Historias con historia
Publicado el 5 de noviembre de 2020
Estimadas familias, sabemos lo dura que se está haciendo la situación para todos. Son muchos meses de lucha y no deben flaquear las fuerzas para poder controlar la situación a la que nos está llevando la pandemia mundial que estamos viviendo. Hoy para que os sintáis cerca de nosotros os adelantamos un artículo de la sección Historias con historia publicado en la revista del centro de este mes: - LUCIANO BAÑOBRE – Nací en Ferreira, parroquia de San Saturniño, en Ferrol. Puedo decir que durante mi infancia fui muy feliz. Era el menor de cinco hermanos, y como les suele pasar a todos los hermanos pequeños, era el que más mimos y atención recibí de mis padres. Recuerdo que era muy “traste”, y mi madre siempre me decía “Meu fillo morrerá de desgraza” (risas). Mi colegio estaba cerca de casa. Tuve dos profesores. El primero fue Jose María, el cual era muy estricto. Después tuve como profesor a Dositeo, un hombre muy bueno pero muy serio. Entrábamos por la mañana, estudiábamos matemáticas, historia, geografía, aprendíamos a leer y a escribir. Después teníamos media hora de recreo, jugábamos al fútbol, hacíamos juegos de saltar unos encima de otros, etc. Nos lo pasábamos muy bien. Con el tiempo, cumplí 14 años. Salí del colegio y empecé a ayudar a mis padres en las labores del campo. Ese trabajo era duro, pero mis padres no me obligaban a hacer demasiadas cosas por lo que no eran muy estrictos. Una vez finalizada la mañana, descansábamos y luego me iba con mis amigos a jugar. En el verano nos gustaba mucho bañarnos en el rio. El tiempo fue pasando, y con 20 años empecé a fijarme en alguna chica que me gustaba. La verdad, tengo que admitir que tuve tres o cuatro novias (risas), hasta que conocí a mi mujer, Gloria Julia (Lucha para los amigos). Ella vivía a 8 km. de mi parroquia, lugar donde hacían ferias de ganado, comercio, mercado, etc. Cierto día, paseando por la feria, coincidimos en el mismo puesto. Nos miramos y empezamos a hablar. Nos gustamos y quedamos para vernos otro día en otra feria. Cuando llegó el día de la cita, en el recorrido me caí de la bicicleta, me lastimé un poco, y no pude acudir. Se lo dije a un amigo, que fue hasta donde estaba ella para explicarle el motivo de mi ausencia. Al poco tiempo, volví y nos volvimos a encontrar. Continuamos hablando y ahí surgió nuestro noviazgo. Me pareció una chica muy guapa y agradable. Todos los domingos iba hasta su parroquia para verla. Nuestro noviazgo duró dos años hasta que nos casamos. Fue una boda pequeña y familiar, lo pasamos muy bien y recuerdo ese día con mucho cariño. Nos fuimos a vivir a una casa que tenían mis padres, donde estuvimos viviendo durante dos años. Yo trabajaba de zapatero. Con el tiempo, el trabajo empezó a escasear. Como la cosa no mejoraba, me fui a Suiza a trabajar y tiempo después vino mi mujer. En Suiza, el primer año trabajé en una granja. Después estuve en unos viñedos. Cuando vino mi mujer, mi patrón le encontró trabajo en una fábrica de maletas. Trabajamos mucho los dos para conseguir una estabilidad económica en ese país. Pasado un tiempo, aunque en Suiza estábamos muy contentos, por circunstancias familiares tuvimos que volver a Galicia, donde atendimos a mis suegros hasta que fallecieron. De nuestras mayores alegrías fue el nacimiento de mis tres hijas: Pilar, Mónica y Susana. Para poder mantener a toda la familia, mi mujer y yo decidimos montar un bar en Moeche, el cual tuvimos durante dos años. Cuando llegó nuestra jubilación lo cerramos, ya que ninguna de nuestras hijas quiso seguir con el negocio familiar. Por fin pude descansar, aunque me gustaba mucho dedicar mi tiempo al huerto que teníamos alrededor de nuestra casa. Aproveché para hacer más vida en familia con mi mujer y mis hijas. Estoy muy orgulloso de todo lo que he conseguido en mi vida, he trabajado mucho para poder disfrutar de todo lo que tengo hoy. Considero que hoy en día soy una persona muy feliz, aunque no estamos atravesando buenos tiempos, ya que a mí la pandemia me tocó de cerca. Recuerdo que, cuando di positivo en COVID19, tuve que trasladarme a otra residencia, donde me sentí un poco solo, sin casi contacto con el exterior (TV, radio, etc.). Tan solo salíamos un rato al pasillo del centro. Una vez volví a casa, me recibieron muy bien en la residencia. Quiero aprovechar para pedirle a todo el mundo que sea responsable tanto por ellos mismos como por el resto. #residenciamatogrande #eden #domusvi #cuidamospersonas #juntospodemosconestevirus #historiasconhistoria #conxeito @domusvi.es
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