse y a atrofiarse debido al inmovilismo o al sedentarismo del paciente. Del mismo modo comienzan a aparecer ciertas rigideces articulares. Y como consecuencia del punto anterior, hay dolor cuando se realiza cualquier movimiento. Al existir una alteración en la coordinación y en el equilibro aumenta mucho la posibilidad de caídas. En esta fase, presentan una alteración de la marcha. Muy característica (marcha Parkinsoniana): Los pasos son muy cortos. Además, cuando andan suelen arrastrar los pies. El ritmo de la marcha es muy lento. Cuando realizan la marcha entre paso y paso tienden a realizar una parada. Cuando andan adoptan una postura muy significativa. Tanto el tronco como la cabeza la inclinan hacia delante, es decir están en flexión, por lo que esta postura les hace estar siempre mirando hacia abajo. No existe prácticamente movimiento o balanceo de los brazos cuando andan. A la hora de caminar la base de sustentación se ve considerablemente aumentada. Hay una gran falta de equilibro y de estabilidad. Aumenta considerablemente el riesgo de sufrir caídas y sus posibles complicaciones. El paciente está algo más deteriorado físicamente y cognitivamente. Es por ello que las órdenes o mensajes que emitamos al paciente deben ser cortas, sencillas y muy claras. El objetivo principal de esta etapa es trabajar la coordinación y el equilibrio para evitar las caídas (que en esta fase son mucho más frecuentes) y la impotencia funcional o el deterioro físico que presentan. Por lo tanto, el tratamiento de fisioterapia va a consistir: Cinesiterapia para mantener la musculatura y el rango articular, pero en esta fase se realizará cinesiterapia activa-asistida o bien cinesiterapia pasiva. Seguir trabajando para eliminar o reducir el dolor. Continuar trabajando en la reeducación postural. En esta fase es muy importante trabajar las transferencias, ya que con ellas evitaremos la aparición de las temidas escaras. Proseguir con el trabajo de la marcha, de la coordinación y del equilibrio. En el caso que el paciente presente algún tipo de problema respiratorio, se puede aplicar fisioterapia respiratoria para evitar complicaciones en sus vías respiratorias. En esta fase el paciente también puede seguir realizando fisioterapia grupal, ya que le puede beneficiar para su estado de ánimo y para mantener algo de actividad social. En la última fase de la enfermedad, el paciente es totalmente dependiente. No sólo se observan alteraciones completas del área cognitiva, si no que la afectación física y funcional del enfermo de Alzheimer se encuentra muy mermada. Necesitan supervisión y ayuda constante, ya que son pacientes completamente dependientes e incapaces de realizar cualquier tipo de actividad cotidiana. Los síntomas más frecuentes o más comunes son: Todos los síntomas neurológicos están completamente agravados. El humor que presenta el paciente es muy irritable e irreversible. La desorientación espacio-temporal es casi plena. A nivel físico el paciente también experimenta cambios muy significativos. Estos cambios son los siguientes: La postura en general que adopta el paciente es en constante flexión. Esto también se puede apreciar cuando están sentados, ya que tienen tendencia a inclinarse hacia delante. Presenta una gran rigidez articular. Tendencia a aparecer las deformidades óseas. La musculatura se encuentra espástica, es decir rígida. El paciente presenta contracciones breves y bruscas de la musculatura (mioclonías). Pero además tienden a presentar movimientos involuntarios en toda la musculatura orofacial (discinesias). El dolor que siente el paciente es mucho más intenso. Debido al inmovilismo casi total que presentan estos enfermos pueden llegar a padecer escaras. Pero en algunos casos hay enfermos que en esta fase aún conservan la marcha. Esta marcha siempre se va realizar con ayuda, ya que el riesgo de caídas es mucho mayor, debido a que la inestabilidad y la falta de coordinación es importante. Tendencia de los pacientes es terminar encamados con posición fetal y con un deterioro cognitivo y físico muy considerable. Por lo general en esta fase el paciente se encuentra encamado y su deterioro físico y cognitivo es casi completo, por lo que no atenderá a ninguna orden que le proporcionemos. En este caso el objetivo principal del fisioterapeuta es evitar que aparezca cualquier tipo de complicación debido a la inmovilización. Para ello el tratamiento de fisioterapia debe ir enfocado de la siguiente manera: Seguir con la cinesiterapia, pero en este caso se realizaría cinesiterapia pasiva. Es importante que las movilizaciones se realicen de manera suave y lenta para evitar el dolor. Tratar el dolor. Cuidados posturales. Fisioterapia respiratoria. Trabajar la bipedestación. Y en caso que sea posible se continuará con la marcha. Que en este caso sería completamente asistida. En esta fase el paciente con Alzheimer no podría realizar ningún tipo de actividad grupal, debido a su deterioro.

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