La importancia de la estabilidad afectiva

Publicado el 8 de enero de 2020

Durante la vejez, las relaciones personales siguen siendo un aspecto fundamental en la vida de las personas. En esta etapa, más que en otras, se suelen acumular pérdidas afectivas, con lo cual, debería atenderse con mucha más atención la esfera afectiva de nuestros mayores.   La estabilidad afectiva con la que llegan las personas a la vejez tampoco es igual en todos los individuos sino que va a depender de lo que hayamos ido sembrando por el camino, de los hábitos saludables que hayamos tenido, de las relaciones interpersonales que hayamos mantenido, de la propia sensación de haber disfrutado de la vida...   La vejez no supone un parón en la vida de la persona, sino más bien debe verse como un proceso continuo de crecimiento.   El equilibrio afectivo en esta etapa pasa por la aceptación de uno mismo, de los fracasos y de los logros conseguidos. Nunca debemos olvidar que mientras se vive se conserva la capacidad para disfrutar de los placeres que la vida nos ofrece, sea cual sea, la situación cognitiva o funcional de la persona.    Es muy importante tener en cuenta que el sentirse querido, que se nos den muestras de cariño, ayudan a esa estabilidad afectiva. En nuestra residencia es un dato que sabemos y que nuestro personal pone en valor cada día, porque sabemos que un trato con calidad y humanidad incluye un trato con respeto y afectividad

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