Nieves, enfermera DomusVi Los Gavilanes

¿No te llaman del hospital? Llevo oyendo esta frase desde que terminé mi grado en Enfermería y empecé a trabajar en Residencias de Ancianos.

Al principio daba toda mi explicación vocacional, ahora ya me limito a decir que “no, aún no me han llamado”. Y es que parece que ejercer como enfermera en Centros Residenciales es un trabajo de segunda o algo que haces mientras esperas que te llamen de la bolsa.

Pues no es mi caso, yo siempre he dicho que soy Enfermera Geriátrica de Residencia Vocacional y cada día estoy más convencida.

Como he dicho, parece que nuestro trabajo es un puesto de segunda, eso era antes de Marzo de 2020 claro, porque ahora directamente nos tachan de criminales o al menos de malos profesionales.

En los medios de comunicación vemos imágenes a diario de personas que aplauden a nuestros profesionales sanitarios del Hospital, pero también a diario escuchamos noticias en los mismos medios sobre supuestas infracciones o negligencias cometidas por los profesionales en los centros de mayores. Yo puedo contar en primera persona lo que ha sucedido en nuestro centro y no tiene nada que ver con lo que cuentan los medios de comunicación.

Desde el minuto uno del inicio del Estado de Alarma nuestro centro ha seguido a rajatabla todas las medidas implementadas por nuestro Gobierno Autonómico: utilización de EPIs, redistribución de residentes, aislamiento en habitaciones, medidas de desinfección y limpieza,…

Es más, cuando el Gobierno publicaba un nuevo protocolo o conjunto nuevo de medidas, éstas ya habían sido adoptadas por nuestra empresa con horas o días de adelanto. Al igual que en los centros hospitalarios hemos necesitado aumentar el personal, y así se ha hecho.

A principio de la crisis sanitaria todo el mundo decía a bombo y platillo que no dejarían a nadie por el camino. Todos sabemos que es mentira y que por desgracia, no se podrá demostrar con documentos, pero sí con muchos testigos.

No hemos sido los profesionales de las residencias los que no hemos derivado a urgencias hospitalarias a nuestros pacientes, ojalá tuviéramos ese “superpoder” de derivación. Son los médicos de cabecera y el personal de atención continuada los encargados de decidir tal circunstancia, y aquí tengo que decir que el médico de cabecera que le corresponde a nuestro centro es de lo mejorcito que conozco, tanto profesional como humanamente hablando.

Pero en esos primeros días todo el mundo sabía que no se podía mandar a los ancianos al hospital, pero no ha quedado escrito ni grabado en ningún sitio nada más que en nuestra conciencia.

Sabíamos que si se derivaba a un paciente mayor a urgencias hospitalarias se enfadarían nada más verle llegar, sabíamos que nos dirían que sería una ambulancia malgastada, sabíamos que tras llamar al personal de urgencias del centro de salud te dirían que no pueden hacer nada por él y le pondrían un tratamiento “a ciegas” de forma telefónica, sin exploración física alguna y dejando todo en manos de Dios y de los profesionales que estamos con ellos a diario.

El primer fallecimiento que tuvimos en el centro tras decretarse el estado de alarma fue comunicado al personal de urgencias de atención continuada de la zona y tuvieron que pasar 21 horas y 16 llamadas telefónicas para que la funeraria viniera a recoger el cuerpo.

Coincidió con el momento en que la ministra de defensa salía en rueda de prensa diciendo que la UME había encontrado cadáveres en las residencias fallecidos desde hacía horas, creo que todos recordamos esas declaraciones.

Todo lo que está pasando estos días está siendo muy doloroso para todos. Todos mis compañeros están haciendo un esfuerzo sobrehumano para sobrellevar lo mejor posible el confinamiento de nuestros residentes en sus habitaciones, si a todos nos cuesta estar encerrados en casa , hay que imaginar por un momento que las personas mayores están en sus habitaciones todo el día alejadas de sus familias además desde hace más de un mes.

Somos ahora su familia, sus cuidadores, sus enfermeras, su entretenimiento, sus confidentes, es a nosotros a los que nos dicen que tienen miedo de morir ahora, no por el hecho de morir si no de morir sin su familia cerca.

Nadie nos podrá recriminar que no hemos hecho todo lo que hemos podido y más por nuestros residentes. Hemos sido nosotros quienes han sujetado la mano del anciano que moría lejos de su familia, hemos sido nosotros quienes les hemos proporcionado el mejor cuidado posible con los medios de los que disponemos, no somos un hospital sino un centro sociosanitario.

Hemos sido nosotros los que nos hemos enfadado, gritado y llorado porque los han dejado atrás por tener demasiados años. También hemos sido nosotros los que nos hemos expuesto a diario, sin importarnos riesgos, y dando prioridad a nuestro trabajo vocacional por encima del cuidado y protección de nuestra propia familia.

No queremos reconocimiento, sólo pedimos la no generalización del desprestigio al que estamos siendo sometidos, para seguir haciendo nuestro trabajo: cuidar de superhéroes.

Nieves
DomusVi Los Gavilanes (Ajofrín, Toledo)