Cultura con Henry Pecas en Residencia Matogrande
Publicado el 25 de septiembre de 2020
Son numerosas las ocasiones en las que Henry Pecas, antiguo residente de residencia matogrande y esposo de una de nuestras actuales residentes ha colaborado con nosotros de distintas formas, desde exposiciones de fotografía, colaboraciones en todas nuestras actividades, etc. En esta ocasión ha querido dar un paso más escribiendo un articulo para la revista mensual del centro Con Xeito y a continuación lo compartimos con todos vosotros. Gracias de nuevo Enrique! CULTURA CON… ENRIQUE PÉREZ CASTELO - FEÍSMO Y ESPECULACIÓN - De un tiempo a esta parte están saliendo a la luz una serie de casos sobre el feísmo arquitectónico y urbanístico que, en muchos casos, atentan contra el medio ambiente, estando detrás la mayoría de las veces es apalabra de moda que es “especulación”. Lo más doloroso es que aquellas personas y entidades responsables de velar para que esto no ocurra son las encargadas de crear confusión aplicando la “ley del ventilador”, para que la “gente normal” no nos enteremos de nada. Sin entrar en grandes detalles y de forma sencilla, vamos a repasar cómo se llevó a cabo un Proyecto urbanístico y luego cada uno que reflexione y juzgue. El que inicia el futuro Proyecto es un promotor, es decir, la persona o entidad que quiere invertir un dinero con las miras puestas en que sea lo más vendible y económico posible con el fin de obtener los máximos beneficios posibles sin ser, en muchos casos, escrupulosos en la observación de las leyes. No obstante, el promotor no es, ni mucho menos, el mayor culpable, debido a que el Proyecto lo tiene que diseñar un profesional titulado superior, es decir, el arquitecto. Este sería el responsable de que tanto el cálculo como el diseño respeten las leyes vigentes. Lo que pasa es que precisamente son ellos los que a veces nos hacen cerrar los ojos de espanto ante verdaderas atrocidades que todos critican, pero que nadie pone remedio. Estas atrocidades son tanto externas como internas, las cuales sufrimos quienes habitamos en dichas viviendas, es decir, los clientes, que, al contrario que el promotor, lo que buscamos es un piso dentro de nuestras posibilidades, lo más económico posible. Es cierto que en muchos casos el promotor exige diseños “casi imposibles”, pero acaban saliendo adelante. Lo más doloroso es que, una vez diseñados, los proyectos tienen que ser visados por el Colegio de estos profesionales, los cuales “deben velar por la observancia de la deontología de la profesión y por el respeto debido a los derechos de los ciudadanos”, así como “ordenar el ejercicio de la profesión, dentro del marco de las leyes y vigilar el cumplimiento de estos”. A veces me asombra la poca atención que le prestan a dichas obligaciones. Más bien, parece que lo que realmente cumplen a rajatabla es lo de “defender los derechos e intereses profesionales de los colegiados”, pues poquísimas veces se ve al Colegio criticar la actuación de uno de sus colegiados. Lo que suele ocurrir es que las culpas de la fealdad de una fachada se la carguen a los promotores o al Ayuntamiento, aun siendo ellos los responsables del diseño. Por último, están los Ayuntamientos, que son los que están obligados por ley a tener un Plan Urbanístico, que a su vez debe cumplir la legislación que le marque su respectiva Comunidad Autónoma, lo cual en teoría debe ser respetado. Nos obstante, estos planes sufren recalificaciones acomodadas a los proyectos que son, en muchos casos, muy jugosas para unos pocos pero injustificables para la mayoría. Si no, véase lo que está pasando en algunos Ayuntamientos, en donde quienes los rigen son de una agrupación o partido específico que molesta a los partidos de ámbito nacional. Ojalá me equivoque, pero me gustaría que con la misma intensidad y rigor con que se investigan dichos Ayuntamientos, se hiciese con muchos más. A lo mejor nos llevaríamos más de una sorpresa…
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