Efectos del cambio horario en las personas mayores y cómo minimizarlos

5 minPublicado el 19 de agosto de 2024

Coincidiendo con el fin del verano y del invierno, cada año retrasamos o adelantamos el reloj una hora, un ajuste que parece ser menor, pero que puede tener efectos significativos en la salud y el bienestar físico y emocional de las personas mayores, especialmente en su descanso y sus rutinas diarias.

Impacto en personas con demencia y recomendaciones para mitigar los efectos del cambio horario.

Las personas mayores son particularmente sensibles a los cambios en sus hábitos. Su bienestar y estabilidad están ligados al hecho de tener unas rutinas muy marcadas que pueden ayudar a disminuir algunos síntomas propios de la vejez. En este sentido, el cambio de hora puede ocasionar algunas alteraciones puesto que este colectivo es especialmente vulnerable cuando se producen variaciones en su entorno. El cambio horario puede desestabilizar los ritmos circadianos, afectar el reloj biológico y alterar el humor, el ritmo de sueño o la calidad del descanso.

Es importante que las personas cuidadoras y las familias estén atentas a los cambios que se pueden producir, tanto en el comportamiento como en el bienestar de las personas mayores, con el fin de proporcionar el apoyo necesario durante este período de ajuste de horarios.

En los centros DomusVi se implementan planes de adaptación específicos para las personas residentes con el objetivo de garantizar una transición suave para preservar su calidad de vida.

Impacto en personas con demencia:

Las personas con demencia, como el Alzheimer, son aún más vulnerables al cambio de hora debido a su condición. Estas personas pueden experimentar el síndrome vespertino, una condición que se manifiesta al atardecer y que provoca agitación, irritabilidad, agresividad y desorientación. Este síndrome puede hacer que las personas con demencia se sientan más desorientadas y angustiadas, lo que puede afectar negativamente su comportamiento y bienestar general.

Por esta razón, es importante que los profesionales del cuidado presten atención a aquellos usuarios que pueden experimentar estos síntomas y minimizar el impacto de este síndrome a través de una labor de seguimiento y adaptación constante.

Alteraciones del bienestar ante el cambio horario:

El cambio horario puede tener diversos efectos importantes en la salud y el bienestar físico y emocional de las personas mayores.


·       Alteración de los Ritmos Circadianos

Los ritmos circadianos son los ciclos biológicos de 24 horas que regulan diversas funciones del cuerpo, como el sueño, la digestión y la temperatura corporal. En las personas mayores, cuyos ritmos circadianos ya pueden estar debilitados, el ajuste horario puede provocar desajustes significativos que pueden manifestarse en forma de insomnio, somnolencia diurna, y una sensación general de fatiga.


·       Impacto en el Sueño

Una hora de diferencia puede parecer insignificante, pero puede alterar el patrón de sueño de las personas mayores. La calidad del sueño puede disminuir, provocando despertares frecuentes durante la noche y una menor cantidad de sueño profundo. La falta de sueño reparador puede llevar a una disminución en la función cognitiva, mayor irritabilidad y una menor capacidad para realizar actividades diarias.


·       Cambios en el Estado de Ánimo y la Salud Emocional 

El cambio de hora también puede afectar el estado de ánimo de las personas mayores. Pueden sentirse más ansiosas, deprimidas o irritables debido a la interrupción de su rutina diaria. Este efecto puede ser más pronunciado en aquellos que ya sufren de trastornos del estado de ánimo, como la depresión.

Recomendaciones para mitigar los efectos del cambio horario:

  1. Ajuste gradual de las rutinas: Adelantar o retrasar las actividades diarias, como las comidas y la hora de dormir, en incrementos de 15 minutos durante la semana previa al cambio de hora puede ayudar a que el cuerpo se adapte gradualmente.

  2. Mantener una dieta ligera: Consumir comidas ligeras y saludables puede facilitar la digestión y evitar la sensación de pesadez, lo que puede mejorar la calidad del sueño.

  3. Promover la relajación: Realizar actividades relajantes antes de dormir, como leer, escuchar música suave o tomar un baño caliente, puede ayudar a preparar el cuerpo para el sueño.

  4. Crear un entorno propicio para el sueño: Asegurarse de que el dormitorio sea oscuro, tranquilo y fresco puede mejorar la calidad del sueño.

  5. Ejercicio regular: Realizar ejercicio moderado durante el día puede ayudar a regular los ritmos circadianos y mejorar el sueño.

  6. Monitoreo y seguimiento constante: Para las personas con demencia, es importante que los cuidadores presten especial atención a cualquier cambio en el comportamiento y ajusten las rutinas según sea necesario para minimizar el impacto del cambio de hora.

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