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Los retos del profesional sanitario

El inicio de la medicina científica se centra en Grecia, en la aparición de una figura histórica excepcional, símbolo del médico ideal, Hipócrates. Él creó un método de aprendizaje en medicina que consistía en apoyarse en la experiencia, observando cuidadosamente al paciente, interrogándolo, conociendo sus costumbres y la forma en cómo estas habían repercutido en su salud y explorándolo cuidadosamente.

Él sostenía que no podía haber nada más noble y más importante que proteger la salud o atender la enfermedad del ser humano.

La medicina moderna, con toda su tecnología, nos ha mostrado lo acertado que estaba Hipócrates con sus afirmaciones. En muchos sentidos, la conservación de la salud fue en realidad la base de su medicina.

Hiopócrates analizaba con cuidado los problemas de la higiene individual y del ambiente y la forma en la que influían en la salud de la población. Gracias a él, siglos después, se ha aceptado plenamente el concepto de que el médico no solo debe curar, sino también aprender a evitar que las personas se enfermen.

Este sabio médico insistía en que no existen enfermedades sino enfermos, algo que ahora aceptamos ya como una realidad.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial, en su libro “Educación Médica”, define la profesión médica como la ocupación  basada en el desempeño de tareas encaminadas a promover y restablecer la salud y a identificar, diagnosticar y curar enfermedades aplicando un cuerpo de conocimiento especializado propio de nivel superior, en la que preside el espíritu de servicio y en la que se persigue el beneficio del paciente antes que el propio.

Añade, además, que la práctica profesional se ha de orientar hacia las necesidades de salud y de bienestar de las personas y de la comunidad.

Los valores del profesional médico

De acuerdo con el autor antes mencionado, los valores que el médico debe tener son los siguientes:

  • La integridad en la utilización del conocimiento y en la optimización de los recursos.
  • La compasión como guía de acción frente al sufrimiento.
  • La mejora permanente en el desempeño profesional para garantizar la mejor asistencia posible al ciudadano.
  • La colaboración con todos los profesionales e instituciones sanitarias en aras de la mejora de salud y el bienestar de la población.

Estos valores son cada vez más necesarios en el momento actual, especialmente al acercarse a una persona que padece alguna enfermedad. Porque el enfermo, como decía Hipócrates, no es una enfermedad.

El enfermo es una persona con enfermedad que necesita encontrar a un profesional que lo escuche, que lo comprenda, que lo atienda, que sepa estar a su lado en ese momento tan duro y que sepa explicar lo que le está sucediendo. Tal vez sea algo exigente, pero esto es lo que se espera de un médico.

En DomusVi desarrollan su actividad cerca de 300 profesionales médicos y, desde su dedicación diaria, con compromiso y profesionalidad, refuerzan el propósito de la compañía de mejorar el bienestar de las personas mayores, con dependencia y discapacidad. 

Es importante no olvidar que los médicos han sido profesionales referentes en los que todos hemos confiado en una ocasión u otra y a los que nos acercamos en los momentos más vulnerables, en los momentos de la enfermedad. Durante la pasada pandemia, han sido decisivos llegando a ser calificados como auténticos héroes.

El paciente como protagonista de su cuidado

El cambio en el que nos encontramos inmersos pone al paciente en el centro, y lo supone comprometido y protagonista de su cuidado. Las herramientas informáticas de telemedicina contribuyen a un empoderamiento del paciente, responden a su necesidad de información y lo transforman en un agente activo de su cuidado. Esto supone un verdadero reto al que se tienen que enfrentar los médicos en la actualidad.

La seguridad de los datos

Mantener la seguridad de la información relativa a cada paciente es fundamental, así como priorizar el uso adecuado y el balance entre accesibilidad, seguridad y confidencialidad. Para esto, es necesaria la adopción de consentimientos informados que salvaguarden la privacidad del individuo. Además, se deben extremar los recaudos para que las mismas no se utilicen como un elemento para discriminar a la persona en función de sus datos.

Otros retos para los profesionales sanitarios

Existen otros desafíos relacionados con estos profesionales, algunos de los cuales reseña José María Sanguinetti, director médico en la ciudad de Buenos Aires.

Mantener un adecuado equilibrio entre la vida profesional y personal es el primero de estos desafíos puesto que el desgaste profesional, la ruptura de vínculos personales y, en muchas ocasiones, las enfermedades son muestras claras de este desequilibrio.

Por otro lado, los médicos deben asumir un enfrentamiento al desafío tecnológico. En el sentido más amplio, se trata de lograr un bienestar digital mediante el uso adecuado de redes sociales y recursos digitales. En el ámbito específico de nuestra especialidad existe una “brecha tecnológica”: no es tan simple acceder a equipamiento médico de última generación, pese a saber -aunque tal vez no terminamos de comprenderlo todavía- que la inteligencia artificial y la telemedicina, como herramientas médicas, han llegado para quedarse.

Desde hace algunas décadas se observa, además, un cambio en la dinámica interpersonal, un cambio del modelo de autoridad y liderazgo, la brecha de género y la brecha generacional.

Finalmente, el mundo de las relaciones económicas es clave, y se debe tener presente que la relación con los financiadores, con los colegas, con el paciente y con la industria es cada vez más compleja.

Artículo de opinión: Nieves Campos, directora del Departamento Técnico Asistencial de DomusVi