Visitas, una necesidad

Publicado el 28 de marzo de 2021

Por fin, se han reanudado las visitas de la familia y han llegado las ansiadas salidas de la residencia. ¡Aleluya! De todo corazón, deseamos que se puedan mantener de forma definitiva y relajar en breve. Hay que reconocer que saben a poco, con el horario reducido para poder organizar por sectores, el metro y medio de distancia y la mascarilla es  casi imposible la comunicación, ni con audífono y en los primeros paseos nos enfrentamos a que “lo prohibido” es besar a tu madre o tocar a tu hijo. Nunca pensamos que algo tan sencillo pudiera convertirse en una amenaza y un peligro para los demás. Sin embargo, y a pesar de todo ello, lo necesitamos, precisamos intimidad, confidencias, un espacio propio, oírnos, decir lo que sentimos, callarlo, mirarnos a los ojos e interpretar las nuevas arrugas, volver a reconocernos con unos kilos de más o de menos, reír, bromear, percibir lo que hay dentro de cada uno, aunque sea sin palabras. Sabemos que sobrevivimos con los cuidados que nos prodigan, el afecto que nos transmiten, con la compañía y el entretenimiento y en lo más profundo de nuestro corazón creemos que el amor perdura y que no desaparece por no vernos, a pesar de ello, en algunos momentos, hemos dudado si sobrevivir es vivir o solo es esperar. Ha sido un año muy largo para todos y sentimos que necesitamos a las personas que queremos y nos quieren, ellos son la luz que nos ilumina y fortalece, el arrullo que da la vida y aleja la muerte.

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