Un café con el Dr. Luis Garrido

Publicado el 16 de diciembre de 2020

El pasado 30 de Noviembre nos despedimos del Dr. Luis Garrido Sastre y aunque “El médico no se jubila nunca de su profesión”, ha llegado el momento de que disfrute de un merecido  descanso realizando otras actividades completamente distintas para las que nunca antes tuvo tiempo. Queremos recoger  la huella que  Luis ha dejado entre nosotros. Exponer además de sus méritos profesionales en tiempos tan  complicados, su gran humanidad, generosidad y compasión hacia todos sus pacientes, valorando  siempre al ser humano en todas sus dimensiones. Supo  ser jefe y además de médico, amigo, buen compañero, psicólogo, y casi confesor haciendo que nuestro entorno laboral resultase fácil y en muchas ocasiones divertido. Aunque su influencia continuará con nosotros y extrañaremos su presencia, le deseamos de corazón que siga disfrutando largos años de esa salud, vitalidad y juventud espiritual que durante un tiempo compartió con nosotros. Hasta pronto Luis.   ¿Cómo llegas a estudiar medicina? ¿has tenido otro trabajo anterior? ¿siempre trabajaste en residencia? Siempre me atrajo, posiblemente por relación de vecindad con el médico del pueblo donde vivía. Antes del ámbito Sociosanitario, como desde hace unos años se le denomina, trabaje como médico Asistente Voluntario durante bastante tiempo en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Militar de La Coruña, en la clínica de obra de  la ampliación de la Refinería, sustituciones en el INSALUD, en el Instituto Social de la Marina, en el Seguro para los trabajadores civiles al servicio de la administración militar,  en la clínica del Aeropuerto, en la Mutualidad de futbolistas dependiente de la Federación Española de Futbol….Fui médico de cabecera durante muchos años del ISFAS (el Muface de los militares y sus familias). Entré en el mundo de las Residencias por oposición, concretamente en la Residencia Asistida da Terceira Idade de Oleiros. También trabajé unos años en la Residencia Concepción Arenal cuando el equipo directivo era prácticamente el que lo es en esta y en la que llevo algo más de cuatro años. ¿Cómo recuerdas tu primer día en la residencia en la que empezaste? Cuando empecé en este medio ya era mayorcito y con muchas “horas de vuelo” y en H. Militar la mayoría de los pacientes eran geriátricos. Pero cuando el compañero que me enseñaba la residencia me llevó a la planta de seniles (en aquel entonces se denominaba así) quedé muy impresionado. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? El trato con el paciente y, mucho más, cuando puedes ayudarle. ¿Cómo desconectas del trabajo y que te gusta hacer? (inquietudes, hobbies…) Al principio y máxime si estabas de guardia, no lograba desconectar. Con el tiempo aprendes a vivir con ello y ya hace muchos años “que no me llevo trabajo para casa”. ¿Qué te llevarías a una isla desierta? Supongo que sería como naufrago? Lo puesto y gracias. Pero por pedir: un buen aparejo de pesca y un bidón para recoger el agua de lluvia. Si pudieras cambiar algo del mundo, ¿qué cambiarías? El egoísmo. Si fueses director de cine, ¿qué género de película harías? Películas que entretengan, que hagan que los espectadores pasen un buen rato, desconecten de sus problemas……que lo pasen bien. Bastante tenemos todos con lo nuestro como para aguantar los problemas de los protagonistas. ¿Qué querías ser de mayor cuando eras pequeño? Quería ser tres cosas: cura (años puros y duros del Nacionalcatolicismo y en un pueblo pequeño de Castilla), torero (en ese pueblo todo el mundo era muy aficionado a los toros. Vi torear a Luis Miguel Dominguín, Antonio Bienvenida, Antonio Ordoñez, Julio Aparicio, etc.…) y médico. Lo primero, lógicamente, poco duró. De lo segundo se encargó mi padre. En verano veníamos a Cuntis a casa de mis abuelos y en una ocasión acababa de nacer un ternero. Lo sacó de la cuadra y al verlo dar brincos me metí detrás de él y se acabó la vocación. Total, que me quedé con la tercera. Si tuvieras que prescindir de algún sentido, ¿Cuál sería y por qué? Difícil, posiblemente del tacto. Si tuvieras un súper poder, ¿Cuál sería? Rayos X en la vista. Sería más fácil el diagnóstico. Si pudieras intercambiar la vida con alguien, ¿con quién la intercambiarías? Con un buen Director de Orquesta. ¿Qué harías si te toca la lotería? Ayudar a mi familia y colaborar más con las ONG con las que ya colaboro. ¿Cómo es el día perfecto para ti? Día soleado, temperatura agradable, paseo tranquilo, cervecita antes de comer mirando al infinito con la mente en blanco, una siesta……vamos, nada del otro mundo. ¿En qué ciudad en la que no hayas estado gastarías 1 millón de euros? En ninguna, entre otras cosas porque no lo tengo. ¿Te gusta viajar? ¿Cuál ha sido tu ciudad favorita? Anécdotas… Sí, me gusta mucho. Y de todo lo que he visto tengo dos ciudades favoritas: San Petersburgo y Roma. Anécdotas: en Roma me robaron la cartera, en el aeropuerto de Búfalo (USA) me cachearon y me metieron en una especie de cabina en la que empezó a salir aire a chorro por todos los lados. ¿Qué animal serías y por qué? Un perro, por la lealtad. Peor sitio en el que comiste en tu vida Un restaurante en Mostar (Bosnia-Herzegovina). Comida favorita Huevos fritos con patatas. Bebida favorita Agua. Artista favorito Velázquez. Película favorita La vaquilla, de Berlanga. Libro recomendado Historia de los griegos, de Indro Montanelli. Afición La música. Miedo/fobia Miedo a lo malo que le pueda pasar a mi familia. Afortunadamente no tengo ninguna fobia. Playa o montaña Ambas. Dulce o salado Dulce. Café o té Café. Cerveza o vino Cerveza en aperitivo o similar. Vino blanco con mariscos y pescado y Rioja con la carne. Blanco o negro Negro. Facebook o Instagram No utilizo. Vicio confesable La siesta. Izquierda o derecha Izquierda. Momento histórico al que te gustaría viajar Al Renacimiento. Sueño cumplido Tener la vida que he tenido. ¿Qué es lo que más te gusta de trabajar en la residencia? Lo mismo que en la pregunta 3. Época COVID, ¿cómo la viviste? Al principio con desconcierto. Al ir conociendo la evolución con mucha precaución y tranquilidad, creo que nunca “perdí papeles”. Una despedida, unas palabras… Las despedidas no me gustan. Prefiero un “hasta luego, Lucas”.

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