Historias con historia en Residencia Matogrande
Publicado el 19 de mayo de 2021
Nací en A Coruña, en la c/ San Andrés, 115. Nací en el segundo de un edificio que tenía un comercio muy famoso en Coruña, llamado “La Ganga”. Fuimos 8 hermanos, no pude conocerlos a todos, ya que tres de ellos murieron siendo bebés y yo todavía no había nacido. Mi infancia fue muy feliz a pesar de la guerra, y la posguerra, ya que en Coruña no hubo guerra como tal. Mi madre trabajaba en casa. Ella era cubana, una mujer muy alegre, agradable… y una gran madre. En la Ciudad Vieja todo el mundo la quería. Mi padre era contable, estudió en la escuela de comercio, y llevaba la contabilidad en varias empresas. De San Andrés nos fuimos a la Ciudad Vieja cuando yo tenía aproximadamente cuatro años. Allí todo era familiar, todos nos conocíamos. Recuerdo que siempre jugaba en los jardines de San Carlos y también en la Plaza de Azcárraga, donde jugábamos a la Mariola. Iba a la escuela, donde mis profesoras eran cubanas, Rosalía y Caridad. Eran unas grandes personas, cantábamos la tabla de multiplicar… Mi escuela estaba en la calle Zapatería. Con el paso del tiempo llegó mi juventud, a los 12 años ingresé en la escuela de comercio. No me gustaba mucho, no estudiaba nada. El primer año estudié gramática, matemáticas… después historia, derecho… A mí lo que me gustaba eran las letras. Además de estudiar, alguna gamberrada también hacíamos…. (risas). Más tarde, oposité al ayuntamiento. No saqué plaza, pero pronto me llamaron para cubrir a una persona que se jubilaba. Conocí a muchos alcaldes, como a Liaño Flores. Y también conocí al Rey Juan Carlos I. Me pareció un hombre muy agradable. En el ayuntamiento estuve 40 años, en el departamento donde más tiempo pasé, estuve 23 años. Trabajaba en el departamento de cementerios, el cual es un departamento muy delicado. También trabajé en la parroquia de Santa María de Santiago, por amor a Dios. Hacíamos muchas actividades, allí estuve 70 años. Y tengo el orgullo de decir que cuando me marché, hace ya dos años, me concedieron la medalla Pro Ecclesia et Pontifice (por la Iglesia y por el Papa), es un diploma firmado por el Papa Francisco. También me hicieron una comida en la hípica donde acudieron mis amigas de la Ciudad Vieja. Siempre viví en la Ciudad Vieja hasta que me trasladé a la residencia, donde me encuentro muy bien, muy a gusto, me tratan muy bien y puedo decir que soy feliz aquí. También me siento muy arropada por todos mis amigos y mis sobrinos, que me llaman todos los días. Carmen García Barros
)
)
)
)
)