Qué es el deterioro cognitivo y cómo prevenirlo
5 minPublicado el 23 de abril de 2024
El deterioro cognitivo se define como el declive de las funciones cognitivas: atención, orientación, memoria,funciones ejecutivas, praxias, lenguaje, cálculo, cognición social y habilidades visoespaciales.
Técnicas sencillas de estimulación cognitiva para su prevención.
La terapeuta ocupacional del centro DomusVi Santa Justa (Sevilla), Sara Lancharro, subraya la importancia de la estimulación cognitiva, “un conjunto de técnicas y actividades que pretenden optimizar la eficacia del funcionamiento de las diferentes capacidades y funciones cognitivas de la persona, mediante un programa de entrenamiento cognitivo”.
Principales objetivos:
Los principales objetivos que los terapeutas buscan alcanzar con la estimulación cognitiva son:
- Ralentizar el proceso de deterioro cognitivo.
- Fortalecer la autonomía funcional y el desempeño de las tareas rutinarias de la vida diaria de manera autónoma.
- Crear un entorno estimulado que facilite el razonamiento y la actividad motora.
- Aumentar y reforzar la autoestima.
- Fomentar la interacción social de la persona.
- Evitar episodios de estrés y ansiedad causados por el deterioro cognitivo.
- Mejorar la calidad de vida de la persona y su sentimiento de bienestar.
Sara
Terapeuta ocupacional
DomusVi Santa Justa (Sevilla)
La estimulación cognitiva está recomendada para todas las personas, sin necesidad de tener una patología o enfermedad diagnosticada. El cerebro es un músculo que hay que entrenar diariamente para crear nuevas conexiones y tener reserva cognitiva.
Ejercicios para practicar en casa
Existen diferentes ejercicios o técnicas sencillas de estimulación cognitiva que los cuidadores familiares pueden poner en práctica en casa para mejorar el bienestar y la calidad de vida de la persona mayor con la que conviven.
En este sentido, la terapeuta ocupacional del centro DomusVi Santa Justa recomienda buscar ayuda de un profesional “para que personalice cada intervención y ayude a la familia, ya que el rol del cuidador no es fácil y no hay dos casos iguales entre sí”.
A continuación, ofrece algunas recomendaciones generales que pueden ser útiles para mejorar las capacidades cognitivas de las personas que padecen deterioro:
- Favorecer las relaciones interpersonales mediante la realización de actividades lúdicas.
- Leer libros, periódicos o revistas.
- Realizar actividades de estimulación cognitiva como sudokus, sopas de letras, crucigramas, puzles, rompecabezas, juegos de palabras para estimular el lenguaje, cálculo, memoria, etc.
- Compartir juegos de mesa como el ajedrez, dominó o cartas.
- Hacer actividades con música, ya sea tocar un instrumento, cantar, bailar…
- Comentar noticias o hablar de acontecimientos recientes.
- Evitar cambios bruscos de conversación y utilizar expresiones de transición (mientras, asimismo, después de, por otra parte, por ejemplo, etc.), así como oraciones y/o preguntas cortas.
- Enseñar fotos de la familia y hablar sobre los distintos miembros.
- Estimular los sentidos mientras, por ejemplo, cocinamos con la persona mayor. También podemos realizar un masaje, utilizando cremas o aceites aromáticos. Asimismo, el cuidado personal despierta los sentidos: uñas, pelo, ropa, etc.
- Realizar actividades que sean interesantes para la persona con deterioro cognitivo: coser, pintar, pasear, ir al cine, al teatro, etc.
- Mantener la orientación espacio temporal de la persona con deterior cognitivo es fundamental. Por eso, es importante poner relojes y calendarios por diferentes estancias del hogar. Y, si es posible, señalar su habitación, el baño y demás estancias con un cuadro, marco o señalética casera, pero igualmente efectiva.
- De la misma manera, usar etiquetas para reconocer productos, tanto en la cocina como en el cuarto de baño (champú, gel, cajón de ropa interior, etc.).
Además de estas actividades, también es importante tener en cuenta algunos factores para mantener la autonomía de la persona mayor.
Sara Lancharro ofrece las siguientes ideas:
- Procurar un entorno seguro, estable, facilitador y adaptado:
· Iluminar todas las áreas del hogar.
· Colocar sensores de movimiento por las zonas peligrosas y oscuras.
· Evitar cables, alfombras o muebles bajos, que puedan ocasionar lesiones o caídas graves.
· El suelo debe ser liso, nivelado, sin elementos que sobresalgan y, a ser posible, antideslizante.
· Señalizar e iluminar bien las escaleras, si las hubiera. Incluso, poner cinta antideslizante en cada escalón y colocar apoyos estables en ambos lados de la pared.
· Colocar los objetos de la cocina de tal forma que la persona no tenga que agacharse o subirse a unas escaleras o banco.
- Crear rutinas y hábitos diarios, simplificando las actividades. Es importante seguir una secuencia de acciones y, a ser posible, realizarlas en el mismo horario todos los días: levantarse, asearse, vestirse, desayudar, salir a pasear, comer...
- Supervisar las actividades y ayudar a la persona a realizarlas correctamente, teniendo en cuenta sus características individuales.
- Animar e incentivar su autonomía.
- Aunque la persona tarde más tiempo en realizar las tareas o actividades, debemos dejar que las haga por sí misma, ayudando cuando sea imprescindible.
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