Síndromes Geriátricos: Inmovilismo

Publicado el 1 de junio de 2022

Continuamos con los Síndromes Geriátricos, la semana pasada os hablamos de las caídas, hoy os traemos la Inmovilidad. El Síndrome de la Inmovilidad es un conjunto de cambios fisiopatológicos condicionados por la inmovilidad y el desuso. Es un cuadro clínico multifactorial que ocasiona la disminución en la capacidad para realizar actividades básicas diarias como es caminar, subir escaleras, levantarse/sentarse de la cama o de un sillón, por deterioro de las funciones motoras. Las causas de la inmovilidad son dolor, rigidez, parálisis, paresias, debilidad generalizada, alteraciones en los órganos de los sentidos, confusión, demencia, depresión, así como múltiples enfermedades crónicas y agudas. Como consecuencia de la inmovilidad pueden aparecer los siguientes problemas: En el patrón respiratorio, el anciano que no se mueve presenta una disminución de las necesidades de oxígeno por lo que respira más lenta y superficialmente. Pueden acumularse secreciones y favorecer así el crecimiento bacteriano. En la función motora, osteoporosis, pérdida degenerativa de masa, fuerza y tono muscular unida a una mayor posibilidad de aparición de contracturas y dolor, alterando o lesionando el tejido muscular. En la función cardiovascular, pueden aparecer trombos e hipotensión ortostática (mareos). En la función gastrointestinal y metabólica pueden aparecer alteraciones nutricionales, deshidratación y una destrucción proteica secundaria a la inmovilización, aumentando la pérdida de masa muscular. En la función urinaria puede aparecer alteración del vaciado vesical, tanto retenciones como incontinencia e infecciones de orina. En la piel pueden aparecer ulceras por presión, hematomas y heridas postraumáticas secundarias al movimiento errático por desuso. Se tratarán las causas médicas detectadas y se dará tratamiento a base de rehabilitación. Debemos prevenir la inmovilidad hospitalaria y postquirúrgica movilizando lo antes posible y reforzando la realización de actividades de la vida diaria. A tener en cuenta que las sujeciones mecánicas (barandillas, cinturones abdominales y pélvicos en sedestación y en cama, muñequeras) favorecen la aparición del síndrome del inmovilismo. Desde Domusvi Magán fomentamos desde todos los Departamentos la autonomía en las actividades de la vida diaria para evitar o retrasar la aparición de este síndrome.

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