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“La residencia ofrece una atención especializada y cuidados que no podemos darle en casa”

Día del padre DomusVi

Día del Padre – 19 de marzo

Hijas e hijos de residentes en centros DomusVi coinciden en señalar que la necesidad de una supervisión continua y de unos cuidados específicos fueron claves para tomar la decisión

Debido al envejecimiento de la población, cada vez es más frecuente que las/los hijas/os tengan que enfrentarse a la difícil situación de llevar a un padre a vivir a una residencia de mayores. Una decisión muy complicada que, además, trae consigo un sentimiento de culpa, por la sensación de abandono que puede generar.

A los hijos les cuesta mucho llevar a sus padres a una residencia, esta decisión les genera un conflicto interno porque entienden que ya no pueden cuidar debidamente de ellos, pero les resulta muy difícil dejar su cuidado en manos de otros”, explica Aída Abad, Trabajadora Social en DomusVi Alcalá de Henares. Estos sentimientos encontrados, no obstante, desaparecen a medida que conocen al personal y se familiarizan con el funcionamiento de la residencia: “Al conocernos y visitar nuestro centro les aportamos tranquilidad y cercanía y, sobre todo, les hacemos ver que nuestras residencias son hogares donde sus padres van a vivir y ser felices. Aquí siempre van a tener a alguien que les atienda y escuche”.

DomusVi ofrece un modelo basado en el continuum asistencial, cubriendo todas las etapas de la dependencia de una persona: servicio médico a domicilio, teleasistencia, centros de día, ayuda a domicilio, residencias de mayores, centros de atención a la discapacidad y centros de atención a la salud mental. De esta manera, se favorece la autonomía de la persona para que pueda permanecer el mayor tiempo posible en su domicilio, en su entorno, con la ayuda de profesionales asistenciales.

En cuanto a los motivos que llevan a los hijos a ingresar a sus padres en una residencia, Xián Chao Castelo, Trabajador Social en DomusVi Lalín, apunta al ritmo de vida de la sociedad actual: “Las cargas de trabajo a nivel laboral y familiar dificultan que los familiares puedan prestar los cuidados en casa como se hacía antes. Asimismo, las estructuras familiares también han cambiado y las grandes familias de antes han dado paso a núcleos familiares con menos hijos para hacerse cargo del cuidado de los padres. Ahora es más complicado”, afirma Xián, “y muchas hijas e hijos deciden acudir a nosotros por la necesidad de aportarles una supervisión continua y unos cuidados específicos”.

Con motivo del Día del Padre, DomusVi quiere compartir una serie de testimonios de hijas e hijos de residentes en centros DomusVi que explican las razones que les motivaron a llevarles a vivir a una residencia, y cómo han vivido este año tan complicado, el confinamiento y la distancia obligada con sus padres, cambiando las visitas diarias por las videollamadas.

Marisol Pérez, 63 años, y su padre Victoriano Pérez, 96 años, residente en DomusVi Palma (Baleares)

Victoriano Pérez PalmaYo tenía que hacerme cargo de mi madre y de mi padre. Llegó un momento en que la situación resultó inviable y decidí llevar a la residencia a mi madre y posteriormente a mi padre”, explica Marisol. Reconoce que le encanta la estructura de la residencia, los espacios compartidos y, sobre todo, el jardín. “Recuerdo que, antes del coronavirus, cuando venía a ver a mi padre la mayor alegría era verle en el jardín tomándose un café”. Aunque las cosas cambiaron drásticamente durante el confinamiento y la situación ha sido “complicada”, Marisol se siente afortunada por haber podido hablar por teléfono con su padre a diario. Ahora, su mayor ilusión es que “vuelva a abrirse la cafetería, que era un lujo”, para volver a poder compartir esos cafés entre padre e hija.

Jesús Arca, 44 años, y su padre Jesús Arca, 72 años, residente en DomusVi Lalín (Pontevedra)

Jesús Arca LalínLlevar a su padre a la residencia de Lalín no fue una decisión fácil para Jesús, pero entendió que “era lo mejor dado que, a veces, el cariño no es capaz de compensar la atención médica debida, que es lo que realmente va a mejorar su día a día como persona”. El confinamiento se hizo “muy duro” dado que Jesús estaba acostumbrado a visitar a su padre con asiduidad. “Al no poder verlo o no saber personalmente cómo se encontraba, sentí una cierta preocupación, pero no por su atención o cuidados si no por cómo interpretaría él la situación tan atípica que estábamos viviendo con el confinamiento”. Una vez superada la peor etapa de la pandemia y tras la llegada de la vacuna a las residencias, Jesús valora por encima de todo “el trato familiar y cercano por parte de todos los integrantes de la familia DomusVi Lalín, que siempre nos han atendido con respeto y rapidez”.

Montserrat Escobar, 58 años, y su padre Emilio Escobar, 89 años, residente en DomusVi Jardines de Llíria (Valencia)

Montserrat Escobar LlíriaDesde que se levanta hasta que se acuesta, están pendientes de él y eso en una casa no existe”, asegura Montserrat. Los síntomas de demencia comenzaron a manifestarse tras un ictus y en ese momento Montserrat y sus hermanas decidieron llevar a Emilio al centro, donde “tiene su grupito, juega al dominó y disfruta de las fiestas que les hacen”. El confinamiento lo ha pasado con “mucha pena” y reconoce que “las videollamadas han sido un aliento enorme, y creo que para él también”. Explica, emocionada, que le gustaría que su padre estuviera en casa pero que “no puede ser y en la residencia está más cómodo y atendido”.

María Teresa Villarraso, 62 años, y su padre Manuel Villarraso, 89 años, residente en DomusVi El Serrallo (Granada)

María Teresa Villarraso El SerralloValoro mucho el trato humano y cariñoso de los trabajadores de la residencia. Y también que mi padre se ha hecho su grupo de amigos con los que comparte momentos de distracción y juegos de mesa”, asegura María Teresa. Antes de llevar a su padre al centro valoró la posibilidad de tener a un cuidador en casa, pero finalmente se decantó por DomusVi El Serrallo ya que “aquí están más entretenidos y cuidados por diferentes profesionales que le ayudan para todo”. Durante el confinamiento lo pasó especialmente mal, sobre todo cuando les comunicaron el cierre de las visitas y la aparición de los primeros positivos, pero gracias a las videollamadas pudieron mantenerse en contacto. “Nos tranquilizaba mucho verlo y él se quedaba más tranquilo cuando veía a su familia”.

Jesús Sevilla, 55 años, y su padre Aquilino Sevilla, 93 años, residente en DomusVi La Florida (Oviedo)

Aquilino Sevilla La FloridaTras un ingreso en el hospital por un problema respiratorio, Jesús decidió que era necesaria una supervisión continua de los cuidados que recibía su padre y tomó la decisión de llevarle a DomusVi La Florida. Aunque la comunicación durante el confinamiento fue reducida, Jesús sobre todo valora que “pude tener a mi padre en casa estas Navidades, nos consideramos unos privilegiados”. Su impresión es que su padre está “bien atendido” en la residencia, tanto en la asistencia directa como en la alimentación, y señala que las personas encargadas del cuidado directo de su padre son “estupendas”.

José Antonio Coedo, 45 años, y su padre Adolfo Coedo, 84 años, residente en DomusVi Decanos Ávila

Adolfo Coedo DecanosPara José Antonio la decisión de llevar a su padre a DomusVi Decanos fue relativamente fácil: “vivo justo delante y puedo ver desde mi ventana la calidad de las instalaciones y la humanidad y el cariño del personal. Es como si mi padre viviera en su propia casa”, asegura. Durante el confinamiento las visitas diarias se redujeron a una videollamada semanal, una situación que acusaron tanto hijo como padre. José Antonio le recomendaría a una familia que se encuentre en el proceso de tomar la decisión de llevar a su padre o a un familiar a una residencia que tengan en cuenta “la importancia de estar físicamente cerca, porque nuestros mayores viven de la inyección de cariño que supone cada visita. Muchas veces, esto es igual o más importante que contar con lujos materiales”.

Ángel López, 62 años, y su padre Pastor López, 90 años, residente en DomusVi Lugo

Pastor López LugoAl empeorar la demencia de su padre, Ángel decidió trasladarse a Galicia y llevó a su padre a vivir al centro DomusVi Lugo. Anteriormente, su padre ya había estado yendo al Centro de Día Ciudad de Móstoles, por lo que prefirió seguir confiando en el mismo grupo. Lo que más valora del centro es “la cercanía a nuestro domicilio, la calidad del trato a los residentes, las terapias ocupacionales que le ofrecen a diario y el gran espacio disponible para pasear”. Al igual que para muchas/os hijas/os, la decisión de llevar su padre a una residencia no fue sencilla, pero asegura que “para cuidar a nuestros mayores cuando disminuyen sus capacidades intelectuales y físicas, es mejor contar con la atención profesional y con un equipo humano adecuado”.

Ángela Roselló, 49 años, y Llanos Roselló, 51 años, y su padre Vicente Roselló, 82 años, y su madre Charo Garcia Valiente (86), residentes en DomusVi Tres Cantos (Madrid)

Vicente Roselló Tres CantosLas hermanas Ángela y Llanos Roselló llevaron a su padre y a su madre al centro DomusVi Tres Cantos porque consideraron que era la mejor opción para su bienestar. “El que vivan en una residencia no significa que les abandones, simplemente que dejas su cuidado en manos de profesionales”, explican. La experiencia de sus padres en el centro ha sido muy positiva ya que “tienen sus rutinas y esto facilita y mejora la situación de ambos” y tienen un seguimiento en cuanto a “horarios, medicación y comidas”. Al recordar los meses de confinamiento aseguran que las comunicaciones fueron “complicadas porque nuestros padres no se aclaran con las nuevas tecnologías y las videollamadas” pero el centro hizo “todo lo posible para hacerlo más llevadero”, gracias al gran trabajo de la dirección, auxiliares, enfermería, fisioterapeutas y recepción.

“Cuidar del que siempre me ha cuidado”
portada libro Día del Padre DomusViDomusVi quiere dar visibilidad y poner voz las personas que un día tomaron la difícil decisión de llevar a sus padres a vivir a una residencia. Testimonios en primera persona que narran cómo fue ese momento tan importante, al tiempo que explican cómo han vivido este atípico y complicado año, lejos de sus seres queridos. Así, en un pequeño libro online, DomusVi recoge sus voces y les pone cara para que sirvan de apoyo a tantas personas que tienen dudas en esta difícil decisión. Se puede ver el libro homenaje completo en: https://bit.ly/3c39zu8