El cuento de la ratoncita

Publicado el 7 de julio de 2021

Esta mañana, nuestra residente Leocadia estaba en el jardín, sentada en un banco mirando las nubes. De pronto, le ha venido a la mente un cuento de su infancia, estas historias que no sabes cómo aprendiste pero que siempre han formado parte de tu vida. Ha querido compartir con vosotros esta fábula, que seguramente más de uno conozcáis: “Erase una vez una ratoncita que quería casarse con el ser más poderoso del mundo. Entonces pensó: “¿Quién puede ser el Ser más poderoso del mundo…? Mmmm… ya sé, nada hay en el mundo más grande y poderoso que el Sol”. La ratoncita fue a visitar al Sol y le dijo que quería casarse con él porque era el más poderoso. El Sol le dijo: Yo no soy el ser más poderoso. Fíjate: basta una sola nube para cubrirme y tapar mi luz. La Nube es el ser más poderoso. La ratoncita fue a visitar a la Nube para pedirle que se casara con ella, la Nube le contesto: —Yo no soy el ser más poderoso del mundo. El viento me arrastra donde le place. Por lo tanto, debo afirmar que el viento es más fuerte y poderoso que yo. La ratoncita fue a visitar al viento para pedirle que se casara con ella, el viento le contesto: —Yo no soy el ser más poderoso. La Montaña es más poderosa que yo, pues con su gran tamaño detiene los más fieros vendavales. Caminó buscando la Montaña más alta y cuando la encontró, la ratoncita volvió a repetir su ofrecimiento. Pero la montaña, con voz atronadora, le dijo: — ¡Hay alguien más poderoso que yo! Es un ratoncito que excava sus ratoneras en mi ladera y vive en mi seno contra mi voluntad. ¡Mi poder, que divide las tormentas, no basta para infundir respeto a ese pequeño animal! Al final, la ratoncita y el ratoncito se casaron y vivieron felices.

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