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Gracias #héroessincapaDomusVi

¡GRACIAS #héroessincapa!

Cinco meses han pasado del inicio de la pandemia en nuestro país. Cinco meses terriblemente complicados para todxs. Cinco meses en los que nuestrxs trabajadorxs se han dejado la piel más que nunca para cuidar de nuestrxs mayores, de nuestra familia.

Este vídeo es un pequeño homenaje a todxs ellxs. Por su valor, su entereza, sus miedos, su sacrificio, su dedicación, su tristeza, su compañerismo, pero sobre todo, por su gran vocación a la hora de cuidar de quienes un día cuidaron de nosotrxs…

¡Gracias #héroessincapa! #orgullodeequipo

Ainoa, auxiliar DomusVi Stella Maris

Me he tenido que dar cuenta que por muy independiente que sea de todo, se necesita mucho el cariño de los más cercanos.

Quién diría que echaría tanto de menos discutir con mi hermano cada vez que se presenta ocasión, o estar haciendo trabajos de clase y jugar con mi hermana pequeña cada vez que me lo pide, o simplemente sentarme junto a la chimenea para escuchar los consejos de mis padres.

Cada día se me hacia mas cuesta arriba, porque no es lo mismo que haya decidido irme de casa y tener ocasión de verlos siempre que quiera, a que por toda esta situación con el Covid-19 me he tenido que sentir obligada a irme un tiempo de casa por el sector en el que trabajo y tener que esperar tanto tiempo para poder darles un simple abrazo.

Yo trabajo en una residencia pequeñita, y nos ha hecho ver la importancia que tiene simplemente escuchar por unos minutos la voz de un ser querido. Como cada vez que alguien llama a uno de nuestros mayores, ellos se apresuran para escuchar la voz que hay al otro lado, dando ánimos e intentando hacerle ver que cada vez queda menos para vernos todos y fundirnos en abrazos.

No sabéis la satisfacción que nos da ver que cada vez que hablan con un ser querido nos lo cuentan con ilusión y ves la sonrisa en su rostro todo el día. Y también gracias a la tecnología de hoy en día, también pueden hacen vídeo llamadas y verse durante unos minutos, eso sí que les impresiona y están esperando la hora que les toque ver a su familia en “ese aparato tan pequeño” y tan moderno.

A mí por lo menos su felicidad y la forma de afrontar las cosas es lo que más me llena de esperanza. Y como sin querer hacen el amago de ir abrazarnos y se dan cuenta de que no pueden, pero no tardan en chocarnos con el codo y decirnos que muy pronto nos van a achuchar tanto que les tendremos que obligar a soltarnos.

Si hace mismamente un año me hubiesen dicho que ahora estaría en esta situación me hubiese quedado muda y sin saber qué decir o incluso me hubiese entrado la risa, pero nunca sabes lo que nos depara el futuro.

Esta cuarentena nos ha ayudado a muchos para darnos cuenta de que no todo lo importante está en lo material, que nos necesitamos los unos a los otros y que mutuamente nos tenemos que apoyar en la medida de lo posible.

Suena complicado, pero creo que es lo que la mayoría de la gente ha estado haciendo hasta ahora, quedándose cada uno en casa lo máximo posible y dejando trabajar a los que estamos en primera línea, ya sea en hospitales y residencias, supermercados, gasolineras, los policías y militares, e incluso los que trabajan en el campo que también son muy importantes.

Esta situación que estamos viviendo ahora me ha hecho ver que elegí bien el campo al que me quiero dedicar, y poder hacer feliz a las personas en la medida de lo posible, porque es lo que de verdad me llena y me ilusiona.

Ainoa
DomusVi Stella Maris (Santander)

Beatriz, directora DomusVi Ciudad de Móstoles

Y de repente la vida nos cambió, y todos los planes se quedaron en nada.

Nunca olvidaré la primera llamada del hospital confirmándome los primeros casos positivos en el centro y esa llamada informando a las familias, muchas dudas, mucho miedo, nos enfrentábamos a algo que no conocíamos pero sabíamos el desenlace que podía tener y nos atemorizaba a todos.

Hemos vivido momentos muy duros, pérdidas que no hubiésemos querido tener, hemos intentado siempre estar ahí con las familias, para tranquilizarlas, para consolarlas, hemos luchado como héroes sin serlo, aunque en ocasiones las fuerzas flaqueasen siempre había alguien a tu lado para no dejarte caer, porque todos teníamos el mismo objetivo, estar ahí, por ellos y para ellos.

Durante estos meses he aprendido mucho como Directora pero sobre todo como persona, sabemos que esta situación nos marcará de por vida a todos, jóvenes, mayores y no tan mayores.

Pero aun así de lo malo hay que sacar siempre algo positivo, me quedo con la lucha de cada uno de mis trabajadores, su dedicación, su compromiso, el gran equipo que hemos construido a base de sudor, esfuerzo y lágrimas en esta larga batalla, me quedo con los que sí han sabido reconocer nuestro esfuerzo, con esas sonrisas de los residentes, esas miradas, queriendo agradecer y no poder.

Nos queda un largo camino por recorrer, nos queda adaptarnos a esta nueva normalidad, pero lo afrontamos con ilusión como un nuevo proyecto en nuestras vidas tanto a nivel personal como profesional, y como todo proyecto seguiremos dando lo mejor de nosotros, porque juntos siempre lo superaremos.

Por último agradecer a todos mis trabajadores el apoyo que he tenido por su parte en todo momento y las palabras de ánimo que también me han dado, espero haber estado a la altura y haberos cuidado como os merecías.

GRACIAS.

Beatriz
DomusVi Ciudad de Móstoles (Madrid)

Lara, terapeuta ocupacional DomusVi Zalfonada

Empezó junio casi sin darnos cuenta.

Nos pilló “a medias”, de sorpresa y en reconstrucción.

Empezó junio con nuestra rutina cambiada, nuestros hábitos “patas arriba” y nuestras costumbres relativizadas.

Este junio empezó siendo el décimo. La Residencia Zalfonada está de aniversario y yo, con ella, también. 10 años de convivencia, cuidando, acompañando, creciendo y sobre todo aprendiendo.

Cada anécdota, cada experiencia, cada historieta repetida, rondan en mi mente estos días, sin tregua. No sé con certeza a cuántas personas habré conocido en este camino pero sé que todas ellas dejaron pequeñas huellas en mí.

Tenemos la suerte de que este trabajo es mucho más que eso. Nuestros residentes son parte de nosotros. Somos una gran familia y este 2020, sin duda, nos lo ha reforzado con creces.

En estos días atípicos y duros, de pasillos y salones vacíos; hemos seguido juntos, acompañando y cuidando. A pesar de nuestras sonrisas escondidas y a pesar de las lágrimas perdidas; hemos seguido abrazando con miradas y animando con palabras. Viendo cómo, una vez más, nuestros mayores derrochaban fortaleza.

Y a pesar de todo, tras tanto tiempo; sonrío en nuestro aniversario porque “Recordar es volver a vivir” como bien dijo hace tiempo una de nuestras residentes.

Ellos, la generación de los verdaderos #héroessincapa. Fueron supervivientes cuando eran niños y lo han sido ahora, en tiempos de pandemia.

Y empezó Junio… así, casi sin darnos cuenta…

Lara
DomusVi Zalfonada (Zaragoza)

Ángels, recepcionista DomusVi Cocentaina

A TRAVÉS DE SUS OJOS

Es lunes por la tarde, el sol resplandece tímidamente y parece que esto que nos comentan sobre el coronavirus va muy en serio. Empezamos tímidamente viendo a otros países pero parece que ahora nos golpea a nosotros.

Me pongo mis zapatos, cojo mi mascarilla y unos guantes y parto hacia mi trabajo. No es un día cualquiera. Mis hijos ya no van al colegio, mi madre ya no puede salir a la calle, estamos todos confinados, cuando bajo a la calle veo que no es un día más, reina un ambiente enrarecido, un ambiente muy poco habitual, un ambiente como nunca habíamos vivido.

Voy andando como siempre, llego a la puerta del trabajo y pienso que por favor que todo esto lo podamos sobrellevar. Vamos adaptando nuestro trabajo a las circunstancias que se nos van presentando. Hoy mi directora nos ha reunido a las de la tarde para darnos las nuevas directrices a seguir, con voz calmada y serena nos comenta cómo están las cosas, siempre con ánimo y dando tranquilidad. Hemos seguido sus pasos, todos nos hemos enfundado el uniforme blanco, sin excepción, todos somos uno, el blanco resplandece por todo el centro.

Ahora nos toca cuidar de nuestros residentes como siempre lo hemos hecho, con una gran sonrisa, la preocupación es el traje que llevamos por dentro, el miedo de que pase algo son las hormas de nuestros zapatos, y la angustia de que no vaya a salir bien nos la enfundamos en nuestras manos; manos cubiertas por guantes que nos restan ese calor humano cuando acariciamos a nuestros residentes.

Veo que ellos nos miran desde los pasillos pasar y se preguntan cómo es posible que ahora les toque pasar por esto con tantas vivencias pasadas, tantas anécdotas contadas, con tantas vidas encontradas… ellos nos miran y nosotros les sonreímos y les contamos que todo irá bien.

Qué bonito es poder verles a través de su mirada y ver reflejada esa inocencia de aquellos niños que correteaban por la calle jugando con sus amigos, todos nos cuentan vivencias de cuando la vida les sonreía, de cuando la vida de forma inesperada les golpeaba, de cuando sus padres los querían tanto que con solo recordarlos ruedan por sus mejillas lágrimas nostálgicas impregnadas de amor; otros simplemente al pasar por su habitación, nos miran, nos siguen con su mirada pero no nos dicen nada; otros se quedan pensativos mirando por la ventana, esperando que amanezca para ver a sus seres queridos.

Miro a mi alrededor y parece que el tiempo se haya parado, ahora tenemos todas las salas y comedores despejadas, no hay nada, donde había vida ahora hay vacío. Es demoledor entrar por la puerta que va hasta recepción y ver que todo está vacío, que donde siempre estaban ellos revoloteando, no están, donde los comedores estarían llenos, solo hay silencio, ese silencio que perturba mi mente porque solo veo el reloj colgando en la pared y marcando las horas. Parece que el tiempo se haya parado desde aquel día, igual que el murmullo de sus voces que se oían cada tarde después de merendar.

Veo a mis compañeras andar de acá para allá, veo tensión en sus caras, no nos reímos ya tan ligeramente, pero, al mismo tiempo veo una cosa que me engrandece el corazón, todos sabemos que estamos trabajando con las personas más vulnerables ante esta situación, que son nuestros residentes, por los cuales cada día nos levantamos a trabajar y compartimos parte de nuestra vida y nosotros formamos parte de la suya.

En todo esto, sin darnos cuenta, se crea un vínculo con ellos, sabemos que este trabajo como personas, nos recompensa, como seres humanos nos humaniza, porque podemos ver en ellos la vida, podemos ver en ellos a unas personas que fueron niños, que fueron jóvenes con toda una vida por delante, que fueron adultos y ahora han llegado a la vejez y parte de su vida está en nuestras manos.

Por ellos nuestro trabajo a nivel personal es reconfortante, somos todos una pequeña gran familia. No es fácil para nosotros no estar preocupados, todos tenemos seres queridos y por ellos estamos luchando. Estoy al teléfono de recepción, las llamadas no cesan , los familiares nos llaman preguntando, nos llaman dándonos ánimo y para decirnos que lo estamos haciendo bien.

Los días van pasando, vemos las noticias oficiales y los casos van aumentando, cada día nos vamos amoldando a las cosas nuevas que van cambiando, parecemos Chef de cocina, que con cada día que pasa nos vamos reinventando, no sabéis lo que es vivir cuando te comentan que un residente no se encuentra bien.

Siempre hemos tenido usuarios con sus altibajos, con sus dolencias, con sus marchas de esta vida, siempre hemos tenido a alguien y no nos ha tenido tanto el corazón en un puño, no porque antes no nos importe, al contrario, es la vida misma en estado puro, sí no porque ahora lo único que no nos podemos permitir es que este inesperado e invisible enemigo nos haga la visita al centro.

Todos nos miramos, nos preguntamos que es lo que será, ¿habrá sido la hora y no lo hemos podido remediar? Te vienen a la mente situaciones de otros centros y ver cómo compañeros de profesión, están luchando, otros cayendo, otros llorando de  impotencia de ver que, a pesar de todo lo que habían hecho, entró sin más y los dejó desnudos en aquella habitación, desnudos de calma, desnudos de tanto esfuerzo; pero ves cómo se levantan y continúan luchando, dándolo todo por revertir esta situación.

No podrán con nosotros, por muy tocados que estemos, nos damos las manos unos a otros para seguir avanzando, no vamos a permitir dejar a nadie atrás. Vida, esto es por lo que todos luchamos, vida es a la que todos sin distinción abrazamos, vida de uno y vida de todos.

Cuánto estamos aprendiendo de todo esto, cuánto estamos llorando en silencio sin que nuestro llanto nos impida ver que de esto estamos saliendo o no tenía que estar pasando esto, aquí estamos. Los días pasan y vemos cómo no bajamos la guardia, estamos unidos, todos y cada uno de nuestros compañeros con los que comparto mis días de trabajo aquí en el centro me han demostrado lo profesionales que son, pero sobre todo mejor personas.

Hemos crecido todos a nivel emocional, a nivel humano, a nivel de compañeros nos hemos apoyado unos con otros, hemos visto como nuestras angustias y nuestros temores  compartidos han sido menos.

A día de hoy continuamos trabajando sin descanso para ver esa luz que nos traiga a la normalidad. Compartir estos momentos nos ha hecho ver que cada uno de nosotros tenemos una historia, que somos todos más cercanos de lo que nos pensábamos, que somos de tú a tú igual, todos hemos salido reforzados como compañeros, todos hemos sentido el apoyo de los nuestros, hemos visto que la vida de las cosas malas también podemos aprender, tenemos un lazo que nos une a los residentes, tenemos un lazo que nos une como familiares, tenemos un enorme lazo que nos ha unido como compañeros.

Cómo deciros que cada día que cae la noche, algunos el sueño nos ha trastocado; como hablar sin decir que hemos llorado, quién no ha llorado abrazado a la almohada, sentado en la cama o mirando por la ventana, como deciros que esos momentos de una forma u otra todos los hemos pasado, ¿quién no ha llorado debajo de la ducha mientras el agua golpeaba nuestra cara?

Cómo deciros que hemos luchado cada uno de nosotros por encontrar esa libertad, esa que un día llamó a nuestra puerta y alguien nos la cerró sin dejarla pasar. Cómo deciros que estamos por el buen camino. Somos personas que con nuestro esfuerzo y dedicación vamos a recuperar esa libertad que nos fue arrebatada, lo estamos consiguiendo y cada día que pasa notamos su presencia en nuestras vidas, notamos su fragancia besándonos en la cara, notamos que nos coge de la mano y nos enseña el camino.

Cómo deciros que cada uno de todos los centros, sean los que sean, los nombres de ellos ahora no importan, importa el buen hacer de las personas, y como poder deciros que nadie quería esto, que nadie buscaba tenerlo dentro, todos y cada uno de ellos, solo por las personas que trabajamos en ellos nos merecemos un respeto por el trabajo hecho.

Cómo poder deciros que todos buscamos lo mismo, todos buscamos que el sol vuelva a brillar en nuestras vidas, todos buscamos la felicidad de los nuestros en cada pedacito de cielo aterciopelado, todos buscamos gritar de nuevo que esa libertad que perdimos, esa vida que nos cambió de golpe nos sea devuelta, volvamos a abrir nuestras puertas y que cada uno pueda volver a abrazar a los suyos, yo dándoles la bienvenida y abriendo el acceso al centro como cada día lo hacíamos, descolgando el teléfono para poder decir tan solo, esta es vuestra casa como es la nuestra.

Sólo nos queda decir que nunca perdemos la esperanza, que nunca nos rendimos, que si caemos nos levantamos, que si algo nos golpea, continuamos, que si no vemos algo claro lo comentamos, porque cada uno de nosotros desde nuestros puestos, cada uno de nosotros hemos sido fuertes a nuestra manera, hemos sido conscientes con lo que estábamos tratando y hemos sido todos UNO, hemos trabajado todos con un mismo guion y hemos perseguido todos el mismo fin.

Agradecer a cada uno de mis compañeros sin excepción o distinción de su saber estar, de su saber cómo trabajar, de su implicación porque todo esto saliera como es debido, no vamos a parar hasta conseguirlo y lo que es más importante, no vamos a dejar a nadie atrás. Cómo queréis que os diga que no hay mejor recompensa, que la vida nos sea devuelta.

Suena el teléfono, lo siento pero tengo que contestar. Un placer haberos contado un pequeño fragmento de nuestra vida en un centro, en Nuestro Centro.

Ángels
DomusVi Cocentaina

María, cuidadora Residencia La Nostra Casa – Vall de la Ballestera

LA LUZ PARECE DISTINTA

Incluso la luz parece distinta con el estado de alarma. Y el olor… como ese olor que precede a la tormenta. Había imaginado cientos de veces las carreteras vacías, las calles desiertas, esa sensación de fin del mundo, pero nunca que podría llegar a vivirla.

La humanidad se ha escondido. Queda la ciudad desierta para unos pocos valientes que salen cada día. Yo estoy entre ellos, aunque no me considero valiente. Es una percepción  de ser pequeña y grande a la vez.

La abrumadora soledad y el silencio te persiguen hasta llegar a la puerta del trabajo. Desde fuera, la residencia es un espejismo de normalidad, una burbuja, oyes hablar, escuchas risas, la vida sigue bullendo y aparentemente todo sigue igual.

Sí, el trabajo continúa, por suerte y pese al temor. Pero una vez que traspasas la puerta todo cambia. El aire huele a miedo, en los ojos se atisba la ansiedad, nos movemos de forma diferente. Intentamos que no se perciba. Pero los ojos no mienten y ahora más que nunca son el espejo del alma, nuestras miradas son lo único que podemos ofrecer de nuestro rostro, cubierto con la mascarilla. Leer en ellos, eso se aprende, algo que quizás habíamos olvidado.

Y comienza una extraña jornada, extraña porque no hay nada más difícil que guardar las distancias cuando tienes que cuidar, limpiar, alimentar… Cuando has abrazado y besado y de pronto no puedes, no puedes consolar a quien no entiende que no lo hagas y percibes su incomprensión.

Y les explicas, no importa las veces, deseas que lo comprendan, y lo hacen, entienden lo que sucede, a su manera, pero lo hacen y es sorprendente y emocionante, los chicos se crecen ante la incertidumbre, se hacen grandes, nos han dado una lección de serenidad y aunque parezca extraño de control.

Nos han enseñado la importancia de las sonrisas, de las pequeñas cosas, de lo que vale una caricia, un aplauso, una conversación, escuchar, eso que siempre se olvida. Y el trabajo cobra un sentido diferente. La consciencia y la conciencia de lo que uno hace está siempre presente en este sector.

Este trabajo conlleva eso, no es un trabajo sencillo, aunque pueda parecerlo, así que saber el porqué y el para qué de nuestros actos es importante porque te coloca en el lugar exacto en el que quieres estar.

Pero ese sentido diferente, el de estos días extraños, es el que nos cambia la mirada. Vemos a nuestros chicos desde otra perspectiva. A veces, es la forma de mirar lo que cambia el significado de lo que somos, pero sobre todo de lo que hacemos.

Brota el sentimiento de protección que teníamos adormecido entre las prisas del día a día. Proteger a los chicos se convierte en el objetivo, que no salgan, que no vean a nadie, protegerlos de la gente, de sus propias familias, pero sobre todo y lo más aterrador, de nosotros, de quien tiene que cuidarlos. 

Te conviertes en su única salvación y a la vez en el peligro. Por eso sabemos que protegiéndonos les protegemos. Y sentirnos necesarios nos ha hecho enfrentarnos al miedo.

La necesidad une, sin nosotros no se levantarían cada mañana, es un vínculo, percibirlo y sentirlo es algo fantástico, conmovedor, algo bueno de los malos tiempos.

Puede que la vida no sea más que un instante, pero ese instante ha de tener sentido.

María Codoñer
La Nostra Casa- Vall de la Ballestera. Centro de Atención a Personas con Discapacidad

Berta, psicóloga Residencia La Nostra Casa – Vall de la Ballestera

APRENDER EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

Desde que se decretó el estado de alarma, son muchos los estados emocionales que hemos experimentado para hacer frente a la expansión del coronavirus. Estados  emocionales entendidos como procesos psicofisiológicos con fines adaptativos, que nos han llevado, y nos llevan todavía, a la acción como respuesta ante la amenaza de un virus no conocido hasta la fecha.

Una explicación de los estados a los que nos referimos, podemos encontrarla en el psicólogo estadounidense Robert Plutchik (1997-2006), quien desarrolló una teoría evolucionista de las emociones. Según este autor, existen ocho categorías emocionales básicas o primarias para la supervivencia, a partir de las cuales, y como combinación de las mismas, puede obtenerse un amplio abanico de situaciones emocionales.

Dada la tremenda experiencia que ha representado la lucha frente la pandemia y lo dilatado del periodo de confinamiento, puede decirse que, tanto de manera individual como colectiva, en algún momento u otro, se han experimentado en nuestra residencia la totalidad de las emociones primarias señaladas por Plutchik.

El temor ante el peligro, real o supuesto, de que el virus entrase en el centro en el presente, futuro o incluso pasado.

La sorpresa ante la aparición de este acontecimiento imprevisto, inesperado, que modificó toda la organización y diseño de nuestros planes de atención.

La tristeza ante el dolor por la pérdida temporal de libertad de movimiento, lo que llevó a sectorizar preventivamente a los residentes por grupos, y a limitar sus salidas y visitas para evitar posibles contagios.

El disgusto ante la incapacidad de control del virus y en consecuencia las limitaciones a la protección de nuestros usuarios.

La ira, como irritabilidad ante la imposibilidad de volver a corto plazo a la normalidad.

También la alegría, tanto al contrarrestarse el virus como al generarse numerosas emociones positivas en los momentos de trabajo o entretenimiento a nuestros residentes.

Hasta la aceptación de la situación actual y el abordar el futuro inmediato desde la calma de esta experiencia emocional que seguimos viviendo. Y, por último, la esperanza, como sentimiento de confianza en que al final todo saldrá bien, se superará esta realidad y nos hará mejorar como seres humanos.

No cabe duda que, de todas estas emociones experimentadas como colectivo hemos aprendido a actuar con mayor atención, cautela y valentía ante un acontecimiento imprevisto generador de temor.

Hemos aprendido a prepararnos de manera más eficaz ante los cambios. A amplificar nuestra relación afectiva al comprobar con asombro de que se pueden superar los contratiempos.

Hemos aprendido a identificar mejor las causas y estrategias eficaces ante una reacción adversa. A superar el desgaste emocional ante el disgusto. A dejarnos la piel por alcanzar nuestro fin máximo de protección y cuidado desde el cariño.

En definitiva, motivarnos ante la adversidad, planificar mejor en equipo, cohesionarnos y hacernos fuertes frente a cualquier otra posible situación adversa en el futuro.

Y tú, desde tu experiencia personal vivida ante el confinamiento, ¿Qué estrategias de afrontamiento has aprendido?

Berta Mairena
La Nostra Casa- Vall de la Ballestera. Centro de Atención a Personas con Discapacidad

Judit, trabajadora social DomusVi San Adrián

“Nunca pudimos imaginar que nos iba a tocar vivir esto”

Es una de las frases más escuchadas desde que comenzó la pandemia, el confinamiento.
La vida nos dio un vuelco y todo lo que veíamos como rutinas y cosas comunes, se convirtió en el mayor de nuestros anhelos.

Estos meses han sido muy duros, una lección de vida que nunca podremos olvidar.
Pero de lo malo también hay que sacar aprendizajes, valorar lo que tenemos y las cosas importantes de la vida.

Hemos salido más reforzad@s, con valores y fuerzas ocultas que no sabíamos que existían en nuestro interior. Nos hemos puesto a prueba y a pesar del cansancio físico y emocional, hemos tirado para adelante sin perder las ganas.

No voy a negar que hemos llorado mucho pero me quedo con las cosas positivas que nos hacen crecer.

Doy las gracias a mis compañer@s por su esfuerzo, por vencer los miedos y demostrar de qué pasta están hech@s. Por apoyarme cuando lo estaba pasando mal y no soltarme.

Doy las gracias a nuestros mayores, por su resiliencia, por sus fuerzas y ganas de vivir. Me llevo mucho de ellos.

Y doy las gracias a sus familias, por dejarme entrar hasta la cocina en cada vídeo llamada, por la confianza, el cariño, el respeto y comprensión en estos duros momentos.

Ya está más cerca el reencuentro, no lo olvidéis.

Hasta entonces, seguiremos ahí minuto a minuto. Y como solemos decir, somos vuestros ojos, vuestros abrazos, y no dudéis que así seguirá siendo. Estamos junt@s en la lucha.

L@s guerrer@s de San Adrián ¡no se rinden!

Judit
DomusVi San Adrián (Navarra)

Ester, TASOC DomusVi Ciudad de las Artes

Hola a todos,

Me llamo Ester tengo 28 años y soy Tasoc en DomusVi Ciudad de las Artes.

Os cuento un poco cómo viví todo esto. El primer día que llegué a la residencia y vi la cafetería y la sala de primera planta vacía sentí mucha tristeza, por unos minutos recordaba lo vivido semanas anteriores decorando todo para nuestras queridas fallas con alegría y cantando en nuestra sala como hacíamos habitualmente.

Era una mezcla de MIEDO y TRISTEZA, por no saber qué iba a pasar y sobre todo tristeza de que me pidierais que os abrazara y besara como siempre, pero no podía hacerlo.

Pero mis palabras de aliento siempre eran “prepararos porque cuando os pueda abrazar y besar os vais a cansar de mí, y menuda fiesta vamos a hacer cuando todo esto pase”, automáticamente sus caras cambiaban y yo feliz de verles sonreír.

No es lo que pasa si no lo que haces con lo que pasa. Cada vez que entro en sus habitaciones muestro actitud de “no hay problema” y sonriendo, las actividades las hacemos en los pasillos y en las habitaciones.

Ellos querían bingo, pues micro y altavoz y el bingo se traslada al pasillo, por ellos eso y mucho más.

Siempre miro el lado bueno de todo, lo que sucede es la única cosa que podía haber pasado, lo que ha pasado es para que aprendamos la lección y nos hagamos más fuertes.
Solo tenemos una vida, agradece y aprende de cada situación.

Gracias de todo corazón a todos y cada uno de mis compañeros, residentes y familias todos habéis sumado para que este barco no se hunda, a esas familias que están perdiendo a sus familiares, sin poderles dar un beso de despedida me gustaría dar mi apoyo, sé de primera mano que es difícil.

Me ha tocado vivir esta situación con mi abuelo y no es fácil no poder despedirse de la persona que quieres, pero somos un equipo que día a día hemos hecho una cadena que nos ha permitido mejorar cada día, que si hay que hacer una merienda para alegrar la tarde, se hace. Estoy muy orgullosa de todos vosotros.

Sin duda os lo digo siempre. Todo lo que hagamos hoy la vida nos lo va a devolver, todo pasa por algo. Ese tatuaje que llevo en mi piel, esa satisfacción de acostarte agotad@, pero dormir sabiendo que hemos hecho y aportado todo de nosotros, eso que ellos necesitan en estos momentos.

Hace tiempo decidí que tenía que dejar a las personas mejor que las encontraba y eso hago diariamente, solo trato a las personas como me gustarían que me tratasen a mí. , Cuando miras la vida de esa manera y sin esperar nada de nadie, la vida te va mejor.

Os quiero mucho y recordad que todo va a salir bien.

Un beso y un abrazo grande.

Ester
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Ana, terapeuta ocupacional DomusVi Monte Val

Y de repente me doy cuenta que ya no estás,

Me paro a pensar en tu sonrisa, tus caricias, tus gestos,

Tu voz y una sensación de dolor recorre mi cuerpo.

Quien nos conoce sabe que aquí somos como vuestra familia,

Día a día cuidándolos con lo mejor de nuestras almas,

Viviendo momentos irrepetibles con vosotros, risas, consejos, bailes,

Ilusiones, tristezas y sobretodo alegrías.

En estos momentos tenemos que despedirnos de algunos de los miembros de esta pequeña gran familia,

Ellos se han marchado sin poder decir adiós,

siempre perdurarán en nuestro recuerdo, porque cuando una persona te marca en tu vida, su recuerdo perdura para siempre.

Ahora pasamos por los pasillos y vemos puertas cerradas, habitaciones vacías, comedores mudos, sin vuestra alegría.

De este dolor nos va a costar mucho reponernos,

Nunca se nos olvidarán los momentos vividos,

Esos momentos que ahora sin darnos cuenta nos han hecho más fuertes,

Mejores profesionales y sin duda mejores personas.

SIEMPRE OS TENDREMOS EN NUESTROS CORAZONES.

Ana Valle
DomusVi Monte Val (Valdepeñas, Ciudad Real)

Borja, recepcionista DomusVi Barra de Miño

SOY MEJOR…

Soy mejor compañero por tener la suerte de pertenecer a este grupo de trabajadores.

Gracias a tod@s y cada uno de ell@s por realizar sus diversas funciones de una manera excepcional, son una segunda familia para mí, ya que estoy compartiendo mucho más tiempo con ell@s que con mi propia familia y pareja. En los días malos, que los hay, te alegran, te dan ánimos y te hacen sobrellevar mejor toda esta situación.

Soy mejor trabajador gracias a la compresión de todas y cada una de las familias que cada vez que hablas con ell@s, lo que te transmiten es fuerza y cariño para seguir adelante.

Soy mejor persona por ver cómo los residentes se están comportando durante este duro confinamiento, para mí, ell@s son mis verdaderos héroes porque ante esta maldita pandemia todavía tienen fuerzas para darnos ánimos. También recuerden que llevan sin ver a sus familiares durante todo este tiempo… lo hacen a través de una vídeo llamada y es muy entrañable verlos cómo se emocionan, y lo fuertes que están siendo con todo lo que está pasando.

En todas las fases de la vida siempre hay que sacar la parte positiva, y para mí, es ésta, mejorar como persona.

Borja Fernández
DomusVi Barra de Miño (Coles, Ourense)

Nuria, auxiliar enfermería DomusVi Ciudad de las Artes

Hola soy Nuria, auxiliar de enfermería en la residencia DomusVi Ciudad de las Artes en Valencia. 

Desde aquí quería transmitir a todos esos familiares que han perdido a sus seres queridos en esta terrible batalla, que todos y cada uno de los componentes de este equipo hemos hecho todo lo posible, e incluso más, para que los últimos días de vuestros familiares fuesen lo más amenos posibles.

Que nos les faltase una mano para agarrar ni unas buenas palabras todos los días.

A las familias que están preocupadas por la evolución de la enfermedad de los suyos, decirles que luchamos con ellos a diario y les brindamos la mejor compañía que podemos darles para que se sientan en familia. Nunca vamos a fallarles, ni antes, ni ahora, ni después.

A todos los trabajadores de residencias, hospitales, a todos los que trabajamos en DomusVi, mucha fuerza y coraje. Siempre hemos sido los mejores pero ahora lo estamos demostrando. Ahora lo saben.

Y al equipo DomusVi Ciudad de las Artes, solo decirles que cada día demuestran lo valiosos que son como profesionales y personas. Que es un orgullo formar parte de un equipo tan compenetrado. Y que juntos saldremos de esta, hoy queda un día menos.

Os mando todas las fuerzas, un abrazo gigante y mucho ánimo. Nos veremos pronto.

Nuria Borobia
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Carolina, psicóloga Residencia Isdabe

¿Cuándo nos podremos abrazar?

Ha cambiado todo tanto. Después de 19 años trabajando para y por los mayores nunca había vivido momentos como los que estamos viviendo ahora.

Todo ha cambiado, mi vida ha cambiado, yo he cambiado, ellos han cambiado. He aprendido a disfrutar junto a ellos de cada momento, de cada emoción, que son muchas cada día en nuestro trabajo.

Nos hemos convertido en sus paños de lágrimas, sus confidentes y juntos hemos aprendido a valorar lo más importante, sentirnos queridos y acompañados.

Cada tarde llenan mi día de ilusión, cada vídeo llamada que hacemos con sus familiares en las que me siento uno más y compartimos risas, llantos un sin fin de emociones que nos mantienen vivos.

Todo pasará, nos volveremos a abrazar y mientras tanto seguiremos disfrutando de las emociones que sentimos cada tarde.

Carolina Jiménez
Residencia Isdabe (Estepona, Málaga)

María, trabajadora social DomusVi Ciudad de las Artes

En esta época tan complicada que nos ha tocado vivir, familias:

¿Quién nos iba a decir hace unos meses que estaríamos viviendo una pandemia mundial?

Que estamos la mayoría de la población en nuestras casas y que nuestros mayores serían uno de los sectores más afectados…

Sin duda, todos hemos vivido varias etapas desde que esto comenzó: incredulidad, miedo y preocupación… Hemos ido tomando medidas que al principio fueron difíciles de aceptar, sobre todo las que implicaban restricción de contactos y visitas, tan acostumbrados a vernos, a tocarnos y a abrazarnos.

Desde luego, esta experiencia nos hace aprender y crecer cada día y nos ha vuelto a todos más críticos con la realidad que estamos viviendo, con la imagen que se está dando de los Centros, tan injusta y que bien poco refleja cómo apreciamos y cuidamos a nuestros mayores.

Pero no olvidemos que, ante todo, nos ha hecho más fuertes, más valientes, más solidarios, más comprensivos, más pacientes…

También nos está dando momentos de alegría; con creatividad e ingenio buscamos cómo seguir con nuestras actividades: una merienda especial, ver una procesión, ganar al bingo, saludar a los compañeros, recibir una carta, una vídeo llamada para poder ver a la familia…

Pequeños detalles con los que, al ver sus caras de alegría y emoción en estos momentos, se reafirman la fuerza y la motivación con la que cada uno llegamos a la residencia cada día.

Nuestros mayores nos siguen enseñado a apreciar estos pequeños detalles, como os han enseñado a vosotros a lo largo de los años, familias. Y así seguirá siendo, pronto estaréis juntos.

Volveremos a la rutina en el Centro, a los residentes en recepción por las mañanas leyendo el periódico, realizando actividades en el gimnasio, las manualidades en la sala de actividades, lo que nos encanta salir a la terraza con la llegada del buen tiempo, las visitas de los familiares en la cafetería…

Residentes, familiares y profesionales, somos una gran familia y dentro de un tiempo, sea el que tenga que ser, volveremos a compartir momentos juntos. Os volveréis a abrazar. Nos volveremos a abrazar.

Pero mientras tanto, os aseguramos que nos dejamos la piel y damos todos el máximo de nosotros para apoyarles, acompañarles y verles sonreír. Y veros sonreír a vosotros también.

¡Nos vemos pronto!

María
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Rafael, maestro de taller ocupacional Centro de discapacidad Majadahonda

Hola soy Rafael, maestro de taller.

Durante este tiempo en el que no habido usuarios en el centro ocupacional he colaborado en el recurso de residencia.

Lo valoro como una experiencia muy positiva en la que he podido aprender y conocer en primera persona el trabajo de mis compañeros, sus preocupaciones y buenos ratos en su día a día. Su lado más humano.

Me ha servido para interactuar con los chicos/as de la residencia, conocerles mejor y ganar mayor confianza con ellos/as.

En la vida hay momentos de miedos y dificultades en los que sientes que tender una mano es una gran ayuda y la importancia de tener la esperanza de que esta situación la cambiaremos juntos/as.

¡NUNCA DEJES DE CREER!

Rafael
Centro de atención a personas con discapacidad intelectual Majadahonda

Olga, auxiliar DomusVi Monte Val

¿Quién nos iba a decir a nosotros que esto pasaría?

Que nos íbamos a levantar una mañana bien y a la siguiente íbamos a estar delante de un campo de batalla luchando contra un bichito tan minúsculo, pero a la vez tan poderoso. Tanto que se apoderó de muchos de nuestros abuelos/as dejándonos desolados a todos, pero ahí estaban mis compañeros/as sin desfallecer ni un solo día, luchando con su dulzura, entregando amor en cada mirada, dando su cariño en todo momento, sujetando la mano de cada uno de los nuestros y diciéndole bajito al oído que nunca los vamos a dejar solos.

Todos y cada uno de nosotros somos personas especiales con nuestros más o nuestros menos, desde dirección, enfermería, auxiliares, limpieza, recepción, mantenimiento, y un largo etc.

Cada uno con una situación diferente, algunos quizás más complicada que otros, pero todos somos necesarios en este campo de batalla y todos mirando a una misma dirección con un mismo objetivo el de vencer al COVID19, el que nos ha enseñado que vale más un beso, un abrazo, una sonrisa, una mirada, una palabra de aliento…que cualquier otra cosa.

Gracias a este gran equipo valiente, como dicen no todos los héroes llevan capa, pero sí rostro, nombre y apellidos. Sin vosotros esto no sería posible, mucho ánimo compañeros nos queda un último empujón y pronto diremos que hemos vencido unidos.

Las tormentas no se quedan para siempre, nosotros podemos y lo vamos a conseguir.

Y os mando unas frases que me gustaría que tuvieseis muy presentes hoy y siempre:

“Sé el ejemplo que quieres ver
Sé la vida que quieres vivir
Sé el amor que quieres recibir”

Por supuesto que no me voy a olvidar de los familiares de nuestros residentes por lo fuertes que están siendo, por la confianza, paciencia y comprensión que están teniendo con todos nosotros, por vuestro apoyo diario y por mil cosas más, a los que perdieron a sus seres queridos muchísimo ánimo y que sepáis que ellos nos van a guiar en esta dura batalla, estamos con vosotros.

Muchas gracias de corazón.

Olga
DomusVi Monte Val (Valdepeñas, Ciudad Real)

Mayla, directora DomusVi Tres Cantos

Estimados compañeros,

Hace unos días, una gran compañera de batallas, Rocío Martín (Directora de DomusVi Valdemoro), hablaba de una gran virtud: El AGRADECIMIENTO, tan importante en nuestro trabajo, dedicado a todas esas personas que nos han acompañado durante todo este tiempo y siguen en ello, por su esfuerzo y dedicación:  Nuestros equipos.

Por nuestro trabajo, es habitual recibir muestras de agradecimiento a menudo, de nuestros residentes, de sus familiares, incluso, estos días, de la sociedad. Este agradecimiento se recoge siempre con cariño y humildad.

Hoy quiero  unirme al escrito de agradecimiento de mi compañera, y sumar,  con otra gran virtud, LA GENEROSIDAD.

La generosidad se caracteriza por ayudar a los demás sin esperar nada a cambio…y ahí quiero hacer un homenaje a todos mis compañeros directores de DomusVi, en  especial a la toda la zona de Madrid, tan castigada estos días, con Ana Villaverde, Victoria Rojas y Pilar Recuenco al frente de la batalla, personas que han trabajado con incansable coraje y en la sombra.

Sin todos ellos esto no habría sido posible. Héroes, héroes sin duda alguna, capitanes de un barco que fue arrasado por la tormenta más dura y difícil que se ha vivido nunca. Capitanes que velan porque el barco llegue al puerto.

Capitanes que anteponen su bienestar y su descanso para que todos sus marineros lleguen sanos y salvos.  Ahí están todos, y gracias a todos y cada uno de ellos, el barco ha pasado la tormenta, no se ha hundido, y sigue buscando tierra firme.

Esta situación nos llegó a todos como un tsunami, sin avisar, sin tiempo, y arrebatándonos todo por lo que luchamos diariamente. Todos hemos mostrado nuestro lado más humano, con carácter luchador y fuerte y todos hemos sentido momentos de estar superados, de miedo y de angustia.

Gracias compañeros, por haber estado ahí, hemos compartido momentos y hemos estado unidos, JUNTOS las situaciones son más fáciles y llevaderas, y JUNTOS saldremos  a flote con más fuerza y energía que nunca. Habremos aprendido muchas cosas, estoy segura.

No puedo dejar de dar las gracias al esfuerzo y apoyo de todas las personas de nuestros servicios centrales de Madrid, Vigo y Barcelona. Gracias a vosotros, el camino ha sido mucho más fácil, y habéis sido muchas veces como el faro que brilla en mitad de la tormenta. GRACIAS.

Esta batalla no ha terminado, tardará en pasar la tormenta, y cuando pase, ya nunca seremos los mismos, habremos cambiado, seremos diferentes.

Habremos crecido, y sin duda, todos seremos más fuertes, YO YA LO SOY.

Mayla
DomusVi Tres Cantos (Madrid)

María, coordinadora enfermería DomusVi Condes de Corbull

Jamás pensamos que podíamos vivir una situación como la que estamos viviendo.

Como coordinadora del centro DomusVi Condes de Corbull, me siento orgullosa del trabajo en equipo que se está llevando a cabo, ya que para mi es fundamental el apoyo mutuo entre profesionales en los momentos de incertidumbre que hemos vivido.

Me siento muy agradecida de todo el equipo por su esfuerzo y por su valentía.

También quiero agradecer a las familias de nuestros residentes la confianza que han depositado en nosotros y la comprensión; y sobre todo a nuestros residentes, los cuales nos expresan a diario su bienestar en el centro, y ese es el principal motor que nos impulsa a seguir trabajando por y para ellos, procurando su bienestar.

Quiero hacer referencia al colectivo de profesionales de enfermería que trabajan en centros residenciales y al resto de profesionales de enfermería que trabajan en el ámbito hospitalario, en atención primaria, en servicios de urgencias, en el ámbito docente y en el ámbito de gestión y administrativo, por su labor encomiable y por demostrar que hay que tener vocación y corazón para dedicarse a esta profesión.

Sin duda, y aunque son tiempos difíciles, si otra vez volviera a nacer, volvería a elegir mi profesión.

María
DomusVi Condes de Corbull (Jaén)

Manuela, gerocultora Residencia Bande

Hola soy Manuela Escudero, gerocultora en la Residencia DomusVi Bande, y quiero mandaros ánimo a todos los que estamos implicados en esta guerra contra un BICHO MUY BICHO.

Todos somos héroes:

Sanitarios y demás trabajadores, los que se quedaron en casa, niños, mayores, los que perdieron a seres queridos y no pudieron despedirse… Todos son HÉROES SIN CAPA, en mayúsculas.

Cuando una gripe entra en una casa es normal que se contagie casi toda la Familia.

Las residencias son como una enorme familia y como tal, si entra este BICHO TAN BICHO lo normal es que se contagie la mayoría de nuestra gran familia, por eso hemos luchado tan duramente cada día y lo seguimos haciendo.

Este virus que pasa inadvertido y cuando te enteras ya es demasiado tarde y toca combatirlo con todas nuestras fuerzas.

Ánimo, estamos todos en esta lucha, que no vamos a perder, todos contra el Covid19.

Manuela
Residencia Bande (Ourense)

Wendy, terapeuta ocupacional DomusVi Arturo Soria

SILENCIO

Eso es lo que cada día intento romper con mi trabajo, el silencio que muchas personas mayores han experimentado durante este periodo de confinamiento.

Llegar a romper ese silencio, para crear momentos de sonrisas, de historias, de compartir miedos, deseos y recuerdos… Porque siempre hay cabida para todo.

Quizás por suerte, destino o solo por azar llegué a la residencia DomusVi Arturo Soria, unos pocos días antes de empezar la famosa cuarentena. Yo era la nueva, pero me bastaron pocos días para querer a cada uno de los residentes y para saber que lo poco o mucho que pudiera hacer lo agradecerían de todo corazón.

Cada mañana, a pesar de solo tener dos manos y dos pies, tengo la oportunidad de entrar en cada habitación, en cada rincón, gracias a la pequeña radio que hemos creado, donde podemos disfrutar de esas canciones que tan buenos recuerdos traen, esas canciones que suenan a mensaje de ánimo y esas otras canciones que suenan a grito de esperanza, que no queremos que nadie pierda.

INCREÍBLE

Es increíble que con algo tan sencillo, puedas hacer feliz a tantas personas.

Ha sido una experiencia que nunca pensé tener, llegué al centro con muchas ideas y ganas de hacer cambios y ofrecer un servicio de Terapia Ocupacional desde un enfoque diferente… y quizás no ha sido como me lo había imaginado pero sé que más que nunca mi trabajo ha llegado a cada residente, cuando escuchas “ ¡ya estás aquí!” o cuando estás visitando a un residente y el de la habitación de al lado se asoma porque ha escuchado tu voz.

Intento pensar en positivo, a mi llegada había nervios por aprender nombres y caras y sus historias, quizás lo aprendería poco a poco y algún nombre confundiría, pero “gracias” a todo esto que ha ocurrido, he podido conocerles de uno en uno y no solo su nombre, sino que he podido entrar en su mundo más personal, su hogar.

Muchos no recuerdan bien mi nombre (lo que tiene tener un nombre curioso), pero sí reconocen mi voz y la sonrisa que traigo en los ojos, esa sonrisa que no quiero que pierdan de sus labios.

Son las 19.30hs. y empiezo a hacer un resumen de mi día…y a veces al volver a casa pienso si ¿podría haber hecho más?… que mañana no olvide aquello que me pidió aquel residente…o cuando llega el fin de semana, ¿qué estarán haciendo?, ojalá no se les haga duro y sobre todo que el lunes no falte nadie.

…Empieza otra semana, pilas recargadas, ¡hay que resistir!

Wendy
DomusVi Arturo Soria (Madrid)

Laura, enfermera DomusVi Condes de Corbull

Como enfermera en la residencia Condes de Corbull, Jaén, lo primero que me gustaría hacer es reconocer el gran trabajo y esfuerzo que ha realizado todo el equipo.

Vivir esta experiencia no está siendo una tarea fácil para ninguno de los profesionales sanitarios, incluyendo, por supuesto, los profesionales sanitarios dedicados a las residencias geriátricas, los “olvidados” a ojos de muchos.

Sin embargo, es en estos momentos cuando hemos demostrado el significado de la palabra vocación.

Día a día hemos luchado por proteger a nuestros residentes, por hacerles sentir como en casa y por hacer más llevadera esta situación.

Como enfermera, trabajar con una población tan vulnerable, en una pandemia, ha sido un desafío psicológico diario.

Hemos sentido miedo, incertidumbre y agotamiento, pero también hemos sentido el apoyo y el agradecimiento de todos los residentes y familiares que nos ha impulsado a seguir combatiendo este virus.

Residentes y trabajadores hemos sido una gran familia unida y, estoy segura, que esta alianza que hemos forjado será para toda la vida.

Laura
DomusVi Condes de Corbull (Jaén)

Raquel, técnico Centro discapacidad intelectual Majadahonda

Con el Centro Ocupacional vacío, callado, mi labor comenzó a ser otra, llamar a mis usuarios por teléfono para saber cómo se encontraban, cómo estaban llevando estos días tan raros, dar apoyo a sus familias, mandar tareas para realizar en casa para llenar los tiempos, para no perder la rutina…

Pero la labor más importante ha sido trabajar junto a mis compañeros en la Residencia, apoyar en lo que hiciera falta y cubrir las necesidades que se iban produciendo.

Entre todos se han ido superando los obstáculos, las dificultades y, en los peores días, hemos podido transmitir una sonrisa a nuestros residentes, responder a sus preguntas y darles todo el cariño del mundo.

La felicidad también es dar las gracias, o recibirlas, mientras miras a los ojos, porque estos días sólo nos vemos eso, los ojos.

Raquel
Técnico Centro Ocupacional Majadahonda
Centro de atención a personas con discapacidad intelectual Majadahonda (Madrid)

Domingo, trabajador social DomusVi Can Carbonell

Estábamos terminando el invierno, con ganas de que diera comienzo la primavera, deseando que los días fueran más largos, expectantes que salieran las flores, contagiando las sonrisas y la positividad de una nueva estación.

En ese entonces, se escuchaba que en China había aparecido un virus que era algo más complicado que una gripe. Pero nadie, al menos entre la población en general, se podía imaginar lo que estaba a punto de pasar. Había algún caso puntual en España, de hecho en la isla de Mallorca se dio uno de los primeros casos, pero aun así lo veíamos lejano. El tráfico aéreo, la globalización, esta pandemia, nos ha llevado a una nueva realidad.

Lo positivo de todo esto es que valoramos cosas que antes estaban tan interiorizadas en nuestra vida diaria que no les dábamos importancia. Un paseo por la playa, ver a nuestros seres más queridos, dar un beso, un abrazo… cosas tan simples que no son materiales, pero que nos hacen feliz.

Quizá nos pueda ayudar a entender que sin el último modelo de móvil que ha salido o sin cualquier cosa material podemos vivir, pero sin un abrazo, un beso es mucho más complicado hacer frente el día a día. Esa nueva realidad que ha llenado nuestros balcones dando ánimos a todos nuestros sanitarios y a todo nuestro personal en residencias.

¿Por qué decidí estudiar Trabajo social? Cuando tenía 18 años estaba muy perdido no sabía muy bien qué quería estudiar ni aquello que me hacía feliz. En ese momento mi madre se puso enferma, le diagnosticaron cáncer.

Entonces lo tuve claro, siempre me había gustado sacar una sonrisa a la gente que me rodea, pero quería ir más allá. Quería ayudar a gente que lo necesita y ya no solo hacer feliz a la gente que tenía a mí alrededor si no aportar mi granito de arena para hacer este mundo un poco mejor.

Empecé entonces Trabajo Social, a medida que pasaba el tiempo tenía más claro lo que me hace feliz: poder ayudar. Siempre he tenido una sintonía especial con las personas mayores, por eso también tuve muy claro que quería especializarme en centros residenciales.

Tuve la suerte de poder empezar en DomusVi Can Carbonell, desde el primer día me sentí como en casa, en un entorno que conocía perfectamente y un equipo que desde el primer momento, me lo puso muy fácil. Ahora, en esta situación te das cuenta de las magníficas personas con las que trabajo.

Cuando llego a casa y hablo por teléfono con mis seres queridos y me preguntan cómo ha ido el día me emociona pensar el gran trabajo que hemos realizado. Somos un gran equipo y cada uno forma parte de un puzzle imposible de separar y cada pieza es igual de importante que las demás.

Recepcionistas recibiendo las llamadas de nuestros familiares, equipo de cocina llevándole los mejores platos a nuestros residentes, lavandería y limpieza extremando en estos momentos la limpieza de todas las zonas, equipo de terapias que estimulan a nuestros residentes llegando a las casas de sus familiares a través de las vídeo llamadas, y el fundamental equipo asistencial dándoles los mejores cuidados a nuestros mayores.

Gracias a las familias por depositar en nosotros la confianza plena que nos demostráis con las llamadas que os realizamos a diario.

Por último, y lo más importante, GRACIAS A NUESTROS RESIDENTES, que nos han dado una lección de vida, una lección de amor que hace que nos emocionemos junto a ellos.

Seguiremos trabajando duro para seguir cuidando y sacando sonrisas. ¡TODO IRÁ BIEN!

Domingo
DomusVi Can Carbonell (Baleares)

Ana, limpieza DomusVi Can Carbonell

En mi caso, la primera semana de confinamiento, fue la más dura emocionalmente.

Tuve varios procesos y etapas que superar: ansiedad, insomnio, falta de apetito y sobre todo culpabilidad. En un primer momento, al vivir con personas de riesgo, sentía culpa por si podía llevar el virus a casa. Ahora, me siento muy orgullosa de todos por el trabajo que se está realizando. No tener contagios hace que trabaje más tranquila pero sin bajar la guardia.

En mi caso, siendo personal de limpieza; hemos llevado a cabo el protocolo y desinfección de los espacios, utilizando las medidas de protección y siendo igual de cuidadosa en casa.

Por lo que respecta a nuestros residentes, intentamos cada día sacarles una sonrisa y tener un gesto de cariño con ellos para que no se sientan sol@s ahora que no pueden recibir visitas.

Me gustaría mandar un mensaje de apoyo a otros centros con mucha fuerza y ánimo para todos los compañeros. JUNTOS LO SUPERAREMOS ¡HAY QUE SEGUIR ADELANTE!

Por último me gustaría finalizar dando un mensaje a las familias de los residentes. Sobre todo para que estén muy tranquilos, el personal de este centro nos volcamos con ellos todos los días.

Decirles también que tienen que estar muy orgullosos por todos nuestros residentes, se están comportando como verdaderos CAMPEONES (no es nada fácil estar confinado).

Pero gracias a la labor de TODOS, tenemos los resultados que hemos obtenido.

¡ÁNIMOS!

Ana
DomusVi Can Carbonell (Baleares)

Fernando, director Centro discapacidad física DomusVi Bóveda

Oportunidades

Estamos viviendo experiencias de vida que son únicas, como cada minuto que estamos en este mundo, pero la diferencia con respecto a otros momentos es la presencia real de situaciones que vivían personas alejadas de nuestro mundo y que veíamos en televisión, redes sociales…se transforma nuestra realidad diaria.

El ser humano ha sido capaz de permanecer en el mundo gracias a su capacidad de adaptación. Para ello considero que debemos aportar una mayor dosis de compresión, respeto, reflexión, sentimiento.

Cada acción que hagamos debiera de ir acompañada de un importante añadido de sensibilidad y amor para que en definitiva ayudemos al otro y también a nosotros mismos.

Día a día salgo temprano de la Atenas gallega en dirección a Bóveda, pero ya llevo meses que previamente me suelo despertar a las 4:00 AM con la tentación de llamar a mis compañeros del centro, hay veces que sucumbo a la misma.

Cuando bajo en el ascensor para coger el coche hay veces que tengo que volver a subir por si me he dejado la puerta abierta o si me he olvidado de persignarme por mi mujer y cada uno de mis hijos, es uno de mis rituales.

Tengo un trecho hasta Bóveda, son 74 km, y en el inicio del recorrido aparece a mi izquierda el río Miño que tanto extraño, soy un piragüista tardío, insistente y con grandes deseos de volver a retomar una actividad que tanto bien me hace no sólo por la misma sino también por el excelente grupo de personas que he tenido el privilegio de conocer al iniciarme en este maravilloso deporte.

Mi lesión de rodilla me abrió esta oportunidad.

Soy un apasionado de la radio, y si ésta puede ser sin anuncios mucho mejor como es el caso de radio 5, pero no niego mi predilección por escuchar el programa “Más de Uno” y emocionarme con las palabras que escucho. Qué decir de  la canción “Facciamo finta che”, cuando la escucho cantada por niños llenos de verdad, me hace soñar, otra oportunidad.

Cada día en Bóveda es distinto, ahora mucho más, y a medida que han ido pasando las semanas voy notando que me es necesario destinar diariamente un momento para la reflexión y quietud absoluta, una nueva oportunidad.

La paciencia y comprensión de los usuarios del centro se nos ha mostrado como un gran mensaje, sin palabras, con hechos, mi agradecimiento por esta nueva oportunidad revelada.

El aliento que nos han estado enviando las familias día a día ha sido un alimento diario que nos ha ayudado y ayuda a afrontar la incertidumbre diaria, nueva oportunidad de agradecimiento.

El compromiso y entrega de las personas que se dedican a los usuarios es inolvidable y ofrece una nueva oportunidad de sentir la grandeza de las personas.

Hemos recibido el apoyo y respaldo profesional y humano de personas del hospital HULA (Lucus Augusti Lugo), Hospital Comarcal de Monforte de Lemos, Atención Primaria, Administraciones Autómicas, Centrales, Locales, vecinos de Bóveda y Monforte con sus donaciones de pantallas…Una nueva oportunidad de sentir la humanidad.

Construyamos entre todos una nueva realidad en base a todo lo que estamos viviendo. Somos capaces de sentir de múltiples maneras no sólo a través del abrazo, el escuchar nos puede emocionar subiendo nuestras pulsaciones, erizando nuestra piel, haciéndonos llorar de dolor y alegría.

No olvidemos nunca que somos y debemos de ser, seres sensibles y capaces de hacer sentir, no hay límite para hacer el bien, esta es la OPORTUNIDAD.

Fernando
Centro para Personas con Discapacidad Física DomusVi Bóveda

Mª Carmen, auxiliar DomusVi Inmaculada Concepción

En primer lugar quiero trasladarles un mensaje de serenidad a los familiares y amigos de la residencia, ya que se ha procedido de forma diligente e inmediata ante esta pandemia, y gracias a ello, por segunda vez, afortunadamente, todos los test realizados han dado negativo.

No obstante entiendo su preocupación e inquietud por no poder ver en persona a su familiar institucionalizado, ya que el ser humano si no ve es más escéptico ante la verdad. Pero, os puedo garantizar, que se está actuando con total precaución, y sobre todo con muchísimo afecto.

Tengo que deciros, que cuando comencé a estudiar esta profesión, y comencé la parte práctica del curso, lo primero que me explicaron es la importancia de no ejercer el apego, pero eso, es imposible, y con esto os intento transmitir que para todos nosotros, sus familiares son los nuestros, que siempre ha sido nuestra prioridad el que estén bien atendidos y más aún en estos momentos.

Es difícil esta transición para todos, pero tenemos que ser fuertes de mente y de corazón. Ellos están bien y lo único que se lleva peor es no poder abrazarlos, porque somos humanos y tenemos un cuerpo tangible…pero todo llegará…mientras tanto, a pesar de tener que guardar la distancia, se hace todo lo posible para transmitirles nuestra estima y amenizarles su confinamiento.

En segundo lugar quiero agradecer enormemente a todos los compañeros de la residencia, (y al decir compañeros hago referencia a todas las personas que trabajan en ella) por la ternura y el cariño que me otorgan, a través de sus llamadas y mensajes de apoyo y ánimo. Todos se han volcado conmigo y eso nunca lo olvidaré.

Como ya les he dicho a ellos (pero quiero que lo sepa todo el mundo) juntos forman un equipo humano inmejorable al que yo tengo la inmensa fortuna de pertenecer.

Les doy las gracias por ello y por hacerme tan feliz, ya que para mí es el estado de ánimo más importante de la vida, para seguir adelante con entusiasmo…la felicidad y la libertad para poder serlo. Y, sin duda, sin ellos, sin mi familia, amigos, y conocidos, todo hubiese sido más tormentoso y frustrante.

Los quiero y por mucho que les diga, siempre habrá un sinfín de palabras que los engrandecen. Un compañero mío dijo que cuando llegas a la residencia ya no hay miedo, estoy totalmente de acuerdo con él, porque cuando llegas allí el miedo no existe, se desvanece, ya que estas rodeando de tanto amor que sólo afloran los buenos sentimientos, la concordia y la complicidad.

Entonces tomas consciencia de la importancia del compañerismo y de la amistad que nos enlaza por encima de todas las cosas. Y no habrá nada ni nadie que pueda abatir estas sensaciones si tenemos un alma íntegra sin inquina ni resentimiento.

Solo me queda decir, y con esto concluyo, que con esta plantilla dotada de tanta generosidad nada puede salir mal, yo estoy deseando volver con ellos para seguir batallando a su lado.

Una auxiliar muy agradecida.

Mª Carmen
DomusVi Inmaculada Concepción (Puente Genil, Córdoba)

Beatriz, auxiliar Residencia San Ildefonso

DÍA TRAS DÍA A TRAVÉS DE UNA SONRISA

¡Qué orgullosa me siento de haber elegido la mejor profesión y a la vez tan dura!

Encontrarme con estos grandes compañeros y esta gran residencia, que cada uno de ellos proporciona ese cuidado, ese toque de humanidad y respeto que nuestros mayores se merecen. Siempre con esa alegría con la que los cuidamos, porque siempre tenemos presente que cuidamos personas en buena compañía.

No importa la categoría a la que pertenezcamos en estos momentos, todos somos un barco, en el cual cada uno de nosotros remamos con las energías del grumete más novato y perseverantes para guiarnos como el capitán más experimentado.

Estamos atravesando una tormenta, pero esto, aunque haga crujir nuestro casco, nos hará mantener esa fortaleza como ese barco que navega por los océanos, luchando hasta el final como lo estamos haciendo día tras día.

También, cómo no acordarme de esos familiares que desde sus hogares extrañan a cada uno de los residentes, pronto y unidos los podréis ver.

Todo saldrá bien, nosotros les cuidamos.

Y lo más importante… Cada día llegaremos a nuestro puesto de trabajo con la sonrisa del primer día.

Beatriz
Residencia San Ildefonso (Illescas, Toledo)

Jessica, recepcionista Residencia Isdabe

Cuando llegué a esta familia hace ya 13 años, nunca imaginé vivir esta situación tan compleja.

Durante estos años he pasado por varias categorías, haciendo ésto que conozca a todas las compañeras en profundidad. O eso creía, porque ha sido ahora cuando me he podido dar cuenta de que todos somos uno, de que aunque una gran mascarilla no deje ver la expresión de nuestra cara, sepamos sonreír con los ojos y que con solo la mirada sepamos cómo nos encontramos y que necesitamos.

Me siento afortunada de ser el canal principal de comunicación con las familias, no es fácil porque recibimos a diario agradecimientos y muchos de ellos emocionan, ellos depositan a su ser más preciado en nuestras manos.

No me gustaría terminar sin dedicar unas palabras a familiares y residentes que por motivos ajenos a la pandemia no se encuentran ya con nosotros. Han vivido momentos complicados en la distancia, aunque intentamos dar palabras de consuelo, entiendo que no es suficiente un “lo siento mucho”.

Sé que cuando todo esto pase, espero que sea más pronto que tarde, nunca volverá a ser lo mismo. Deseo poder dar ese abrazo que no pude en su momento.

Agradecer enormemente al equipo completo de DomusVi por los ánimos por correo electrónicos, carteles… y en especial a nuestra Directora Begoña que el cariño y la energía los transforma en palmera de chocolate.

Jessica
Residencia de mayores Isdabe (Estepona, Málaga)

Lucía, administrativa DomusVi Vigo

Si esto es una guerra, como algunos dicen, ¿por qué no celebramos cada día como una pequeña batalla ganada?

En mi caso, por la incertidumbre… ¿Y si salta algún caso? ¿cómo acabará el día? ¿qué pasará mañana? Y un millón de preguntas más, que afectan a mi familia, mi entorno…en definitiva miedos, que supongo que cada uno de nosotros tenemos…

Porque a mi entender, no hay nada que dé más miedo que lo que no puedes ver y sí, es cierto que tenemos localizado quién es el enemigo, un minúsculo virus con nombre y apellidos, pero que llega en silencio y ataca a los más débiles. Y si bien es cierto que tener miedo es legítimo, el miedo paraliza, pero como todos sabemos…no es más valiente el que no tiene miedo (a ese lo llamaría más bien insensato)… si no el que es capaz de superarlo y seguir adelante cada día.

Por eso, he de decir que estoy rodeada de valientes que están aquí, día tras día; comenzando por el Director y continuando por Limpieza, Lavandería, pasando por Médicos, Dues, Geros, Recepción, cada una de mis compañeras del equipo técnico, Coordinadora, Gobernanta, Trabajadora Social, Fisio, Animación, sin dejar a nuestro compañero de Mantenimiento y los compañeros de cocina… Os doy las gracias a todos y cada uno por que hacéis, que todo funcione.

También quiero poner en valor a nuestros mayores que hacen que todo esto, tenga sentido, y a cada uno de los familiares que nos dan apoyo y han confiado en nosotros.

Me gustaría hacer una pequeña referencia a esas críticas gratuitas y como no quiero enfadarme -porque es algo que me enfada- solo diré que si no sabéis de qué habláis,…es mejor no hablar, que si lo que dices, no aporta nada para solucionar el problema, es mejor no decir nada…. Y que si no eres capaz de ponerte en los zapatos de la persona a la que estás a punto de crucificar… Es mejor que te quedes en tus zapatos y te mires a ti mismo, la mejor crítica empieza por uno mismo, si aun así consideras que lo que vas a decir aporta algo para mejorar, humildemente espero no tu crítica, si no tu aportación.

Ojalá pronto todos podamos mirar atrás y recordar todo esto como un mal sueño, porque eso significará que todo ha pasado y seguiremos al pie del cañón.

Me despido, dando las gracias, porque cada día es un regalo y antes de irme, quiero mandarle un fuerte abrazo a los compañeros de los centros afectados, pues habéis demostrado que sois personas increíblemente fuertes…y os admiro, no como héroes, si no como personas.

Os mando desde este pequeño rincón, fuerza y ánimo.

Lucía
DomusVi Vigo (Pontevedra)

Pilar, supervisión DomusVi Ciudad de las Artes

Hoy hace 32 días que mucha gente no puede salir a la calle y la frialdad de un teléfono no es suficiente, la vida nos ha dado un golpe terrible… a todos.

No podemos ver a los que queremos: padres, madres, tíos, hermanos, abuelos. etc.

Nosotros luchamos día a día por ellos en primera línea de batalla contra un enemigo invisible, cuidándolos con todas las armas que nos han dado, peleando por su bienestar dándoles todo lo mejor que cada uno de nosotros guarda en su corazón y en sus manos, que os aseguro que es muy grande.

Los cuidamos y cuidaremos con el cariño y respeto que se merecen, nos reímos, les cantamos, charlamos de la vida, lloramos en silencio y siempre sonreímos enfundados detrás de una mascarilla…el ánimo siempre arriba…¡que no decaiga nunca!

Pero siempre tened en cuenta que son vuestra familia…pero aquí tienen otra que siempre, siempre velará por ellos.

A mis compañer@s, gracias a la vida por ponerlos en mi camino. Sois muy grandes.
A vosotros, hijos, padres, hermanos, nietos. Remamos todos en el mismo barco, no desistáis…lo conseguiremos.

A los que se fueron siempre estarán en nuestros corazones. Os seguiremos queriendo en nuestro recuerdo.

Compañeros, HÉROES SIN CAPA.

Pilar
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Magdalena y Selenka, auxiliares enfermería DomusVi Arturo Soria

Hola, somos Magdalena y Selenka, auxiliares de enfermería de DomusVi Arturo Soria.

Atendemos en la primera planta, donde se encuentran los residentes con mayor dependencia.

Durante el tiempo de confinamiento, hemos sentido en nuestros residentes la ausencia de sus familiares, así como el miedo e incertidumbre ante esta situación, por ello podemos decir orgullosos que el personal del centro se ha volcado en la atención y cuidados de los residentes, como si de nuestros propios familiares se tratara.

Desde DomusVi Arturo Soria deseamos una pronta recuperación a nuestros residentes que aún se encuentran convalecientes y deseamos una vuelta a la normalidad lo antes posible.

Magdalena y Selenka
DomusVi Arturo Soria (Madrid)

Elena, DUE DomusVi Pereiro

SIEMPRE FUERTES…

Así seguiremos, aunque nos caigamos, aunque tengamos miedo, aunque las adversidades se nos echen encima, de repente y sin avisar, lo importante es mantenerse fuerte y seguir siempre hacia adelante. Con esas sonrisas con las que cada día nos encontramos al trabajar, con esa fuerza que nos empuja a luchar hasta el final.

Estos días que estamos viviendo, son duros, difíciles, pero dentro de toda esta situación, hay muchos momentos buenos, y es con eso con lo que nos tenemos que quedar, porque nos hemos caído, pero nos volvimos a levantar, porque lo más importante es permanecer en pie y demostrar que podemos, claro que podemos, y SALDREMOS ADELANTE.

A veces te paras a pensar…y parece todo una película, que no se acaba, una pesadilla a la que por el momento no se le ve el final, pero abro los ojos y me doy cuenta que todo es real, que es momento de sacar todo el coraje para conseguir que esto acabe.

Ahora es cuando más se aprecia todo eso que a diario hacías sin más, sin ninguna restricción, sin ningún límite ni prohibición, poder llamar a un amigo para tomar un café aunque solo fueran 10 minutos, o dar ese abrazo y ese beso que ahora tanto necesitamos, pero todo llegará y esto CAMBIARÁ y volveremos a esa ansiada NORMALIDAD.

Mientras esto no pase, debemos seguir igual, dando lo mejor de nosotros sin dejar que ninguno caiga, haciendo equipo, y manteniéndonos fuertes.

GRACIAS compañeros de recepción, limpieza, cocina, auxiliares, fisio, animación, trabajador social, coordinación y dirección por esa valentía, por esa fuerza y coraje, ya que a pesar de los miedos y las incertidumbres seguimos dando lo mejor de nosotros y todo por ellos, los residentes, que también sufren, Y MUCHO, las consecuencias de este “bicho” que a pesar de ser invisible tanto daño nos está haciendo.

Por y para ellos que merecen que sigamos trabajando sin descanso y sobretodo que sigamos dándoles ese cariño que ahora tanto necesitan, ¡MÁS QUE NUNCA! Sigamos así, animando a nuestros residentes y transmitiendo calma y tranquilidad.

A vosotros FAMILIARES muchas gracias por vuestro apoyo, confianza y comprensión, sabemos que es una situación muy difícil también para vosotros pero hay que pensar que lo estáis haciendo genial, POR ELLOS, POR VOSOTROS, para que en un tiempo podáis volver a abrazar a vuestros seres queridos y volver a darles ese cariño que ahora tanto anheláis.

MUCHO ÁNIMO COMPAÑER@S, ¡UN DÍA MÁS UN DÍA MENOS!

Y mucho ánimo a los compañeros de otros centros DomusVi, en especial todo mi cariño ¡para mis compañeros de Ourense Centro!

Sigamos ASÍ, ¡Sumando negativos y manteniéndonos siempre positivos!

SALDREMOS ADELANTE.

Elena
DomusVi Pereiro (Pereiro de Aguiar, Ourense)

Marisol, limpieza DomusVi Bande

Hola, soy Marisol Pateiro, trabajadora del sector limpieza en DomusVi Bande (Ourense) y os relato un poco.

Trabajar en un centro de Mayores, no siempre es fácil, y mucho menos en estas circunstancias, en la que un VIRUS con letras mayúsculas, de repente, sin que ninguno de nosotros lo esperáramos, se coló en nuestras vidas y en nuestros trabajos, y trajo consigo un compañero no deseado EL MIEDO.

EL MIEDO reflejado en los ojos de mis compañeros/as cuando entramos al turno, el miedo no a contagiarnos, si no a contagiar a nuestros residentes, a esta nuestra otra FAMILIA vulnerable e indefensa.

YO, como trabajadora del servicio de limpieza, casi el último peldaño de un EQUIPO, en que a veces nos sentimos un poco relegados; pero no por eso creo que somos menos importantes, en estos momentos en que la limpieza es FUNDAMENTAL, también estoy ahí luchando para que todo esté lo mejor posible y que en nuestros centros el VIRUS no sea capaz de entrar; es más NO VAMOS A DEJAR QUE ENTRE; a raíz de esto nuestro empeño es lo que nos mueve cada día que venimos a trabajar, a pesar de ciertas dificultades que se presentan.

NUNCA pretendimos ser HÉROES, ni recibir APLAUSOS de nadie, solo hacemos nuestro trabajo y somos una PIEZA importante en este puzzle que conforma nuestro EQUIPO.

PERO TODOS LO CONSEGUIREMOS, VAMOS A GANAR ESTA BATALLA, POR NOSOTROS Y POR NUESTROS MAYORES, ÁNIMO A TODOS Y A SEGUIR LUCHANDO FUERZA Y MÁS FUERZA.

Marisol
DomusVi Bande (Ourense)

Remedios, TASOC DomusVi La Sirena

Nuestro mundo es incierto y complejo en tiempos normales, pero en tiempos especiales como los actuales la realidad se vuelve más frágil, más urgente y repleta de incógnitas…y todo se debe reorientar, se debe reinventar y se deben dar respuesta a problemas nuevos en un tiempo récord, porque nos va la vida en ello.

Cuando nuestro trabajo incide en la calidad de vida de personas vulnerables, porque dependen de los cuidados, las atenciones y relaciones que reciben de los profesionales que atienden sus necesidades, entonces la exigencia debe ser máxima, máximo cariño, máxima dedicación, máxima empatía y máxima profesionalidad.

Porque en tiempos como los actuales, es difícil entender por qué el mundo se paró y las
rutinas que habían dado sentido a sus vidas desaparecieron y aparecen otras nuevas difíciles de asumir y entender.

El mundo debe permanecer confinado y muchas cosas que nos hacían felices deben quedar en suspenso hasta nuevo aviso. La visita y el abrazo de los seres que amamos solo pueden llegar a través de una pantalla y debemos conformarnos a vivir sin la calidad del abrazo. Cuando el abrazo supone la misma felicidad que vive un niño cuando llegan
los Reyes Magos.

Debemos gestionar una montaña rusa de emociones y permitirnos reír cuando queramos, y llorar cuando nos apetezca.

Como la experiencia es un grado, todas han demostrado a lo lardo de sus vidas capacidad de adaptación y superación y por eso en este barco todas, absolutamente todas, son unas
maravillosas supervivientes.

Tenemos quintales de paciencia ¡por eso resistiremos!

Remedios
DomusVi La Sirena (Gijón, Asturias)

Ángela, TASOC DomusVi Cocentaina

Hola, soy Ángela y formo parte del equipo del Centro Residencial DomusVi Cocentaina.

En primer lugar quisiera acordarme de todos los centros a los que esta pandemia no ha dado tregua. Estoy segura que desde el primer momento han estado dando el 200% de su tiempo, su dedicación, sus cuidados, su prevención y minimizando al máximo todos los riesgos posibles.

Que todos y cada uno de los equipos que conforman DomusVi están entregados por y para sus residentes. Por todo esto y más, mandaros todos nuestros ánimos, nuestras fuerzas; quiero deciros y que lo recordéis que NO ESTÁIS SOLOS ante esta lucha. Lo estáis haciendo genial y TODOS JUNTOS VENCEREMOS.

Hace aproximadamente dos meses la vida nos dio un vuelco inesperado. Esta situación nos ha hecho parar, recapacitar, mirar y vivir de otra manera, valorar las cosas que realmente son esenciales e importantes para cada uno de nosotros. Como una caricia, un abrazo, un beso, un simple detalle; que antes lo disfrutábamos a diario, ahora es un anhelo que esperamos que llegue pronto.

No sólo ha cambiado la forma de relacionarnos, que en nuestro entorno es algo esencial y necesario, sino el día a día; nuestras rutinas, horarios, actividades… tanto para los residentes como para los trabajadores ha sido un giro de 360 grados. Y debo decir con la mano en el corazón, que no puedo estar más ORGULLOSA de todos y cada uno de los residentes y de los trabajadores.

Es impresionante la capacidad de adaptación y comprensión que han tenido desde el primer momento; ante todas las medidas de prevención que se han ido tomando, que no han sido pocas y además de manera escalonada.

Todas las personas que conforman el equipo de DomusVi Cocentaina, se han convertido en uno; somos muchas personas unidas, luchando contra un mismo enemigo al que conseguiremos vencer. No entendemos de cargos o tareas, sólo de hacer todo lo que esté en nuestra mano, para que nuestros residentes lleven una vida lo más normalizada y estable posible. Y todo lo que esté en nuestra mano lo seguiremos haciendo.

Personalmente, reconozco que todos los cambios en el trabajo, los llevo de forma muy positiva, gracias a las medidas tempranas tanto de la dirección del centro y de todo el equipo. Voy a trabajar con la confianza que desde el primer momento e incluso antes, estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos, para contener esta pandemia fuera de nuestro centro.

Para mí los héroes no sólo son los trabajadores, son sin duda nuestros RESIDENTES, nuestros luchadores, y que gracias a ellos día a día estamos en continúo aprendizaje. Sólo puedo darles las gracias por todo lo que ellos nos dan a nosotros cada segundo que estamos a su lado.

Esa paciencia, esa comprensión, esas muestras de cariño desinteresadas…en definitiva son nuestro motor para seguir luchando y son y serán siempre nuestros SUPERHÉROES.

Por último, quisiera tranquilizar a todos aquellos familiares, que desde hace casi dos meses no pueden visitarnos. Debéis saber, que los cuidamos y queremos como si fuerais vosotros. Porque DomusVi Cocentaina es UNA GRAN FAMILIA.

Ángela
DomusVi Cocentaina (Alicante)

Carlos, mantenimiento Residencia Río Tajo

“NACEN EN MITAD DE UNA GUERRA Y MUEREN EN MITAD DE UNA PANDEMIA.
DECIMOS ADIÓS A UNA GENERACIÓN DE LUCHADORES”

Empieza el día pero en nuestro escenario de rutinas aprendidas flota la misma tristeza que antes de la llegada de este terrible virus, porque curiosamente en la observación se percibe que desgraciadamente nuestros mayores nunca han tenido tanto protagonismo ni tantos cuidados ni tanto mimo y recelo como en estos últimos días…

Convivimos con sus miradas tristes, perdidas, tal vez en recuerdos que huelen a olvido esperando esa visita que cada vez se espacia más en el tiempo, mientras nosotros, sus cuidadores no podemos sustituir esa ausencia, ni llenar tantos huecos de silencio y tantas manos vacías después de tanta lucha, de tantos insomnios, de tantos sacrificios, criados en dictadura y acostumbrados a una disciplina que ahora la siguen poniendo en práctica porque están bien entrenados para la frustración.

Cada uno de ellos es consciente de que este lugar será su final y aunque disfracemos esos nubarrones en sueños de esperanza, nuestros besos nunca podrían curar el dolor de esas heridas emocionales, ni tendrían el sabor de lo que más necesitan que es su familia.

Algunos de ellos sienten que son como flores secas aparcadas en un jarrón que tienes miedo a retirar porque, de alguna manera, te recuerdan la belleza que un día tuvieron y aun así aprenden a sonreír, a convivir y nos dan una lección de vida, de realidad y la transforman haciendo de sus días una normalidad controlada, asimilada y sin duda querida.

Con su mirada, con sus gestos, te demuestran agradecimiento en sus movimientos torpes. La vergüenza que todavía algunos, que se sienten aún válidos, les provoca que unas manos extrañas laven su cuerpo, otros se vuelven agresivos, tal vez un grito silencioso, otras veces ruidoso porque protestan contra la injusticia y el olvido que parte de las familias les trasladan, pero aun así no debemos olvidar y hoy más que nunca, nos lo han demostrado que son el soporte de esta sociedad, son nuestras raíces y la mejor generación que tendremos jamás.

Con el Coronavirus se ha llenado de héroes, de héroes de verdad, no los que nos vienen en los cuentos de cómics; si no sanitarios, supermercados, transportistas, limpiadoras, etc., pero tristemente para nosotros, los trabajadores de residencias de mayores estamos siendo las víctimas, los que cada día les cuidamos, les mimamos, les arrancamos una sonrisa y les convencemos de que la vida siempre merece ser vivida.

Ahora somos las víctimas, pues se nos pone una lupa de 1000 aumentos y se nos lleva a juicio, qué duda cabe que en los centros sanitarios al igual que en las residencias de mayores también existirá la maldad y la mala gestión, pero también puede existir en un hospital o en un supermercado.

El foco que se nos ha puesto a las residencias de mayores, es tremendamente injusto e inhumano, el mismo que hoy puedo decir y ojalá y me equivocara, llevan teniendo nuestros mayores desde hace muchos años.

Alcemos la voz y reconozcamos que también nosotros somos Héroes porque convivimos con el mayor foco, con los más vulnerables, los que más cuidados necesitan y sin duda diariamente con el coronavirus, pero aun así, sabiendo que estamos en el mejor lado de toda esta pandemia, con los mejores y con los que sin duda más merece la pena salvar de esta epidemia.

Carlos
DomusVi Río Tajo (Talavera de la Reina, Toledo)

Paloma, camarera DomusVi Tres Cantos

Queridos compañeros,

Mi nombre es Paloma, camarera de DomusVi Tres Cantos.

En estas situaciones, el ser humano es generoso y saca lo mejor de él. Por eso con la unión y las ganas de luchar, se sale de todo.

Cuando miro hacia atrás, veo la tristeza por los que se han ido y que siempre llevaré en mi recuerdo, pero también llevo la alegría de los que seguimos aquí, juntos.

Personalmente han sido momentos muy difíciles, física y emocionalmente agotadores, intentando dar a los residentes lo mejor de mí, siempre pensando en su bienestar y ante poniendo mi salud y la de mi familia. En unas ocasiones ayudando a sus necesidades básicas, y en otras muchas, consolándoles, y por supuesto en algún otro momento, haciéndoles reír.

Desde estas líneas que me ofrece DomusVi, quiero trasladar un mensaje de ánimo a todos los compañeros que están enfermos y en aislamiento, y que espero que pronto puedan estar con nosotros.

Quiero agradecer a todos los aplausos de las 20:00 horas, nos dan fuerza para seguir luchando en esta batalla.

La unión hace la fuerza, todo va a ir bien.

Paloma
DomusVi Tres Cantos (Madrid)

Cristina, terapeuta DomusVi Can Carbonell

Es tiempo de reflexionar…

En estas semanas de duro trabajo, de superación, de nostalgia, de incertidumbre, de cansancio, de flaqueza, tenemos que pararnos a reflexionar. Es necesario hacerlo, en medio de nuestro ajetreado día; parar un momento en medio de la rutina diaria y mirar a nuestro alrededor, observar lo que tenemos.

Estas últimas semanas hemos cambiado nuestro quehacer diario por completo, ahora intentamos estirar mucho más cada minuto y llegar a todos y cada uno de ellos, y casi no tenemos tiempo o no somos conscientes de pararnos, de respirar, y de poder sentir y disfrutar lo que verdaderamente importa.

Hoy, sentada en mi día libre, reparo en que realmente es momento de valorar esas pequeñas grandes cosas que siempre se dan por sentado porque siempre están ahí. Ahora damos mucho más valor a tener cerca a nuestros seres queridos, a nuestra familia y amigos, a poder tener esa libertad en nuestra vida, pero ¿qué pasa en el trabajo?

Me gusta mi trabajo, creo en lo que hago, trabajo cada día por las personas mayores, pero nada sería posible sin ellos. Es momento de dar las gracias a todo el gran equipo humano que forma la residencia Can Carbonell, a todos y cada uno de ellos, ya que esto no saldría adelante sin su trabajo incansable, sin su responsabilidad, sin su compromiso.

Gracias a mis compañeros puedo afrontar cada día una nueva jornada de trabajo con fuerza, son los que me dan ánimo día a día.

Estos días también hay que poner en valor el gran apoyo recibido por las familias, que a pesar de no poder abrazar a los suyos nos transmiten esa sensación de que todo saldrá bien. Sus palabras de aliento diarias, el cariño transmitido desde la distancia, no hay palabras de agradecimiento para ellos.

Por último, me detengo en ellos, la fuerza de mi día a día, el motivo de mi labor diaria, las grandes personas que viven en el centro, ya que para mí, el sostén emocional que me aportan a diario está siendo fundamental.

Cada mañana cuando acudimos a realizar las terapias “adaptadas a tiempos de confinamiento” se desviven por nosotras, por animarnos, se preocupan por cómo nos sentimos, nos preguntan por nuestra familia, nos sonríen, a pesar de que también tienen miedos, están preocupados por toda esta situación tan nueva para ellos, pero aun así nos dan aliento, nos hacen sentir fundamentales, nos dan cariño, por que como muchos de ellos dicen “somos como su familia”.

Ellos son los verdaderos héroes y heroínas de esta epidemia, están siendo un ejemplo para nosotros, proyectándose hacia el futuro y adaptándose a la nueva situación, sin duda la resiliencia es su palabra.

Es tan emocionante ver el compañerismo entre ellos, cómo unos se preocupan de los otros, cómo se cuidan entre sí, cómo a pesar de estar confinados siguen manteniendo la ilusión por alegrarle el día a sus compañeros.

A diario veo muestras de ello, como regalarle algún dulce que sus familias les traen a sus compañeros para alegrarles el día, aprovechar el ratito de paseo terapéutico para pasar por la puerta de compañeros para ver cçomo están, ofrecer a diario su ayuda en lo que se necesite, etc.

Nos sobran los motivos para dar lo mejor de nosotros, juntos saldremos de esta.

Cristina
DomusVi Can Carbonell (Baleares)

Sonia, gerocultora DomusVi Chantada

Queridos compañer@s de batalla,

A todos es@s que compartimos todos los días nuestras experiencias, sentimientos, nuestras caídas, fallos y alegrías.

Me gustaría dedicaros unas breves palabras…desde el primer día que comenzó la pandemia de coronavirus hemos vivido días de mucha tensión, nerviosismo y miedo.

Al mismo tiempo hemos detectado en nuestro interior lo que realmente importa en la vida, o por lo menos me gustaría que así hubiera sido.

Todo esto terminará, supongo que será pronto y deseo que tod@s sigamos siempre juntos luchando por cada vida que cuidamos, como la otra familia que compartimos fuera de nuestras casas y que a veces nos sirve de desahogo como en estos momentos tan difíciles nunca vividos por nosotr@s.

Mi deseo es que sigáis siempre así, que unos con los otros nos complementamos y formamos un gran equipo .

Gracias por todo y sobre todo por estar ahí “EN PRIMERA FILA”.

Sonia
DomusVi Chantada (Lugo)

Cristina, directora DomusVi Sabadell Ciutat

Querido equipo,

Hace casi dos meses que nuestras vidas cambiaron. Nuestras rutinas se volvieron más exigentes, nuestra carga de trabajo se hizo mayor y, sobre todo, llegó un miedo que nos ha acompañado desde entonces.

Hemos luchado para mantener el centro libre de virus. Hemos sacado lo mejor de nosotros sin saber si sería suficiente. No teníamos garantías de que lo que estábamos haciendo fuese suficiente. Sí sabíamos que, al menos, estábamos dando lo mejor de nosotros.

Me acaban de notificar los resultados de los tests hechos el lunes y todos los residentes han dado negativo. Esto es solo gracias al esfuerzo de todos vosotros. Esto ha sido posible solo porque hemos trabajado de forma coordinada, sin atender a jerarquías ni a horarios.

Sé que solo nosotros sabemos lo que hemos hecho y nadie de fuera de la residencia será jamás capaz de imaginar lo que ha significado para nosotros. No esperemos aplausos por esto. Quedémonos con la recompensa personal de saber que hemos hecho un buen trabajo. Estoy orgullosa de todos vosotros y es un honor estar a cargo de este equipo que ha sabido estar a la altura cuando nos tocó enfrentarnos a lo peor que nos podría suceder: una pandemia que es especialmente mortal para la población con la que tratamos cada día.

Gracias y mil gracias, compañeros.

Ahora las malas noticias, porque siempre hay malas noticias. Esto no ha acabado. Si hemos llegado hasta aquí libres de virus solo nos queda seguir así. Solo nos queda mantener el ímpetu y las ganas que le hemos puesto a nuestro día a día hasta ahora.

No podemos aflojar porque si no todo este esfuerzo, que de momento va dando resultados, no habrá servido de nada. Tenemos que seguir como hasta ahora. Sé que cuento con vosotros para ese largo camino que nos queda por recorrer, para salir de esta sin casos positivos. Si acaso, que la noticia de hoy sirva para celebrar algo y para saber que vamos por el sendero correcto.

De nuevo, gracias a todos y seguid trabajando como lo habéis hecho hasta ahora.

Cristina
DomusVi Sabadell Ciutat (Barcelona)

Laura, auxiliar Residencia Río Tajo

#AMISCOMPAÑEROS

Y llega un día en que oyes noticias y piensas qué exageración pero no, no lo es.

De repente la vida con la familia y con los amigos cambia, en el trabajo no iba a ser menos.

Nuestro trabajo diario es cuidar de nuestros residentes y ahora hay que protegerlos el doble.

Ahora no importa qué puesto tengas, el objetivo es el mismo, que salgan sanos y salvos de esta situación.

Y así está sucediendo con positividad y ánimo, todos unidos, dándote cuenta que las canciones de su época nos las sabemos todos, haciendo lo que haga falta para que sonrían y aprendiendo mucho de esto, porque ellos son nuestra generación de oro y consiguiendo todo lo que nos proponemos, ya habrá merecido la pena el turno.

Y como auxiliar salgo a las 20hs a aplaudir, por nosotras, por nuestros residentes, porque queda un día menos y podremos decir con orgullo que ¡HEMOS RESISTIDO!

#ÁNIMOCOMPAÑEROS
#LOCONSEGUIREMOS

Laura
Residencia Río Tajo (Talavera de la Reina, Toledo)

Marián, directora DomusVi Nta. Sra. del Rosario

A ELLOS

Hoy siento la enorme necesidad de escribiros, de transmitir lo que siento con palabras repletas de emoción, de ese cariño y ternura que, de vez en cuando, invita a salir y que lo hace de forma ágil, sin reparo, desde un corazón desbordado por momentos tan duros como los que estamos viviendo.

Porque son momentos que van a marcar nuestras vidas para siempre, como ya lo hicieron otros acontecimientos en nuestro mayores, en ELLOS, ¿quién se lo iba a decir, quién nos lo iba a decir?

En el siglo XXI…¿una pandemia devastadora y cruel? Pero ELLOS, los más longevos, están preparados para todo y saben manejar esta situación mejor que los jóvenes. Día tras día nos siguen dando lecciones de vida, con su paciencia, su seguridad de que todo pasa y se saldrá adelante…

Benditos todos ELLOS, la generación de la lucha, de la revolución, de la fuerza y el cambio, del trabajo y esfuerzo, del acondicionamiento y escaso conformismo, de la superación de la crisis económica tras una guerra civil… ¿por qué no les hemos preguntado a ELLOS cómo salir de ésta?

Si sólo ELLOS tienen la respuesta. En nuestro centro, mejor dicho, en nuestra casa, en nuestra gran familia que llevamos formando desde 2008, ELLOS mismos nos han sabido contestar; es una cuestión de tiempo, esto pasará, saldremos adelante pero pasará. Marcará una época, será el año de la pandemia, de un virus llamado covid-19, que con el tiempo, remitirá. Y nosotros diremos que muchos de ELLOS no pudieron superarlo.

Pero ¡qué equivocados estamos! ELLOS se fueron dándolo todo, ELLOS se fueron porque quizá era el momento elegido, porque ansiaban su reencuentro con personas amadas en algún otro lugar o quizá para dejar un espacio que nos muestre el camino para superar estos momentos tan duros, situaciones tan complicadas con las que hacer callo, el de la lucha, la constancia, la superación y el valor, donde no haya cabida para la derrota.

Nos han dejado hueco para hacer fuertes a las nuevas generaciones, para que el corazón se endurezca y aprendamos a afrontar y superar retos, y es ahora, cuando nos toca demostrárselo. En esta casa y en esta familia, lo sabemos bien y vamos por el buen camino. Son ELLOS quienes nos están ayudando a hacerlo.

Todos los trabajadores de repente nos hemos unido más que nunca; y sí, nos hemos convertido en un equipo y nos hemos hecho fuertes junto a ELLOS. De repente, sentimos ganas de luchar desde el día 4 de marzo, sin miedo, sin análisis, sacando fuerza sin saber de dónde y sin opción a flaquear; dando lo mejor de cada uno, desde la entrega y el compromiso, dejándonos llevar por un amor incondicional, ése que no corre por las venas pero que en ocasiones es el que más nos une.

Porque a pesar de la amargura, del dolor y tristeza por la separación de alguno de ELLOS, de nuestros residentes, a los que hemos dejado volar con el último suspiro en nuestra mano, acompañados, quedando su marca dibujada entre los surcos de nuestros dedos, a pesar de ello, esa marca es la que vemos día tras día, la que nos invita a seguir haciendo lo que mejor sabemos: cuidarles, atenderles y amarles incondicionalmente.

Os puedo asegurar a todos los que leéis estas líneas que lo estamos haciendo realmente bien, porque ELLOS, la Generación de la Vida, se lo merece todo.

ELLOS y NOSOTROS, acabamos de unir generaciones de épocas distintas que comienzan a entenderse, a asemejarse, ahora más que nunca. Y así, por mi parte, solo me queda agradecerles a ELLOS esta lección de vida.

Pero más, agradecer a la generación del “NOSOTROS”, a los que la formamos y, a los que estoy segura, nos sentimos parte de ella; a “CADA UNO DE MIS COMPAÑEROS” de la Residencia y Centro de Día Municipal Ntra. Sra. del Rosario de Valdemoro: MILLONES DE GRACIAS por aprender de ELLOS y desempeñar el trabajo como mejor sabéis, con un corazón enorme desde donde caben todos, los que ya no están y los que permanecen, porque para todos seguimos teniendo hueco.

Mª Ángeles
DomusVi Nuestra Señora del Rosario (Valdemoro, Madrid)

Carmen, supervisora DomusVi Leganés

Mayo, te presentas soleado y con una pizca de esperanza, atrás quedaron Marzo y Abril que los hemos visto pasar como un mal sueño.

Hemos demostrado que el mundo se mueve a través de pequeñas personas en lugares pequeños, y permitidme hablaros de mi barco, ese que aquel ocho de Marzo, a la voz de su Capitana demostró ser un equipo y daba igual donde estuvieras en tu día de descanso porque había que protegerlos a ellos, nuestros mayores, los más importantes.

Nadie imaginaba el alcance del Covid, y cuando digo nadie, es nadie, a todos nos ha venido grande.

Empezaron los primeros síntomas, cada día aparecía uno nuevo, las sectorizaciones, la incertidumbre, un protocolo cada día….y a todo esto se suman sus miradas, sus preguntas de no entender nada, y lo que ellos no se imaginaban o igual sí, por todo lo que han vivido, era que iban a ser los grandes olvidados de las instituciones.

Los medios de comunicación solo daban datos horribles de las residencias, a veces ciertas y a veces falsas, no todo vale, nadie pensó que detrás de esas paredes hay personas que se han entregado a sus mayores porque para ellas no son números, son personas con nombres y apellidos que te sonríen, te cuentan su historia de vida, te dan consejos.

Esos trabajadores que siempre son considerados de segunda, con Covid hemos demostrado que esto no es así, que además de ser profesionales cada uno en su campo, teníamos que conseguir que ellos no notaran la ausencia de sus familias, que nos sintieran más cerca que nunca, que no sintieran miedo en sus últimos minutos aunque estuviéramos rotos de dolor, de impotencia, de rabia, pero nadie se ponía en nuestra piel.

Ahora buscan culpables, “cabezas de turco”, sin pensar que los trabajadores ya tienen el corazón roto por todo lo que llevan vivido, sin pensar que son personas con familia, sin pensar que les marcará de por vida.

Es más fácil publicar en redes sociales y hacer daño ahora, mientras que cuando han estado mal, se han sentido solos, e incluso hemos conocido parte de la historia de su vida, los que han estado ahí, hemos sido esos profesionales dándole ánimo y esperanza.

Aún con el corazón roto tenemos empatía, qué palabra más bonita y poco puesta en acción por esos familiares que no han podido despedir a sus mayores y que no entienden que hemos trabajado y seguimos trabajando bajo protocolos que nos imponen, aún así nos ponemos en vuestra piel, pero ¿alguien se ha puesto en la piel de esos profesionales?

Nadie se para a pensar que tras largas jornadas de trabajo, ¡y qué jornadas!, llegas a casa y tienes a los tuyos que no puedes abrazar, que te reprimes el derecho a llorar para que no vean que estés mal, que tienes que ser un poquito más fuerte por ellos, y en tus ratos de soledad piensas todo esto tiene que ser para cambiar algo en la sociedad, porque vivíamos demasiado acelerados.

Por supuesto, un pequeño recuerdo a todos esos voluntarios que han venido a ser uno más de nosotros, a esas familias que sí han abierto su corazón y se han puesto en nuestra piel con sus llamadas de cariño y donaciones y, a nuestros mayores que se nos han ido agarrados de nuestras manos.

Esperemos que el Covid haya servido para reconocer el trabajo de las distintas categorías y que no por trabajar en una residencia eres sanitario de segunda, eso no debe ser así.

A todos los trabajadores de DomusVi Leganés GRACIAS por ser ángeles en la tierra, recordad que no eres lo que logras, eres lo que superas, y algún día serás la guía de superación para otra persona.

“Y justo cuando la oruga pensó que era su final, se transformó en mariposa”.

Carmen
DomusVi Leganés (Madrid)

Eva, directora Mentalia La Viña

Reflexión:

A las personas, seres sociales por naturaleza, nos están poniendo a prueba. Quién podría pensar que reunirnos, visitarnos, abrazarnos, besarnos…iba a estar prohibido, prohibido por la responsabilidad de no dañar al otro, a ese del que te tienes que separar sí o sí dos metros de distancia como mínimo.

Ha tenido que venir algo invisible y cruel que nos pone a todos en jaque, nos hacen a todos ser víctimas y verdugos a la vez sin que ni siquiera lo sepamos. Vaya paradoja. Todos los seres de la naturaleza libres y los seres “racionales” confinados.

Esta lección de humildad donde se ha descubierto quién es verdaderamente esencial en el mundo, quién enriquece verdaderamente a toda la sociedad.

Esta lección maravillosa donde han salido las almas blancas para esforzarse en ayudar a otros y las otras, las almas grises, siguen intentando ocultar su egoísmo sin darse aún cuenta que ya es patente, que ya no engañan a nadie.

Esta lección donde ha quedado muy claro que, o vienes a sumar y cambias tus pensamientos erróneos, o sobras.

Cuando podamos salir a celebrar la vida de nuevo, te ruego por favor que tengamos  memoria, que cambiemos el mundo, que cambiemos los conceptos.

Que no, QUE NO, que me niego, “ABRAZARTE NO PUEDE SER UN LUJO”.

Eva
Mentalia La Viña (Chucena, Huelva)

Jorge, auxiliar DomusVi Inmaculada Concepción

A mi equipo DomusVi:

Todo cambia cuando salís de vuestras casas, a mí me pasa.

Seguramente como yo, tendréis problemas para conciliar el sueño, y cuando por fin lo conseguís despertáis angustiados y con la duda de sí estamos viviendo una pesadilla. Pero lo asumimos, salimos de nuestras casas dejando atrás a nuestras familias con el miedo de ponerlos en riesgo.

De camino al trabajo, el miedo nos acompaña, el mundo ha cambiado. Llegas a tu turno, donde toda concentración es poca, comenzamos con el protocolo para mantener seguros a los que venimos a cuidar y proteger.

Es aquí donde empieza la magia. Ya no hay miedo, empiezas a sentir sonrisas debajo de las mascarillas, el apoyo de un compañero a otro, frases positivas que hacen que respiremos hondo y sigamos hacia adelante. Y es que en estos momentos es cuando cada persona saca su lado más humano. Será eso que llamamos vocación.

Todos vamos hacia un mismo camino, unidos todos con el mismo objetivo: proteger y darle seguridad a nuestros mayores.

Y es que me he dado cuenta, que cuando las cosas se complican todos somos uno: auxiliares, enfermeros, médico, limpieza, mantenimiento, transporte, equipo técnico, equipo directivo…Os aseguro que es impresionante como se siente que todo sale adelante. Solo me queda deciros gracias, porque es mágico trabajar con el equipo que compone DomusVi Inmaculada Concepción.

Y concluyo con una definición del diccionario:
Héroe/Heroína: persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, especialmente si requiere mucho valor.

Jorge
DomusVi Inmaculada Concepción (Puente Genil, Córdoba)

Aurora, atención cliente Residencia Isdabe

Desde que comenzó esta situación, recuerdo como una jornada de unión absoluta el día en el que tuvimos que comunicar a los residentes que debían permanecer en sus habitaciones.

Ese día no hubo profesiones diferentes ni distintas categorías. Éramos todos trabajadores con un objetivo común: llevar a nuestros mayores hasta sus habitaciones, y trasladar el mensaje de forma que entendieran que era tiempo de armarse de valor y paciencia, y que esta era una medida preventiva más para protegerles.

Fue entonces, en mitad de la vorágine, cuando escuché decir a una de nuestras residentes: “¡Al menos en la guerra corríamos detrás de los aviones!”. Me quedé tiempo pensando en esa frase, pero no supe darle una respuesta válida. Tenía razón. Este encierro absoluto, esta restricción de la libertad, pese a todo lo vivido por nuestros mayores, puede resultar inédito incluso para esta generación que tanto ha luchado.

Este día, tal y como describo, terminó con éxito. Los mayores colaboraron y los trabajadores demostramos, una vez más, que sólo nos mueve el amor que les tenemos, y el deseo de que permanezcan a salvo de la pandemia.

Estas semanas estoy viendo en mis compañeros (como ya lo veía antes, porque yo les admiro desde que los conozco): la empatía, la fuerza, la solidaridad, el buen hacer, el cariño, el entusiasmo… Todas las cualidades necesarias para trabajar en una residencia de mayores, y que estos días difíciles cobran especial sentido y significado.

Gracias a todos ellos por enseñarme tanto desde el día que llegué a este centro, y por tratarme siempre con respeto y cariño.

Familias, ahora me dirijo a vosotras.

Nos estáis dando muy buenos momentos a través de vídeo llamadas. Nuestros mayores, con la que está cayendo y a pesar de los días que llevan sin veros, continúan teniendo su espontaneidad intacta, y alguno que otro lo primero que os suelta es lo gordos o gordas que estáis.

Ya sabéis que ellos no tienen filtro y no se andan con chiquitas. Quiero agradeceros los ratos de emoción y risas que nos estáis dando a través de la pantalla. Os sentimos cerca. Gracias por las palabras de ánimo y de comprensión. Quedaos en casa, que nosotros, como siempre, les estamos cuidando. También son nuestra familia.

Por último, me gustaría destacar la figura de mi directora, Begoña, que siempre tiene las palabras adecuadas en el momento preciso. Tenemos la certeza de que no hay mejor capitana para conducir este barco. Y una sólo se explica y entiende mejor este milagro de equipo del que tengo la inmensa fortuna de formar parte, en DomusVi Isdabe, sabiendo que ella está detrás, que ella nos dirige.

No quiero terminar este escrito sin expresar mi más sincero ánimo a todos los compañeros que forman parte de la familia DomusVi. Desde Isdabe creemos en todos vosotros y en el buen trabajo que estáis haciendo. Nada de esto podrá con nosotros.

¡Seguimos!

Aurora
Residencia Isdabe (Estepona, Málaga)

José Vicente, supervisión DomusVi Ciudad de las Artes

Esta profesión me apasiona, me encanta desde el primer día que pisé esta residencia, supe que había nacido para esto y cada día lo he disfrutado como el primero.

Pero llegó esta enfermedad y creo que a todos nos ha superado en mayor o en menor medida, nos ha hecho llorar de pena, de rabia y frustración.

No podéis imaginar la pena que nos ha producido ver a los familiares sufrir desde fuera por ellos, por no poder cuidarlos como siempre lo hacían. A ellos les diría que los hemos seguido cuidando aún mejor que antes y les hemos tratado con el mismo cariño que ellos le hubiesen dado.

Gracias por vuestra paciencia y comprensión.

Y todo esto me ha servido para ver el nivel humano y profesional que hay a mi alrededor, he visto a mis compañeros venir cada día con ilusión, trayéndoles alegría a los residentes que tanto la necesitan, a cada profesional trabajar al 100% para conseguir doblegar a este maldito virus y poder pasar página de una vez por todas.

Me siento muy orgulloso de mis compañeros y cada vez que son las 20:00h ese aplauso que oigo en la calle se lo brindo a todos ellos por su actitud y compromiso.

Nos daremos muchos abrazos cuando todo esto pase.

José Vicente
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Cecilia, auxiliar DomusVi Can Carbonell

Hace más de un año que llegué a la gran familia DomusVi, de una manera casual, como suele pasar. Hice el curso de capacitación en DomusVi Costa d’en Blanes, una experiencia fantástica y muy enriquecedora a todos los niveles.

Tuve al mejor MAESTRO que se puede tener, con él aprendí muchas cosas, y sobre todo lo fácil y bonito que es el hacer sonreír a los residentes.

Con él y con mis tutoras de prácticas Manoli y Pilar aprendí a AMAR esta profesión. Y sobre todo lo bueno que es trabajar en equipo.

Al terminar el curso tuve la suerte de pasar a formar parte de la familia de Can Carbonell. No he podido entrar en un sitio mejor, mis compañeros son estupendos y me acogieron y me ayudaron muchísimo. Me hicieron sentir muy cómoda desde el primer día.

Ahora nos a tocado vivir una situación terrible, un virus que mata a la gente por miles, y las personas más vulnerables son nuestros abuelitos. Esto nos ha preocupado y entristecido mucho, pero esto nos ha hecho luchar más por ellos y por su bienestar. Desde el minuto cero nuestro objetivo ha sido protegerlos.

Hablando con mis compañeros todos llegamos a la misma conclusión, estar en casa y no salir ni para hacer la compra, todos hemos delegado esa función a nuestras parejas.
Todos hemos hecho todo lo que nos han dicho desde dirección, con el máximo cuidado. No he visto a nadie sin mascarilla o saltándose alguna norma.

Esta situación nos ha hecho sacar lo mejor de nosotros mismos, he visto más colaboración, más unión y sobre todo mucho amor por nuestros abuelitos. Nos morimos de ganas de besarlos y abrazarlos, pero por su bien nos abstenemos.

Nuestra obligación ahora es protegerlos, cuidarlos y tratar de que vivan esta situación lo mejor posible.

¡ Y que sigamos con cero contagios!

Quiero darles desde aquí un abrazo a
mis compañeros de Costa d’en Blanes,
entre los que tengo buenos amigos.
¡Darles muchos besos y ánimos!
Y, sobre todo, decirles que son unos
grandes profesionales, y que todo lo que
sé, se lo debo a ellos.

En este momento sigo pensando que lo mejor que me ha podido pasar es entrar a formar parte de esta gran familia. También quiero dar un fuerte abrazo a mis compañeros de DomusVi Palma, porque están pasando por una situación terrible y necesitan nuestro apoyo. ¡ÁNIMO!

Vosotros si sois unos campeones, porque cuando las cosas van bien es muy fácil ir a trabajar, pero en estas situaciones es cuando se ve la calidad de la gente.

¡Unidos saldremos de esta!

Cecilia
DomusVi Can Carbonell (Baleares)

Israel, trabajador social DomusVi Arroyo

Muchos me entenderán cuando haga este símil, pero esperábamos que este virus fuera como una ola de esas del Mar Cantábrico un día un poco revuelto… sabes cómo es, estás alerta, preparado pero finalmente te cae un tsunami encima y eso es difícil de sobrellevar.

En nuestro centro los primeros días fueron frenéticos. Adoptando medidas preventivas, habilitando zonas de aislamiento y zonas de “limpio”, intentando estar preparados ante cualquier caso que pudiera surgir, pero con la esperanza de que todo pasara de largo y quedara en un susto.

Comenzaron a conocerse los primeros casos a nivel nacional, fallecimientos de personas no tan mayores, sanitarios, policías… y esto evidentemente te crea una preocupación en ti, pero también en tu familia.

Yo estoy casado y tengo 3 niños, el pequeño de tan solo 15 meses y esos días mi mujer lloró mucho cada vez que me iba de casa a trabajar, con el susto en el cuerpo y pensando que pudiera tener algún problema. En algunos momentos llegó incluso a pedirme que no fuera a trabajar por miedo a que pudiera contagiarme (vivo en un piso como el de cualquier ciudadano de a pie, con un solo baño y los dormitorios justos para una familia numerosa como la mía).

Ver a mi hijo mayor, que tiene solo 6 años, preguntarme una y otra vez si ese día podría quedarme en casa con ellos en lugar de ir a trabajar ha sido duro pero… me siento muy contento y orgulloso de poder decir que no he faltado ni un solo día al trabajo desde que todo esto empezó y también de tener una mujer que me ha apoyado en todo y que ha tenido paciencia y gran fortaleza para sufrir en casa la incertidumbre, además teletrabajando y haciéndose cargo de los 3 niños sin mi ayuda.

Sea esta carta también mi agradecimiento a ella, porque si dicen que somos héroes los que hemos estado trabajando para otras personas en esta situación (yo no me siento así), cuanto más las familias que se han quedado en casa con la incertidumbre de si nos contagiaríamos o no y soportando noticias injustas frente al trabajo que se ha hecho, no solo en esta residencia, si no en todas las residencias de España.

Mi trabajo es éste. Esta es mi vocación. Esta es mi vida. Siento una obligación moral respecto a la gente con la que convivo cada día, mis mayores, y como tal intento ayudarles dentro de mis posibilidades, y no quería fallarles. Tampoco a las familias que depositaron su confianza en nosotros cuando nos eligieron como hogar para sus padres, tíos o hermanos.

Resulta injusto, y dañino, leer tantas noticias en prensa, ver la televisión, con noticias que buscan el morbo y la ligereza con la que algunos medios opinan sobre la gestión en las residencias, y no solo me refiero a la nuestra como indicaba antes. No piensan en el daño que infligen a las familias de los residentes, ni a las familias de los trabajadores. Está claro que lo mejor que he hecho en este tiempo es desengancharme de ver las noticias por el medio que sea (siempre hay que sacar algo bueno de las cosas) y centrarme en lo importante que era mi centro.

TODOS, y digo bien, TODOS, los que hemos estado aquí trabajando cada día, hemos llorado en algún momento por esas personas que se marcharon. No eran un número, tenían nombre y apellidos. Tenían además vivencias compartidas que quedarán en nuestro recuerdo: Ángeles, Sócrates, Justo, Lucio… es muy duro verles marchar sin tan siquiera despedirse ni despedirnos de sus familias de una forma “normal”. Es duro comunicar el fallecimiento o dar el pésame a una familia tras su pérdida, pero lo hemos intentado afrontar de la manera más profesional y humana que ha estado en nuestras manos.

Personalmente guardaré muchos recuerdos. Como el de un hijo esperando a su padre durante horas en nuestra puerta para que una ambulancia lo trasladara al hospital. Ese hijo que con una pequeña cartulina escrita a mano sostenía un GRACIAS y nos insuflaba ánimo gritando cada vez que alguien del personal se iba del centro, incluido al que escribe.

Pude hablar con él tras fallecer su padre. Su voz era de abatimiento, de dolor… pero de su boca volvieron a salir palabras de agradecimiento. Eso ha sido algo increíble para mí.
O la carta de Alicia tras fallecer su madre, Eloísa, agradeciendo a todo el personal nuestra labor a pesar del sufrimiento, y que muchos releemos en la entrada de nuestro centro cuando tenemos momentos de flaqueza acusados por el cansancio, la tensión y el agotamiento de toda esta situación. Esto nos ha hecho volver a ponernos en pie y tirar para adelante.

También recordaré algunas de las vídeo llamadas que he podido hacer con familias que no veían a sus padres desde hacía un mes, con toda la emoción del momento y que para mí han sido un regalo el poder compartirlas con ellos. Me pongo en vuestro lugar. Llevo más de mes y medio sin ver a mi madre, viuda desde hace 5 años y con la que tampoco tengo oportunidad de tener vídeo llamada al no estar habituada a las nuevas tecnologías.

Podrá sonar raro, pero también guardaré todo ese mogollón de horas, de días muy largos trabajando en el centro con mis compañeros, que han demostrado no sólo ser grandes profesionales, también ser grandes personas. Espero que este espíritu nacido de algo tan malo como ha sido esta pandemia pueda persistir en el tiempo, pues nos ayudará a hacer buenas cosas para nuestros mayores y espero que también a todos para construir una sociedad mejor.

No nos sentimos héroes sin capa. No lo somos, de verdad. Ni siquiera nos merecemos aplausos a ninguna hora concreta (aunque hubiera estado bien que en ese de las 8 de la tarde se nos hubiera incluido…). Solo nos merecemos el respeto y consideración de ser profesionales y si llega algún agradecimiento (que nos han llegado muchísimos, he de decirlo), bienvenido sea. No hemos hecho nada extraordinario, siempre hemos velado por el bienestar de nuestros residentes y seguiremos haciéndolo.

Sueño como todos, con ese día en el que pueda visitar a mi madre, darle un abrazo y quedarme a comer con ella unos macarrones de esos que hace tan buenos. Sueño con salir a pasear con mi mujer y mis hijos y visitar después a los bisabuelos. Ir a un parque y que puedan jugar como tantas veces con otros niños. Sueño con volver a juntarme con mis compañeros de equipo y jugar un partido de fútbol como cada domingo hacía.

También sueño con ese día en el que las puertas del centro se abran con normalidad, que aparezcan las familias y se reencuentren todos aquí. Que pueda dar los buenos días o las buenas tardes a tantas y tantas familias que formáis parte de nuestro día a día, y también despedirme de aquellas que perdieron a sus seres queridos en este tiempo.

Sueño con cerrar un ciclo que, a pesar de lo mal que nos lo ha hecho pasar, me ha vuelto a poner los pies en la tierra y valorar cosas que parecían ya no tener importancia al darlas por hecho.

Israel
DomusVi Arroyo (Arroyo de la Encomienda, Valladolid)

Mónica, gerocultora DomusVi Barra de Miño

¡NO!

NO nos dejemos abatir por comentarios ya que nada ni nadie nos puede frenar en nuestro empeño laboral.

Demostremos de qué pasta estamos hechos y superaremos este obstáculo con toda comodidad.

En estos momentos por los que estamos pasando, debemos estar atentos a nuestros compañeros (limpieza, gerocultor@s, enfermería, médicos, cocina, recepción, dirección, fisio, mantenimiento…), por si alguien flaquea dar ánimos porque todos somos un equipo.

Somos muy grandes y entre todos ganaremos esta batalla.

¡NO! no importan las gafas, las canas… ¡IMPORTA LA VIDA Y VIVIRLA CON GANAS!

¡NO! no importa ser lenta y con piel arrugada…¡IMPORTA LA VIDA Y LA LUCHA GANADA!

¡NO! no importa la espalda encorvada…..¡IMPORTA LA VIDA Y LA MIEL COSECHADA!

¡NO! no importa el tiempo que pasa y se va…¡IMPORTA LA VIDA A CUALQUIER EDAD!

Mónica
DomusVi Barra de Miño (Ourense)

Mar, psicóloga DomusVi Arturo Soria

“Y la gente se quedó en casa. Y leía libros y escuchaba. Y descansaba y hacía ejercicio. Y creaba arte y jugaba. Y aprendía nuevas formas de ser, de estar quieto. Y se detenía. Y escuchaba más profundamente. Algunos meditaban. Algunos rezaban. Algunos bailaban.

Algunos hallaron sus sombras. Y la gente empezó a pensar de forma diferente.
Y la gente sanó. Y, en ausencia de personas que viven en la ignorancia y el peligro, sin sentido y sin corazón, la Tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, y la gente se unió de nuevo, lamentaron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron nuevas imágenes, crearon nuevas formas de vivir y curaron la tierra por completo, tal y como ellos habían sido curados”.

Poema de Kitty O’Meara

Desde el primer momento que lo leí me llegó al corazón, porque para mí es como un canto a la esperanza, la que nunca hay que perder… A esa esperanza que nos advierte de que todo esto pasará y volveremos a empezar de nuevo, y volveremos a ver salir el sol….aunque ya no seremos los mismos, volveremos con alguna cicatriz nueva en el corazón, pero también aprenderemos a tomar conciencia de lo poco que valoramos a veces las pequeñas cosas, como poder decidir libremente dar un paseo, ir a tomar un café, o hacer ejercicio en el parque….o un abrazo….

Toda esta situación me ha hecho plantearme últimamente el poder de un abrazo para reconfortar el alma. Nunca pensé que lo echaría tanto de menos y que aprendería a valorarlo tanto…

Como bien reza el dicho, “uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”. Por eso me gustaría hacer un llamamiento a lo positivo que nos ha enseñado esta horrorosa lección que nos ha dado la vida; y es a valorar las pequeñas cosas que tantas veces hemos dado por supuestas, que incluso las hemos pasado por alto o no les hemos dado importancia, como el valor del cariño en todas sus formas.

Con eso me quedo.

Y con la ilusión de que cada día que pasa, supone un día menos para volver a abrazar y volver a SENTIR.

Y me siento muy afortunada de poder mirar a ese nuevo día que llegará de mano de un equipo de profesionales tan “humano” como el nuestro.

Gracias.

Mar
DomusVi Arturo Soria (Madrid)

Equipo Centro residencial para personas con Esclerosis Múltiple Alicia Koplowitz

Desde el centro y Residencia de Esclerosis Múltiple de la Comunidad de Madrid Alicia Koplowitz, hemos recogido varias sensaciones y mensajes de varios trabajadores de distintos departamentos, para reflejar la dedicación y el cariño que ofrecemos a todos los usuarios, ya que todos estamos aquí por ellos, y ellos son lo más importante.

Sin ir más lejos, Ángela López, terapeuta ocupacional del centro expresa que está intentando ayudar en todo lo que puede para que los residentes lleven esta situación de la mejor manera posible, ya que a fin de cuentas estamos aquí para que ellos se encuentren bien y atendidos. Luchando también contra la añoranza que puedan tener hacia sus familiares y seres queridos, ya que ahora no es posible verlos y estar con ellos porque la situación lo requiere así.

En lo que a el estado emocional de los trabajadores se refiere, nos dice que aunque algún día no se encuentre muy animada o no tenga sosiego, ella va a aparentar siempre lo contrario para que a los residentes les llegue un mensaje tranquilidad y cariño. También resalta la buena relación, el trabajo en equipo y ayudas entre compañeros como pilar fundamental para construir una buena gestión de esta situación.

Asegura tomar medidas de protección y ser muy cautelosa en el lavado de manos y cambio de guantes, y muchos aspectos más.

Ángela anima también a otros compañeros de otros centros y residencias, diciendo que vamos a resistir y conseguiremos salir de esta situación. A su vez, envía mucha fuerza a los familiares de todos los usuarios, ya que comprende que estén preocupados, pero quiere tranquilizarlos diciéndoles que nos estamos dejando la piel día a día.

Javier Castellanos, animador sociocultural, nos comenta que pese a la incertidumbre que se está viviendo en el mundo en general, él siempre es positivo y hace llevar esa positividad también a nuestros usuarios y residentes. Él, asegura, intenta superarse cada día y realiza esfuerzos constantes para que sus compañeros no decaigan.

Javier es de la idea de que si se cuida él mismo, también está cuidando a los demás, y en concreto a los residentes, además va realizando su recorrido sobre las directrices que se le van indicando desde el centro. También envía fuerzas a todos los compañeros en general que trabajan en residencias, asegura que se está trabajando muy bien y se centra en una palabra “Ánimo”. Por ultimo pide confianza a las familias, ya que apuesta plenamente porque venceremos al virus de la mejor manera posible.

Esta semana, también quiere compartir aliento, palabras y ánimos, Javier Gutiérrez, auxiliar de enfermería, quien asegura que a pesar de que están siendo unos días complicados, están encontrando fuerzas para sacar todo adelante y llegar a buen puerto. 

Javi, también nos explica que afrontan esta situación con fuerza y tomando las medidas pertinentes para proteger a nuestros residentes, tanto en distancias de seguridad, mascarillas, pantallas, guantes, geles hidroalcoholicos, etc. A todos los compañeros quiere apoyarlos moral y laboralmente, y dice estar con ellos” todos a una”.

Tampoco quiere dejarse atrás a los familiares, que están sufriendo está situación a causa del COVID-19, y les transmite un mensaje de tranquilidad optimismo y fuerza. Les envía un saludo, y les dice que estamos cuidando mucho de sus familiares, con tesón, dedicación, y sobre todo mucho cariño.

Y en estas tres pinceladas podemos ver un fiel reflejo del trabajo, entrega y cariño que los profesionales llevan a cabo y hacen llegar a cada uno de nuestros residentes.

Ángela, Javier y Javier
Centro residencial para personas con Esclerosis Múltiple Alicia Koplowitz

Elisa, animadora sociocultural DomusVi Puerta Nueva

Cuando estudié el curso de Animación Sociocultural nunca pensé que podría llegar a trabajar en una residencia de personas mayores hasta que vi la oferta de trabajo en DomusVi Puerta Nueva y…¡conseguí el puesto!

Con el paso del tiempo me fui dando cuenta de la importancia de la figura de un animador en este colectivo: transmitir positivismo y alegría a todos.

Ahora en tiempos de pandemia es la clave, mantenernos con ánimo y fuerza para seguir con el día a día esperando que llegue el último y volver a la normalidad.

Me gusta mi trabajo, todos los días me esperan cosas buenas y experiencias bonitas con los residentes, por ejemplo, cuando entro en las habitaciones y recibo saludos cariñosos como: “¡Hola maja! ¿Qué nos tienes preparado para hoy?”, “¿Qué andas inventando ahora?”, como me pregunta mi amiga Manoli. E incluso las conversaciones en inglés con Ángel, siempre con una sonrisa contándome lo que más le gusta de Inglaterra.

Nos ha tocado hacer algunos cambios: reubicar actividades como la gerontogimnasia, el bingo o los bailes al pasillo. Siempre pensando en su salud pero tratando de que no pierdan actividades que para ellos son tan queridas.

Si hay algo que me gustaría destacar en estos días que nos ha tocado vivir en el centro son las vídeo llamadas, esos minutos tan emotivos entre residente y familiar donde se puede confirmar aquello de que los ojos son el reflejo del alma.

Y los posteriores comentarios de asombro de los residentes una vez se acaba la llamada: “hija, lo que nos queda por aprender con las tecnologías…”, “¡Qué de cosas hay de avanzadas!”, “¿Pero cómo sabes tanto de esto?”. O cuando se ven en la pantalla en el momento de realizar la llamada más de uno me ha dicho “Anda, ¿cuándo me has hecho esa foto?”

De todo se puede sacar algo positivo y en este caso estamos teniendo nuevas y enriquecedoras experiencias como conocer a nuestros vecinos del edificio de enfrente a la hora de aplaudir, los conciertos de nuestra amiga Sofía, que todos los domingos a las 17:30h nos regala uno de flauta y tamboril (estamos deseando conocerla en persona cuando sea posible), los dibujos de los niños del colegio que tanto nos gustan, sus vídeos, sus cartas, sus poesías…no podéis imaginar cuán agradecidos os estamos, aunque lo hemos intentado a través de algunos mensajes de nuestros mayores que os llegarían a través de vuestros profes y con algunos dibujos de nuestro residente Ángel (que algunos pajaritos nos han dicho que os han gustado mucho).

No quiero terminar sin destacar un gesto de incalculable valor para nosotros: todo el material donado por familiares, amigos e incluso por gente desconocida. Muchísimas gracias, por esto, y por todos los mensajes de ánimo que estamos recibiendo todo este tiempo.

Vendrán tiempos mejores y retomaremos esas salidas al bar a tomar un helado o un refresco, a dar un paseo por el río mientras recogemos algunas flores y, por supuesto, a tomar churros con chocolate.

¿Sabéis qué? Nos quedan muchas cosas bonitas por vivir y por ello seguimos con fuerza y actitud positiva.

Un abrazo fuerte a todos.

Elisa
DomusVi Puerta Nueva

Irina, recepcionista DomusVi Matogrande

En esta ocasión nos invitan a contar en primera persona cómo estamos viviendo esta crisis sanitaria jamás vivida y el título a nuestros relatos es héroes sin capa.

Mi nombre es Irina, soy recepcionista en DomusVi Matogrande y debe ser que últimamente estoy más alerta de lo habitual en mi silla en la que ya desgraciadamente lo único que veo entrar es a compañeros venir a trabajar, y la verdad es que soy capaz de ver la capa colgando en la espalda de todos y cada uno de ellos al entrar por la puerta y desinfectarse las manos, para fichar y entrar a trabajar en esta residencia de mayores que para muchos de nosotros ya es como nuestra segunda casa. Ellos son mis particulares héroes con capa.

Son días muy duros, en los que muchos de nosotros trabajamos bajo tensión. Algunos tenemos familia de riesgo en casa y nos morimos del miedo pensando en qué puede ocurrirles si les contagiamos.

Hemos tenido que cambiar nuestra forma de trabajar y se han cambiado los abrazos y los besos, esos que todos sabemos que tan necesarios son para nuestros residentes.

Otros ya hemos estado contagiados y hemos vivido entre cuatro paredes durante semanas, algunos de nosotros seguimos dando positivo sin encontrarle una explicación y resignándonos a no poder volver a trabajar.

Pero, sobre todo, y lo que más me sobrecoge, es pensar en cómo será el día después, porque TODOS NOSOTROS hemos perdido a varios de los nuestros, porque sí, aquí somos una gran familia que convive diariamente y celebra cumpleaños, navidades, santos, san juan, aniversarios y toda fiesta que se tercie. Y vivimos las alegrías y las penas de los demás como si fueran las nuestras propias.

Me encanta el lema de mi empresa “cuidamos personas en buena compañía” creo que hay que grabárselo a fuego para trabajar en un sitio así y es fundamental además de la vocación, es lo que yo siento y como quiero que se sientan mis residentes y sé que para la gran mayoría de mis compañeros, a todos aquellos que cuando veo entrar y salir desde mi silla de recepción los visualizo como unos grandes HÉROES CON CAPA también es así.

Ahora lo que nos da ánimo para seguir adelante es este dicho que os sonará a todos: un día más, un día menos 😉

Ánimo mis valientes.

Irina
DomusVi Matogrande (Coruña)

Mónica, psicóloga Residencia Isdabe

En DomusVi Isdabe seguimos trabajando muy duro, día tras día, noche tras noche, para velar por la seguridad y el bienestar de nuestros residentes en este momento actual tan complicado que nos ha tocado vivir.

Hoy, más que nunca, trabajamos para que nuestra residencia sea un hogar en el que brindar los mejores cuidados. Y lo hacemos desde la profesionalidad, empatía, cariño y responsabilidad de todo el equipo, cultivando a diario los sentidos de humanidad, sensibilidad, valores y amor por lo que hacemos. Intentando que en esta época de distanciamiento social, nuestros mayores nos sientan más cerca que nunca.

Seguiremos intentando dar lo mejor, porque además de nuestra vocación, nos anima el compromiso con los cientos de personas y familias a las que atendemos a diario y que confían en nosotros para encontrar respuesta a sus necesidades y demandas.

Todos ellos nos hacen llegar a diario muchas muestras de cariño, apoyo y mucho ánimo por nuestra labor. Sin embargo, lo más enriquecedor no es lo que aportamos, es todo lo que recibimos de ellos.

Son los rostros de todas esas personas que cada uno de nosotros atendemos en nuestra práctica profesional, personas con historias y vivencias reales, cotidianas, que nos inspiran a diario y que nos aportan la mayor satisfacción personal.

Nosotros seguiremos cuidándonos para cuidar mejor.

¡Gracias a todos!

Mónica
Residencia Isdabe (Estepona, Málaga)

Rocío, directora DomusVi Valdemoro

Cada día me despierto pensando que se trata de un mal sueño, cojo el coche y me dispongo a llegar a mi destino, como cada mañana desde hace algo más de un año, a mi casa, DomusVi Valdemoro, y lo que me encuentro a mi llegada es un tedioso protocolo de desinfección, y me doy cuenta de que no es un sueño, es la triste y dura realidad que nos ha tocado vivir…

Pero, ¿sabéis una cosa? ¡Qué suerte la mía vivirlo junto a este equipo maravilloso! Este equipo que no se rinde por nada, que lucha diariamente por cuidar y sacar sonrisas a quienes más nos necesitan, este equipo que demuestra que no sólo está para celebrar un carnaval o una de las múltiples fiestas (de las que somos expertos en organizar), este  equipo que lo que hace se escapa de lo profesional y que demuestra día a día, las personas tan maravillosas que son.

No tendré suficiente vida para agradecéroslo, a vosotros, mi equipo de siempre, y a todos aquellos que decidisteis formar parte de esta gran familia en tiempos de pandemia y os habéis hecho un hueco especial en el corazón de todos.

No quiero olvidarme de los compañeros del Centro de Día DomusVi José Luis Sampedro, a los que echaremos muchísimo de menos.

¡GRACIAS a todos vosotros!

Gracias por vuestras sonrisas sin verlas,
Gracias por vuestras miradas cómplices,
Gracias por hacer lo que mejor sabéis, cuidar de ELLOS, de esas personas que tanto nos dan cada día, NUESTROS RESIDENTES.

No vamos a mentir. Esto no es ni ha sido un camino de rosas…hemos llorado mucho, hemos dado la mano hasta el final, hemos cantado canciones favoritas, y sobre todo hemos dado cariño, cariño a esos residentes que son nuestra familia, que nos dan lecciones de vida, que se han adaptado a las circunstancias sin preguntar, que a veces no entienden por qué tienen que estar entre esas cuatro paredes, por qué esos nuevos disfraces que nos hemos visto obligados a llevar, pero que siempre se muestran agradecidos por una sonrisa, con un “Buenos días, ¿Cómo has dormido hoy?”…

Esos residentes que han convertido los pasillos en las calles de un pueblecito donde todos se conocen, donde ríen, bailan, se relajan, y hasta a algún que otro bingo han jugado…

Esos residentes que echan muchísimo de menos a sus familiares cada día y han aprendido a verles a través de una pantalla.

¡GRACIAS POR DARNOS TANTO!

Y por supuesto, a los familiares, GRACIAS por vuestra comprensión, vuestro apoyo, vuestros mensajes de ánimo, por vuestra confianza, gracias por dejarnos disfrutar de las personas que más queréis.

Pronto volveremos a reír, pronto volveremos a abrazarnos…

Como veréis, prefiero no poner una foto mía, si no de una pequeña parte del equipo.

Un abrazo.

Rocío
DomusVi Valdemoro (Madrid)

Marientxu, psicóloga DomusVi Miraflores

Ante la situación tan excepcional que estamos viviendo es difícil poner en palabras lo que sucede en el día a día al acudir a trabajar.

Cada día, de lunes a domingo, me despierto pensando cómo estará la situación en el centro, nuestros mayores, nuestros compañeros/as y a amigos/as, todas aquellas personas con las que convivimos horas y horas diariamente y que ya han pasado a formar parte de nuestra gran familia.

Por un momento dejas atrás la sensación de miedo que invade tu cuerpo al recordar este maldito virus que tanta mella está haciendo en la vida de todas las personas.

Tienes tiempo para reflexionar y parar a pensar en cómo está cambiando nuestras vidas, cómo afloran nuestros mayores temores, y cómo proceder para intentar solventarlo de la mejor manera posible.

También valoras y aprecias aquellas pequeñas cosas que, con nuestras prisas diarias y nuestra rutina, habíamos dejado de lado y no les prestábamos demasiada atención: los besos, los abrazos, el agarrarnos de la mano, o simplemente el apoyar nuestra mano en el hombro de cualquier persona para mostrar nuestra cercanía y cariño.

Nos hemos reinventado para ofrecer nuestras muestras de apoyo y afecto; a través de miradas, gestos de complicidad, la tecnología y, por su puesto, a través de nuestro compañerismo y empatía.

Por todo ello, si me preguntan ¿cómo es tu día a día en tu trabajo, en la residencia? Simplemente les diría que es una lucha constante por superar y superarnos cada día, ofreciendo lo mejor de nosotros/as mismos/as, y aprendiendo valores que hasta hoy en día desconocía.

Los miedos al llegar a casa también se hacen visibles, con momentos de derrumbe, que con el cariño, apoyo y los aplausos diarios consiguen reconfortarte, sentir que tu trabajo es importante, que podemos ayudarnos mutuamente, y que solo así conseguiremos vencerlo.

Podría hablar de mil sentimientos más que invaden mi cabeza cada día, como si de una montaña rusa se tratase, pero concretando, resaltando, y resumiendo, acabaría con el profundo agradecimiento a todas y cada una de las personas que hacen posible que esto lo podamos ir superando y venciendo.

Es un trabajo de equipo, y en mi trabajo puedo presumir, agradecer y valorar, que ¡somos un gran equipo!

Marientxu
DomusVi Miraflores (Bilbao)

Sergio, director Residencia Usera

Como todo el mundo sabe a estas alturas, la Crisis Sanitaria, está generando estragos en la sociedad y en las residencias de mayores es donde más ha profundizado el Covid-19, los motivos son muy variados, la edad, pluripatologías, convivencia en el mismo lugar, etc. Todo esto hace que el foco mayor, se cebe con nuestros mayores.

Estamos acostumbrados a un tipo de atención social al mayor en nuestra sociedad, que no es principalmente hospitalaria pero, gracias a la gran vocación de los profesionales que disponemos, el Covid- 19 no ha realizado más estragos, ellos son nuestros héroes sin capa.

Héroes, que diariamente están tratando con los residentes para continuar con los mejores cuidados, teniendo en cuenta todas las medidas de prevención, con gran esfuerzo, dedicación y siempre…siempre…, con una increíble sonrisa y muy generosa actitud.

El comienzo de la Pandemia ha sido muy complicado para todos por motivos varios, comenzamos con la búsqueda de material imprescindible para estar adecuadamente protegidos, éste, llegaba a cuenta gotas. Desde el propio centro buscábamos a través de todos los proveedores que podíamos, solicitábamos a la Administración, etc. A todo esto añadimos que parecía, según los expertos, que iba a ser como una gripe normal, incluso con menor índice de mortandad.

Más adelante, vinieron las decisiones difíciles por parte de la administración, pero todas necesarias, tales como, el cierre completo de los Centros de Día, reducción de visitas, posterior suspensión de las visitas en las residencias de mayores y, finalmente. el confinamiento en habitación y sectorización del centro.

Continúan siendo semanas durísimas, días sin descanso, en los que nuestra máxima preocupación es cuidar a nuestros mayores de la mejor forma posible. Y protegerles.

Desde el centro, se realizan llamadas y vídeo llamadas diarias a las familias, en las que hay momentos muy emotivos, duros psicológicamente muchos de ellos. Estoy muy agradecido por todas las familias que están confiando en nosotros y demostrando su entereza y honestidad, al reconocer el duro trabajo que estamos desempeñando en esta Crisis.

Actualmente, comenzamos a ver el regreso de residentes que han tenido la suerte de poder haber sido derivados al hospital. También, la reincorporación de trabajadores que recibimos con gran alegría. Todos ellos han tenido la desgracia de sufrir “al bicho” que les ha obligado a romper su rutina, a separarse de sus familias o en el caso de los residentes, de tener que dejar su casa temporalmente, pero han tenido la gran fortaleza de superarlo y se encuentran de nuevo entre nosotros.

Ha sido muy emocionante la llegada de algunos residentes entre aplausos y lágrimas, decían que les habían tratado fenomenal en el hospital, pero nos habían echado de menos, aquella no era su casa.

Diariamente, cada vez que estoy en el centro, veo cómo los residentes ven la televisión, las continuas noticias del Coronavirus, alguno me pregunta asustado: “¿y para cuándo piensan “matar a este bicho”?” – “Ya queda menos Juan, ya queda menos”- le respondo.

Trabajamos para que no tengan miedo, para que se sientan en su casa, seguros, en buena compañía, intentando paliar de la mejor manera posible la falta de sus familiares en las horas de visita, dando el mayor apoyo Psicológico posible a todos y cada uno de ellos, sintiendo muchísimo que en la etapa en la que se encuentran de su vida, les toque sobrevivir a una crisis de tal magnitud, como si no lo hubieran pasado ya bastante mal, porque muchos de ellos han vivido etapas de España cruciales en la historia, tales como una guerra y post-guerra, cuarenta años de dictadura, una transición y ahora esto, un virus, algo que es invisible para todos y que muchos de ellos no entienden y te preguntan: “¿Por qué no puedo salir? ¿Por qué te tapas la cara?”

Sentimos que cada día es uno menos:
– Uno menos para que finalice esta maldita pandemia que se ha llevado por desgracia a mucha gente.
– Uno menos para que nuestros residentes tengan menos probabilidades de contagio.
– Uno menos para que puedan salir y no estén confinados.
– Uno menos para que sus familias puedan visitarles.
– Uno menos para que volvamos a la normalidad.

Sin embargo, mañana será uno más, para seguir cuidándoles,
– Uno más para seguir riéndonos con ellos,
– Uno más para seguir viendo cómo te miran con ternura,
– Uno más para seguir sintiéndote orgulloso de su fuerza,
– Uno más para seguir sintiéndote orgulloso de mi gran equipo,
– Uno más para dar gracias por este trabajo del que disfruto día a día.

Y uno más, para dar las gracias a TODOS, a los trabajadores por su implicación, a la empresa por su apoyo continuo de todos los departamentos y gran gestión, a los familiares por su comprensión e incluso, muchos de ellos con donaciones de material que nos ayuda muchísimo, tales como gorros, mascarillas, batas, etc. A la administración que ha facilitado sobre todo la gestión de desinfecciones del centro por parte de la UME y Bomberos, así como, visitas por parte de Sanidad para orientación de sectorización del centro, entre otras.

Gracias a todos, juntos podemos superar la crisis.
Un abrazo.

Sergio
Residencia Usera (Madrid)

Andrea, auxiliar DomusVi Monte Jara

Un día cualquiera cayó la noche y me brindó un descanso tranquilo y apacible, el destino hizo que amaneciera distinto.

Fue un amanecer silencioso, ausente y muy muy frío. De repente el mundo cambió y se tornó callado y temeroso. Aparecimos sobre un tablero de ajedrez donde sólo somos peones, carne de cañón, cobayas luchando contra algo que no se ve.

Nos tocaron el botón de pause y pusieron nuestra vida en cuarentena. Nos metieron de protagonistas en una serie de desastres sin preguntar siquiera…

¿Quién detuvo el tiempo? ¿Quién nos robó la primavera? Vivimos con una amenaza a cada paso, con incertidumbre y miedo en las miradas porque el enemigo, invisible, está ahí fuera esperando para arrebatarnos lo más valioso que tenemos, nuestra vida.

Y aun así cada día nos levantamos, nos ponemos nuestro uniforme de combate y nos vamos de frente con valor, entrega y dedicación, porque tenemos personas a las que cuidar y velar por ellos/as, nuestros residentes.

Las personas mayores nos esperan con toda la ilusión del mundo porque somos su fuente de esperanza. Son niños grandes que el tiempo se encargó de mermar sus fuerzas, pero la vejez es una máscara, si la quitas descubres el rostro infantil del alma.

No hay mayor recompensa personal que ayudar al que no puede valerse por sí mismo y hay que hacerlo con uno de los valores más poderosos que hay, con entusiasmo, que siempre va de la mano de los sueños y todos los sueños empiezan con un SÍ PUEDO.

Allí donde nuestro corazón va, deben ir nuestros pasos. Allí donde todo parece un caos, debe ir nuestra confianza. Allí donde aparezca la soledad, debe ir nuestra compañía. Allí donde aparezca acabado, debe ir nuestra dedicación. Allí donde aparezca la soledad, debe ir nuestra compañía.

Esta guerra la ganaremos porque estamos unidos por una misma causa, luchar porque de nuevo amanezca un día donde reine aquello que nos fue arrebatado, la tranquilidad, el sosiego, la alegría…

Como diría Friedrich Nietzsche:  sin duda soy yo un bosque y una noche de árboles oscuros, sin embargo quien no tenga miedo de mi oscuridad encontrará también taludes de rosas debajo de mis cipreses….Porque después de la tormenta siempre vuelve la calma.

TODO VA SALIR BIEN… ¡FE Y ESPERANZA!

Andrea
DomusVi Monte Jara (Tharsis, Huelva)

Eva, directora Mentalia La Viña

Querido Equipo,

Había una vez unos ángeles que reencarnados en personas “normales” bajaron a la tierra.

Todos eran capaces de tener la habilidad de realizar milagros a diario, capaz de tener la generosidad de cuidar a los que no podían cuidarse a sí mismos. En sus caras, en sus gestos…en sus manos, atesoraban la capacidad de saber entregarse con alegría, con amor, con alma, con toda la ternura del mundo.

Todo, por cotidiano, había pasado casi desapercibido y ellos humildes como todas las personas valiosas, nunca se jactaron de ello.

Pero llegó el día de la gran lucha, el día en que un enemigo invisible y peligroso hizo que tuvieran que unirse mucho más, que se armaran…que amaran como nunca.

Se plantaron como el mejor de los ejércitos, fueron capaces de crear todas las barricadas inimaginables para protegerlos a ellos y descubrieron que había más gente, más ángeles, que también sacaban fuerza hasta de lo más profundo para ayudarles.

Sabían que la batalla no iba a ser fácil, pero no pensaban desfallecer ni un segundo, porque su misión era más importante que cualquier miedo…

Gracias a mis compañeros, mis ángeles particulares… y gracias a todo el ejército de esos otros ángeles que vamos descubriendo cada día y dejan de ser anónimos para ayudarnos.

Eva
Mentalia La Viña (Chucena, Huelva)

Nieves, enfermera DomusVi Los Gavilanes

¿No te llaman del hospital? Llevo oyendo esta frase desde que terminé mi grado en Enfermería y empecé a trabajar en Residencias de Ancianos.

Al principio daba toda mi explicación vocacional, ahora ya me limito a decir que “no, aún no me han llamado”. Y es que parece que ejercer como enfermera en Centros Residenciales es un trabajo de segunda o algo que haces mientras esperas que te llamen de la bolsa.

Pues no es mi caso, yo siempre he dicho que soy Enfermera Geriátrica de Residencia Vocacional y cada día estoy más convencida.

Como he dicho, parece que nuestro trabajo es un puesto de segunda, eso era antes de Marzo de 2020 claro, porque ahora directamente nos tachan de criminales o al menos de malos profesionales.

En los medios de comunicación vemos imágenes a diario de personas que aplauden a nuestros profesionales sanitarios del Hospital, pero también a diario escuchamos noticias en los mismos medios sobre supuestas infracciones o negligencias cometidas por los profesionales en los centros de mayores. Yo puedo contar en primera persona lo que ha sucedido en nuestro centro y no tiene nada que ver con lo que cuentan los medios de comunicación.

Desde el minuto uno del inicio del Estado de Alarma nuestro centro ha seguido a rajatabla todas las medidas implementadas por nuestro Gobierno Autonómico: utilización de EPIs, redistribución de residentes, aislamiento en habitaciones, medidas de desinfección y limpieza,…

Es más, cuando el Gobierno publicaba un nuevo protocolo o conjunto nuevo de medidas, éstas ya habían sido adoptadas por nuestra empresa con horas o días de adelanto. Al igual que en los centros hospitalarios hemos necesitado aumentar el personal, y así se ha hecho.

A principio de la crisis sanitaria todo el mundo decía a bombo y platillo que no dejarían a nadie por el camino. Todos sabemos que es mentira y que por desgracia, no se podrá demostrar con documentos, pero sí con muchos testigos.

No hemos sido los profesionales de las residencias los que no hemos derivado a urgencias hospitalarias a nuestros pacientes, ojalá tuviéramos ese “superpoder” de derivación. Son los médicos de cabecera y el personal de atención continuada los encargados de decidir tal circunstancia, y aquí tengo que decir que el médico de cabecera que le corresponde a nuestro centro es de lo mejorcito que conozco, tanto profesional como humanamente hablando.

Pero en esos primeros días todo el mundo sabía que no se podía mandar a los ancianos al hospital, pero no ha quedado escrito ni grabado en ningún sitio nada más que en nuestra conciencia.

Sabíamos que si se derivaba a un paciente mayor a urgencias hospitalarias se enfadarían nada más verle llegar, sabíamos que nos dirían que sería una ambulancia malgastada, sabíamos que tras llamar al personal de urgencias del centro de salud te dirían que no pueden hacer nada por él y le pondrían un tratamiento “a ciegas” de forma telefónica, sin exploración física alguna y dejando todo en manos de Dios y de los profesionales que estamos con ellos a diario.

El primer fallecimiento que tuvimos en el centro tras decretarse el estado de alarma fue comunicado al personal de urgencias de atención continuada de la zona y tuvieron que pasar 21 horas y 16 llamadas telefónicas para que la funeraria viniera a recoger el cuerpo.

Coincidió con el momento en que la ministra de defensa salía en rueda de prensa diciendo que la UME había encontrado cadáveres en las residencias fallecidos desde hacía horas, creo que todos recordamos esas declaraciones.

Todo lo que está pasando estos días está siendo muy doloroso para todos. Todos mis compañeros están haciendo un esfuerzo sobrehumano para sobrellevar lo mejor posible el confinamiento de nuestros residentes en sus habitaciones, si a todos nos cuesta estar encerrados en casa , hay que imaginar por un momento que las personas mayores están en sus habitaciones todo el día alejadas de sus familias además desde hace más de un mes.

Somos ahora su familia, sus cuidadores, sus enfermeras, su entretenimiento, sus confidentes, es a nosotros a los que nos dicen que tienen miedo de morir ahora, no por el hecho de morir si no de morir sin su familia cerca.

Nadie nos podrá recriminar que no hemos hecho todo lo que hemos podido y más por nuestros residentes. Hemos sido nosotros quienes han sujetado la mano del anciano que moría lejos de su familia, hemos sido nosotros quienes les hemos proporcionado el mejor cuidado posible con los medios de los que disponemos, no somos un hospital sino un centro sociosanitario.

Hemos sido nosotros los que nos hemos enfadado, gritado y llorado porque los han dejado atrás por tener demasiados años. También hemos sido nosotros los que nos hemos expuesto a diario, sin importarnos riesgos, y dando prioridad a nuestro trabajo vocacional por encima del cuidado y protección de nuestra propia familia.

No queremos reconocimiento, sólo pedimos la no generalización del desprestigio al que estamos siendo sometidos, para seguir haciendo nuestro trabajo: cuidar de superhéroes.

Nieves
DomusVi Los Gavilanes (Ajofrín, Toledo)

Marisol, directora DomusVi La Sirena

“Cambiemos el mundo, no es una locura ni utopía, si no justicia” El Principito

Son muchos ya los días que llevamos con las puertas cerradas, hoy hace 46 días.

En todo este tiempo hemos tenido la oportunidad de hablar con nuestros residentes y alguno está muy extrañado y no comprende bien lo que está pasando ahí fuera… no entienden por qué no venís, están preocupados por vosotros (son padres hasta el último día de su vida).

Hacemos vídeo llamadas unos se quedan tranquilos y otros siguen dándole vueltas a la cabeza… qué es ¿una guerra? Ellos, la mayoría la han vivido, hay alguno que dice «la guerra fue peor ya que ahora tenemos comida y estamos calientes».

Llevo 25 años ejerciendo esta profesión, y la verdad que mi estado ahora es ya de más tranquilidad (a todo te acostumbras), pero sin bajar la guardia, ya que el bicho «no lo veo venir».

Todo esto es nuevo para mí, jamás había sufrido tanto estrés. Y cuando termino mi jornada, llego a mi casa y veo las noticias de centros con positivos o sin ellos, ya que a la prensa le da igual, mi estado es de indignación.

Escucho cómo destrozan mi profesión, que me lo ha dado todo en esta vida, y no sé cómo parar esta barbaridad. Estoy harta de las discusiones que se generan de si somos sanitarios o sociales.

Nosotros primero cuidamos personas y segundo prestamos un servicio sanitario en un centro NO sanitario, y lo hacemos muy dignamente, porque esta profesión tiene «alma», ¿cuántas profesiones pueden decir esto?

También tengo que decir que tenemos aciertos y desaciertos, pero no somos buitres que solamente cobramos.

Espero que alguien algún día nos dé nuestro sitio públicamente, ya que aquí hay un equipo humano excelente y quiero que lo sepáis.

Mucho ánimo para tod@s mis colegas de Centros DomusVi.

Marisol
DomusVi La Sirena y DomusVi Palacio de Caldones (Asturias)

Celia, terapeuta ocupacional Residencia Isdabe

Hace ya algo más de diez años, cuando estudiaba terapia ocupacional, nunca ninguno de los que impartían clase en la facultad podía pensar que aquellos jóvenes a los que formaban para fomentar las capacidades de sus pacientes, serían parte del equipo de “soldados” que batallarían la guerra más dura que nadie hubiese imaginado: una pandemia sanitaria devastadora.

Y así es, aquellos jóvenes que nos formábamos en diversas materias para formar los equipos interdisciplinares hoy dejamos de lado nuestras competencias y dejamos de ser terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales, directores… para convertirnos en familia de aquellos residentes que cuidamos y que debido a toda la información que llega del exterior, la incertidumbre, el aislamiento y la desesperanza, sienten miedo por lo que depara el porvenir.

Por eso, cada día todo el equipo trabaja para que cada uno de ellos sonría y se sienta seguro, tranquilo y con la esperanza de que todo va a salir bien: un paseo al sol, un poco de movimiento en actividades, pintar flores para dar la bienvenida al buen tiempo, hacerles su comida favorita, cantarles, escucharles, cogerles de la mano, acercarles por vídeo llamada a sus familiares, hacerles feliz…esas son las misiones que este grupo de “soldados” se plantean día a día para su familia llamada RESIDENCIA.

Y así es, la residencia se convierte en tu familia, con residentes que siempre tienen buenas palabras de agradecimiento para los trabajadores, porque saben que detrás de esas mascarillas nosotros también sentimos como ellos el temor por lo desconocido; con los compañeros que se convierten en tu apoyo y tu arropo en los momentos de desesperanza.

Esta pandemia, si algo nos ha enseñado es el significado de la palabra EMPATÍA, una de mis favoritas. El ponerse en el lugar del otro, pensar si lo que vamos a decir, hacer o enseñar es beneficioso para alguno de ellos, el cuidarse para poder cuidar.

Desde cada una de las residencias la empatía es el lema de acción, por eso, animo a todos los compañeros a seguir en la línea de actuación, del buen hacer, como un día nos enseñaron los mejores maestros, no me refiero a aquellos que hace diez años nos daban temario, sino a todos los mayores (padres y abuelos) que nos enseñaron las mejores lecciones de vida y que se merecen recoger todo lo bueno que sembraron un día.

Celia
Residencia Isdabe (Estepona, Málaga)

Mª José, recepcionista DomusVi El Campello

Todo empezó un día de una semana, de un mes, de un año, de una década… y digo todo esto porque cuando nuestra vida y la de nuestros mayores vuelva a la normalidad no lo querré recordar nunca.

Soy María José, recepcionista de DomusVi El Campello. Reconozco que el trabajo que realizo en mi puesto me entusiasma, pero supera con creces el poder hablar, abrazar (cuando se podía), escucharles, arreglarles el teléfono móvil, ponerles una chaqueta cuando salen a pasear, sacarles de la maquina un café, una bolsa de patatas, agua, etc.

La mayoría de nuestros mayores siempre echan de menos a sus familias. Cuando me dicen «María José, ¿puedes llamar a mi hijo, que necesito hablar con él?», para mí es prioritario, ya que para ellos también lo es. Cuando consigo el reto, es muy gratificante: sus caritas cuando salen a recepción lo dicen todo.

Estamos viviendo una pesadilla, a nivel familiar y a nivel de nuestro trabajo. Digo esto porque todos los que nos dedicamos a esta profesión intentamos (y lo conseguimos) que nuestros mayores se sientan como en su casa.

Cada día que voy a trabajar veo que mis compañeros, a los cuales admiro (a todos), se desviven por realizar su trabajo lo mejor que pueden, cada cual en su puesto. Cuando uno de nuestros mayores tiene un problema, ya sea de salud, anímico o físico, para nosotros es un reto que tenemos que conseguir solucionar y, cuando esto pasa, lo celebramos.

Tengo en la memoria un caso del que siempre me acordaré. Una residente se cayó y la operaron de la cadera; cuando regresó del hospital, venía en una silla de ruedas, ¡como es normal! Al cabo de un tiempo, y gracias a nuestra fisio, empezó a andar.Ese día entraba yo en turno y ella me quería dar una sorpresa, y es que estaba andando con el andador. Las dos empezamos a llorar de alegría y le dije que estaba muy orgullosa de ella. Ahora, cada vez que puede sale al jardín y trae alguna florecilla para que la ponga en un jarrón o en alguna planta en honor a todos mis compañeros.

Tendría mil historias para contar y no acabaría, pero quiero dejar constancia en este escrito de que los trabajadores de DomusVi El Campello nos desvivimos por nuestros mayores. Son todo para nosotros e intentamos con todas nuestras fuerzas salir de ésta y salir bien, con muchísimo esfuerzo por parte de todos pero con alegría, entusiasmo y amor, mucho amor.

Cuando todo esto pase volveré a abrazarlos y ellos a mí, volveré a esa alegría que suelo tener, pues aún no la he perdido ni consentiré que eso suceda.

Un abrazo de corazón a mis mayores, os quiero.

María José
DomusVi El Campello (Alicante)

Carlos, TASOC DomusVi Alcalá de Henares

En estos difíciles tiempos en los que nos encontramos, la positividad tiene que invadir nuestra mente y nuestro corazón.

Hemos vivido momentos difíciles, duros y tristes… muy tristes. Pero siempre hay que mirar el lado positivo de las cosas, existe y es muy sano. “El humor es una cosa seria”.

En los ojos de los residentes veo la luz del final del túnel… creedme si os digo que sus ojos nunca engañan.

Cuántas cosas bonitas también estamos viviendo estos días, ¿por qué de eso no hablamos?

Cada día mis residentes me dejan entrar en sus casas, en la intimidad de su hogar. Cada vez que paso a sus habitaciones una historia me recibe en la puerta, siempre con una sonrisa. ¡Ya estás aquí Carlos! o ¡Ya te estaba yo esperando!

Al abrir su puerta, abro también mi corazón y dejo un pedacito de él en cada habitación. ¡Lo tengo hecho pedazos!

En sus manos veo la esperanza, en sus palabras la ilusión y en esas canciones que cantamos a la puerta del pasillo veo la alegría de una generación que nos ha regalado su legado y la vida.

El bingo se ha cambiado de lugar, ya no estamos en la sala de animación… lo hacemos en la puerta de nuestra habitación. Hay tanta confianza que se desbordan los sentimientos, hasta sus familias nos hacen partícipes a través de las vídeo llamadas. ¿Lo que inventan verdad? La de veces que he escuchado eso cada vez que finalizamos una vídeo llamada.

María José me dice que cuánto la tengo que enseñar de tecnología… y ella no sabe que la que me enseña es ella a mí todos los días.

Y es que veréis si éramos pocos… ¡Hasta los vecinos se han unido a la familia! Nos han enviado cientos de cartas y cuando digo cientos es que son más de cien, dibujos, pancartas… se han disfrazado para hacernos reír desde sus ventanas, tenemos nuevas amistades, Amparo ya tiene una cita con los vecinos de enfrente en cuanto pase todo esto. Le encantó la fotografía que le enviaron para que los viera más de cerca y les pusiera cara.

Y yo ya estoy pensando en la Fiesta que vamos hacer… en el patio, con limonada, vestidos de blanco… también he estado pensando en las excursiones que nos quedan pendientes, tenemos que ir también al buffet a darnos un homenaje y de compras, que Ana quiere una blusa nueva.

Los pasillos de la Resi se han vuelto tan mágicos que te puedes encontrar hasta la mismísima Gioconda, gracias a la actividad “imitando cuadros”… o incluso una procesión, con su paso, sus mantillas… en estos recientes tiempos de Semana Santa.

Gracias a todos mis compañeros estamos creando vínculos fuertes de unión y compañerismo.

Una vez me dijeron despacito y buena letra… y aquí estamos escribiendo una historia que perdonadme si os estropeo el final pero acaba con un final FELIZ.

Feliz, como lo soy yo con mi trabajo.
Feliz, como cuando todo haya terminado.
Feliz, como cuando todo vuelva a empezar.
Feliz, como tú… porque recuerda que la primera obligación de un ser humano es ser feliz y la segunda hacer feliz a los demás.

Carlos
DomusVi Alcalá de Henares (Madrid)

Carmen, auxiliar enfermería DomusVi Micaela Aramburu

Me siento orgullosa del trabajo que estamos realizando tantos mis compañeros como yo, en esta situación que estamos viviendo.

Intentamos animar a nuestros residentes, ahora mismo somos su gran apoyo.

Me siento privilegiada por estar en una residencia en la cual todos los test han dado negativo, es una señal del esfuerzo y el gran trabajo que estamos realizando.

Porque cada día nos esforzamos al máximo.

Me siento optimista porque sé que algún día acabará todo esto.

Carmen
DomusVi Micaela Aramburu (Cádiz)

Laura, recepcionista DomusVi Pereiro

Cuando me preguntan en que trabajo no puedo responder más orgullosa: En un centro de mayores.

Esos mayores que cuidamos con todo el amor y el cariño del mundo. Esos mayores que ya son parte de nuestra familia, los cuales cuando no están bien nos vamos tristes para casa y esos mismos que nos alegran mucho el día.

Nunca pensé que pudiera ser tan gratificante para mí poder disfrutar con ellos como lo hacemos, cada día tienen algo nuevo que contarnos y con tan solo un gesto, una mirada o una caricia te agrandan el alma.

En estos momentos siento mucho miedo por la situación que nos ha tocado vivir, pero no por mí, si no por ellos y por todos aquellos que se encuentran en una situación de riesgo.

Tengo miedo por mi madre a la cual, como muchos de nosotros, llevo tiempo sin abrazar, sin tocar, sin besar (y la falta que me hace porque ese abrazo es el que hace que salga el sol en medio de la tormenta, es el único que sabe curar las heridas).

A pesar de todo ese miedo, me siento orgullosa de estar aquí. Porque aunque parezca extraño es aquí donde quiero estar. Me siento muy pero muy orgullosa de formar parte de esta otra familia.

A todos y cada uno de los que me acompañáis cada día:

Ana, Mili y Emi: por tener el centro impecable y poner a línea a ese bichito.

David: por todas las averías y problemas que nos solventas, aunque te vayas muy tarde para casa.

Elena: por esa sonrisa en cuanto entro por la puerta, por curar y cuidar tan bien a “nuestros” abuelos.

Lucía: por todas esas tardes de risas y pinturas y ese Bingo que tanto les gusta.

Mónica, Mila, Eli, Charo, Oscar, Jacobo, Rosa, Caro, Bego, Ana C., Antony, Tere, Fina, Lorena, Jeni, Dosi y Emmita: por hacer un gran trabajo. Además de ser grandes profesionales sois mejores personas. Y desde luego no se puede poner en duda que os dejáis la piel y el alma con todos y cada uno de ”nuestros” abuelos.

Lola y Dori: por lo rica que está la comida y el cariño con el que la hacéis.

Rebe: por esas horas de gimnasia en los pasillos con el “serrucho” de fondo, por tener siempre una palabra amable.

Rebe: por compartir conmigo ese teléfono que no deja de sonar, por las notas en nuestra libreta, por esa sonrisa siempre.

Pablo: por ser un enorme profesional y siempre tratar de arreglar nuestros problemas y los de “nuestros” abuelos.

Rober: por ponerte el mundo por montera y quitarle siempre hierro a los asuntos.

Laura: por buscar siempre el lado positivo a los problemas, por llevarte a casa los problemas de todos (sin duda tenemos a la mejor).

A todas las familias: por vuestras palabras de ánimo, no sabéis la falta que nos hace, por entender que somos lo que en este momento os une a vuestro familiar y siempre ser tan amables con nosotros.

A los que ante la llamada de auxilio, os ha faltado tiempo para hacernos pantallas, mascarillas o cualquier cosa que necesitábamos.

A mi hijo: por entender a pesar de su corta edad, que no puede besar a mamá como lo hacía antes, que tiene que estar en casa hasta que podamos salir.

Por todo esto, tan sólo puedo decir GRACIAS. GRACIAS DE CORAZÓN

Laura
DomusVi Pereiro (Pereiro de Aguiar, Ourense)

Clara, terapeuta ocupacional DomusVi Tres Cantos

Hoy quiero compartir con vosotros un pensamiento de San Juan Pablo II que me ha ayudado en este mes trabajando en la Residencia para mayores DomusVi Tres Cantos. Dice así: “el sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor, para hacer nacer obras de amor al prójimo, para transformar toda la civilización humana, en la civilización del amor”.

Este tiempo de pandemia nos ha arrebatado la vida. Así de dramático es: nuestros mayores están doblemente confinados (primero, en la residencia y dentro de ella, en sus habitaciones); han visto rotas sus rutinas y actividades significativas, reducidas a una mínima expresión sus relaciones personales y familiares.

Les hemos provocado de golpe un desequilibrio ocupacional, les hemos “enjaulado” en cuatro paredes, y, para colmo, nos hemos “disfrazado” con mascarillas, batas, guantes, para protegerles protegiéndonos.

En este paisaje, “nuestros abuelillos”, los verdaderos héroes sin capa, me han enseñado tres lecciones importantes:

La primera lección: el tiempo es algo maravilloso, úsalo bien. Todos los días subo a visitar a los residentes. Yo, que odio las “visitas de médicos”, he aprendido a hacerlas, ¡y a disfrutarlas! El truco está en preguntar ¿cómo estás? y después, ESCUCHAR… con el corazón. Lo siguiente es robarle una sonrisa, -el sufrimiento está presente para hacer nacer obras de amor al prójimo-… Realmente no se la robas; al sacársela, se la queda para siempre (esas arrugas en las comisuras de sus labios, llevarán tu nombre y apellidos).

La segunda lección: toda una vida cabe en la palma de una mano. Me encuentro una tarde sosteniendo la mano de un residente de Cuidados Paliativos, ¿qué mano es la que sostiene y cuál es la sostenida…? Me desborda la dignidad de esta persona, el valor de su vida, y no sé cómo, pero esos 88 años son acogidos en mis manos. Fijaos, no siempre podremos decir adiós, pero todos los días podemos susurrar “te quiero”. -El sufrimiento está presente en el mundo para provocar amor…-.

La tercera lección: la caridad se desata en medio de un equilibrio inestable de emociones -…para transformar toda la civilización humana, en la civilización del amor-. Dentro de las dificultades que hemos compartido, -y de las dificultades que nos quedan-, he tenido la experiencia de que, en muchos momentos, “nuestros disfraces” nos han ayudado a desnudarnos por completo y ser nosotros mismos. Con los compañeros, con los familiares, con los residentes, mostrando HUMANIDAD, mostrando VOCACIÓN.

La CARIDAD se ha visto desatada formando un EQUIPO, para transformar la civilización humana, en la civilización del amor: “Quien cuida ama, quien ama cuida”.

Con esta actitud se vive de otra manera. Porque se puede llegar a vivir esto con sentido, con resiliencia, con corazón. Como dice una de nuestras heroínas “sin capa”: “si tienes buenos cimientos, no te resbalarás en arenas movedizas”.

Mª Clara
DomusVi Tres Cantos (Madrid)

Laura, auxiliar enfermería DomusVi Tres Cantos

Hola, soy Laura, auxiliar en DomusVi Tres Cantos.

Lo primero es hacer mención a compañeros del sector en general, y a algunos del centro en particular que están malitos, mandarles toda la energía y fuerza, sé que se van a recuperar y pronto estarán dando guerra.

Está siendo una etapa bastante difícil, ver la unión es emocionante, personas que han dejado sus funciones habituales para hacer otras y ayudar a que todo salga adelante, se agradece. Sin duda todo esto está sacando lo bueno de cada uno, ojalá y eso perdure en el tiempo.

Yo personalmente he tenido muchos días que me he sentido sobrepasada por la situación, físicamente y sobretodo emocionalmente, una buena parte de residentes son niños en cuerpos de adultos que se merecen todo, todo lo bueno en esta etapa de sus vidas.

Intento darles lo mejor de mí, una sonrisa, un gesto de cariño o sacarles una carcajada, siempre he sido cercana y empatizo con ellos, y eso no lo voy a cambiar nunca.

Ahora por desgracias algunos se están yendo sin poder estar con su familia, se van residentes que se les quiere, de verdad, se les quiere mucho, y duele no poder hacer nada por evitarlo, pero no se van solos, se van con mi mano agarrada a la suya, con una canción al oído y con palabras bonitas, que no somos su familia, pero ahí estamos, como si lo fuéramos.

Sé que les llega, que lo ven y lo sienten y solo por eso, todo esto ya vale la pena, ahí me doy cuenta que sí, que es muy duro, lloras, te derrumbas, no piensas en otra cosa…pero a día de hoy tengo claro que estoy donde tengo que estar y trabajo en lo que quiero trabajar.

Por último agradecer los aplausos y mensajes que nos envían, nos emociona, nos motiva y ayuda a seguir.

Cada día que pasa queda un poquito menos, sigamos adelante, porque sin duda, todo va a salir bien.

Un abrazo,

Laura
DomusVi Tres Cantos (Madrid)

Belén, gobernanta DomusVi Sabadell Ciutat

Los días pasan y no hay momento en que no recuerde cuando cerramos las puertas aislándonos, tanto física como emocionalmente, del mundo exterior. Todo se redujo al aquí y ahora, a lo que sucede cada día dentro de la residencia.

Antes del estado de alarma y la consecuente orden de confinamiento, las familias se enfadaban porque no entendían por qué hacíamos lo que hacíamos. Se repitieron una y otra vez las mismas preguntas, que incidían en por qué tomábamos esas medidas “tan drásticas” y lo perjudicial que sería para los residentes no poder ver a sus familiares. Era común escuchar frases como “no puedo estar sin ver a mi madre” o “me obligareis a llevármelo” y tantas otras de similar contenido.

El tiempo nos dio la razón, no sé si por suerte o no, ya que ojalá nos hubiésemos equivocado respecto a lo que iba a terminar sucediendo. Hoy, durante nuestras largas jornadas, tenemos la fortuna de recibir felicitaciones, aplausos, audios y correos electrónicos que nos llenan de emoción y que hacen que un mal día se convierta en uno bueno. También nuestros vecinos nos han levantado el animo y nos han arrancado lágrimas desde la primera semana. En sus balcones y ventanas, llueva o truene, mostrando esas sonrisas honestas con las que nos dan las gracias sin que necesitemos oír sus aplausos y gritos.

Pero también tenemos miedo,… y nos preguntamos qué pasará el día que nos entre por la puerta ese virus. No podemos evitar que la tristeza y el agotamiento nos invadan por momentos. Esos sentimientos pueden ser traicioneros ya que nos hace pensar que algo se nos puede escapar de las manos, con lo que el grado de agotamiento aumenta. Entre todos hoy estamos levantando ese muro que nos permite estar, tanto a trabajadores como a residentes, a salvo.

No existen galones ni jerarquía, vamos todos a una. Cuando la corriente te lleva hacen falta más remeros y menos capitanes, y eso estamos haciendo trabajando todos de forma cohesionada. Hoy somos todos integrantes de una comunidad que lucha para que nuestros mayores salgan sanos y a salvo.

El equipo al completo trabaja diariamente en la prevención, organización y desinfección del edificio; empatizando, animando y entreteniendo a los residentes; en el monitoreo de las constantes. Para poder hacer todo eso algunos decidimos quedarnos encerrados en la residencia. Mañana, tarde y noche.

Renunciando a ver a nuestras familias, a las que que ahora vemos a través de una pantalla, para no exponer a unos y proteger a los otros. Y esto es así porque ese grupo al que ahora protejo también es mi familia. Una muy grande que cada día me mira con ojillos arrugados, con 80 años a las espaldas y unas ganas sorprendentes de hacerme reír.

Lo hacen hoy y lo hacían cuando entré a trabajar en esta segunda casa. Entre todos, un poco cada uno, han hecho de mí quien soy hoy. Nos llaman héroes, pero nosotros no nos sentimos así. Nosotros solo hacemos lo que el corazón nos pide. Nosotros solo cuidamos de nuestros abuelos y abuelas. Los veo a diario en sus habitaciones y hoy, nosotros, somos su única compañía.

Hoy no es momento de abandonar. Hoy es momento de poner el hombro cuando la cosa parece complicarse. Hoy es momento de vestirse de blanco y salir a dar batalla con el temple suficiente para no perder la sonrisa cuando el plástico te cubre el rostro y la mascarilla parece asfixiarte. Cuando intentas hablarle y parece que solo se escucha tu voz. Cuando los ves con la mirada perdida, asustados por tu atuendo, mientras intentas explicarles que estarán en aislamiento y que no deben preocuparse, que está con nosotros, que lo hacemos por ellos y solo por precaución.

Ellos sólo te hacen una pregunta, esa que muy poca gente ha tenido que responder alguna vez en su vida, “¿Me voy a morir?”. Es en este momento donde con la mejor sonrisa que tenemos les soltamos un “ Pobre de ti” o un “¡No te lo crees ni tú!”. Luego toca cambiar de conversación, para evadir el problema aun sintiendo el miedo en el cuerpo y esperando que todo salga bien, esperando el test.

Ese test que parece que no llegará jamás y que una vez que llega no paras de comentar con la doctora “¡Será negativo! ”. Luego pasa un día, pasan dos y tres días, pasan lentamente esperando ese negativo que cuando llega parece la mejor noticia que has escuchado en tu vida.

Espero que recordéis esto siempre y no sólo hoy porque tenemos el miedo en el cuerpo. Espero que recordéis que cuando vosotros estabais en casa sin poder hacer mucho, nosotros estábamos dando la talla día y noche. Cuando se abran las puertas, porque algún día se abrirán, recordad que somos personas y que todo aquello que se ha tenido que organizar para hacer frente a lo que nadie se esperaba ha de volver a su situación inicial, a ser lo que antes era.

Será en ese momento cuando a vosotros os toque tener paciencia. Puede que todo haya sobrevenido muy rápidamente, pero la salida de esta situación no será para nada rápida. Esa paciencia que hoy os pido por adelantado es la que necesitaremos para continuar haciendo un buen trabajo. Si acaso, que al menos los resultados que hemos tenido hasta ahora sirvan para que hayamos ganado cierto crédito.

Os pedimos, pero sobre todo os pediremos, paciencia y colaboración. Nosotros hoy la tenemos y la seguiremos teniendo. Cuando quizás en el futuro no comprendáis por qué hacemos lo que hacemos, recordad todas las veces que nos habéis dicho “lo que hacéis no tiene precio”. Recordad esas palabras porque en estos momentos lo único que me recompensa, la única cosa que me hace sentir valorada, es el resultado de mi trabajo y de mis compañeros.

Gracias a esos compañeros me siento una persona de los pies a la cabeza pues ellos me enseñan, cada día, lo que es amar la vida.

Y aquí sigo, sin saber cómo ni cuándo acabará todo esto, deseando con toda mi alma que finalmente salga el arco iris detrás de esta incertidumbre y agarrándome con todas mis fuerzas a la única felicidad que me aporta el día: sentirme parte de este gran equipo.

Belén
DomusVi Sabadell Ciutat (Barcelona)

Mª Ángeles, auxiliar Residencia Río Tajo

Queridos/as compañeros/as,

Mis mejores deseos en estos días que estamos pasando, con sus luces y sus sombras.

Nos estamos dando cuenta realmente de lo que podemos soportar, de lo valientes que somos y que podemos ir mucho más lejos de lo que pensábamos cuando creíamos que no se podía más.

Somos pequeños héroes y estamos haciendo lo que es necesario, enfrentándonos a todas las consecuencias.

Es tiempo de estar en casa y de reflexionar.

Nosotras estamos haciendo lo mejor, cuidando a nuestros residentes, dándoles cariño y consuelo.

Sabemos que la vida es una sucesión de momentos y aunque ahora son duros, venceremos porque junt@s podemos.

Mª Ángeles
Residencia Río Tajo (Talavera de la Reina, Toledo)

Esther, recepcionista Residencia Río Tajo

A todos nos ha sorprendido la pandemia del coronavirus por su rápida difusión, trastocando en todos los aspectos sociales, laborales, familiares…, alterando nuestra vida ordinaria.

Afrontamos nuestro trabajo con confianza y responsabilidad.

En estos días difíciles debemos mantener la serenidad, la prudencia, la paciencia, para seguir asumiendo nuestro trabajo, dejando de lado lo superfluo para centrarnos en lo esencial, el cuidado y protección de nuestros queridos residentes.

En mi puesto de recepcionista, estoy en contacto con los familiares que nos felicitan diariamente por el trabajo que realizamos, transmitiéndoles en estos momentos difíciles, algo muy importante, la tranquilidad de saber que sus seres queridos están en buenas manos.

Todos los días a las 8 de la tarde aplaudo con entusiasmo al personal de la residencia, por su entrega y generosidad.

Homenaje sincero a los “Héroes sin capa”, con rostro, nombre y apellidos, con los que convivo diariamente.

Esther
Residencia Río Tajo (Talavera de la Reina, Toledo)

Rafael, director DomusVi Narón

Equipo, compromiso y esfuerzo.

Cuidar, proteger y acompañar. Así os recuerdo.

Es un privilegio compartir la profesión con tantas compañeras de laborar discreto, de tesón firme y paciencia infinita. Mujeres que se entregan al reto diario de hacer feliz a otros, de arropar su vida, de lustrar su cuarto, de calmar su angustia o entender su voz.

¡Ya está bien! Toca dejar de ser anónimas. Es hora de abandonar la modestia.

Se acaba el tiempo para gritar a quien lo escuche el inmenso orgullo de ejercer esta profesión. Porque en esta ocasión, se hace patente el riesgo, la importancia de cada tarea, de cada abrazo, de cada gesto o de cada decisión.

Siempre fue así, pero muchos no quisieron verlo. Así que hoy, escrutados por un ojo inmenso y torticero, cada aplauso de las ocho te lo deben solo a ti.

Toma conciencia de los éxitos, porque ya habrá quien se invente tus fracasos.

A todas mis compañeras de centro, gracias por lo de hoy, pero sobre todo por lo de siempre.

Rafael
DomusVi Narón (Coruña)

Clara, ayudante de supervisión DomusVi Elche l’Aljub

ESOS DÍAS EN LOS QUE SE NOS TAPÓ LA SONRISA

Dentro de un tiempo, cuando nuestros nietos nos pregunten como vivimos la pandemia de 2020, contaremos que hubo unos días, más de los que nos hubiera gustado, en los que nuestras sonrisas se taparon con una mascarilla. Pero que debajo de cada una de ellas había una sonrisa guardada para dar a quien la necesitara.

Contaremos que fueron días de incertidumbre, de soledad y de compañerismo al mismo tiempo; de distancia, pero de profundo amor; de un silencio en las calles que helaba la sangre, sólo roto por unos aplausos que derretían hasta los más escépticos de los corazones.

Aplausos que iban destinados a nosotros, los sanitarios. Aplausos que nacieron espontáneamente de las gentes como agradecimiento a nuestra labor, y que se convirtieron en la excusa perfecta para quedar a las ocho con nuestros vecinos.

Vecinos que, hasta entonces, apenas conocíamos y que se convirtieron en parte de nuestra familia.

Familias que permanecimos en nuestras casas, con el deseo aplazado de abrazarnos.

Nuestros centros de trabajo se convirtieron en nuestras casas también, y nuestros compañeros en hermanos de la batalla.

Batallas que íbamos ganando cada día, con cada resultado negativo, con cada llamada de agradecimiento. Con cada donación de material.

Hasta que un soleado día (del que aún no sabemos la fecha), salimos a la calle a abrazar a nuestros padres, hermanos, primos,amigos… Abrazando antes, incluso, a los que fueron nuestros compañeros en la guerra.

Y el silencio de las calles se rompió con las risa de los niños, y de sus abuelos al verlos.

Y destapamos nuestras sonrisas y reímos hasta llorar.

Clara
DomusVi Elche L’Aljub (Alicante)

Elena, animadora sociocultural DomusVi Zalfonada

CARTA A NUESTRA HEROÍNA, MAMÁ

En nuestra casa vive una heroína sin capa, nosotros la llamamos mamá.

Trabaja como animadora sociocultural en una residencia de mayores. Según dice, tiene mucha suerte, porque es el mejor trabajo del mundo.

Se encarga de hacer la vida más agradable a todo el mundo, osea a hacer felices a los abuelitos. Vamos, más o menos lo que hace con nosotros también. Ahora trabaja mucho y la vemos poco.

Lleva un mes encerrada en su cuarto para no contagiar a los abuelos o a nosotros. Desde que empezó lo del Covid19 regresa muy cansada y muy, muy triste.

Por eso nosotros, cuando vuelve a casa la esperamos en el balcón y mi papá, mi hermano pequeño y yo le aplaudimos a rabiar y le mandamos muchos besos.

Es nuestro pequeño homenaje.

Ella siempre dice que nuestro recibimiento es lo mejor de cada día y que sólo por eso merece la pena ir a trabajar todos los días.

Samuel y Ziro (13 y 10 años) hijos de Elena
DomusVi Zalfonada (Zaragoza)

Belén, directora Residencia Castro Ribeiras do Lea

Desde la Residencia de Castro Ribeiras do Lea, queremos agradecer y haceros partícipes de este largo y duro camino llamado COVID19, en el que sin duda, nos habéis acompañado.

Este camino nos ha dejado momentos increíbles y con éstos nos vamos a quedar, dejando atrás los de angustia, impotencia y debilidad, sin olvidarlos, ya que éstos precisamente, son aquellos que nos enseñan a caer y levantarnos cada día, para volver a esta batalla.

GRACIAS a todos nuestros residentes, pues nos han dado una clara lección de lo que es un confinamiento duro y digno, nadie lo hubiera hecho igual que ellos.

Quizás solo ellos sepan lo que por sus cabezas ha pasado todo este tiempo, pero os aseguro que hemos estado ahí para leer sus miradas, secar sus lágrimas y compartir sus sonrisas. Han sido auténticos GLADIADORES.

GRACIAS a sus familias, y mil veces gracias, por vuestra comprensión, apoyo, respeto y confianza en el equipo de Castro. El papel más difícil, el vuestro, sin duda. LO SABÍAMOS y lo sabíamos porque al llegar a nuestra casa, no podíamos abrazar a los nuestros. Sí, era duro.

Sabíamos que todo cuanto hiciésemos, nada sería suficiente, por ello quiero transmitir estas GRACIAS en mayúscula, porque también nos habéis dado una lección, la más importante, estar a nuestro lado sin reproches.

GRACIAS a los trabajadores, a todos sin excepción. No somos héroes, no, pero sí profesionales, profesionales que sufríamos, que teníamos miedo, que llorábamos y teníamos emociones, en definitiva, humanos.

La primera línea de contacto es dura y por ello hemos de aplaudir su trabajo y pido un fuerte aplauso con el corazón, por todos los trabajadores y por el equipo COVID, por su confinamiento con los más perjudicados en esta pandemia.

El equipo de Castro ha demostrado profesionalidad, aunque la tristeza nos inundara. ¡BRAVO COMPAÑEROS!

BRAVO por nuestras familias, que no puedo olvidarlas. Al salir de casa cada día nos íbamos a luchar y nunca sabíamos lo que podríamos llevar de vuelta. Gracias por respetar nuestro trabajo, cuidarnos y ayudarnos a seguir.

GRACIAS a los colaboradores, a los que en su confinamiento nos escribían para animarnos, a los que nos ofrecían y elaboraban medidas preventivas y sin pedir nada a cambio, a los que nos conseguían mascarillas a precio de oro, era un lujo pagarlas, sí.

No me puedo olvidar de las muchas empresas que han colaborado como HOLA, GADISA, ABANCA, FARMACIAS DEL PUEBLO, GANADERÍA LUIS FERNÁNDEZ, etc.

Jamás me podré olvidar de las chicas de epidemiología…adorables, nuestro ALCALDE siempre dispuesto, a la UME y la GUARDIA CIVIL, qué grandes… TODOS habéis aportado la ilusión de no sentirnos solos, GRACIAS POR ESTAR A NUESTRO LADO.

En definitiva y para acabar, GRACIAS a los que nos habéis dedicado un minuto en vuestro pensamiento, porque ha sido y será lo que nos ayude a seguir luchando.

Belén
Residencia Castro Ribeiras do Lea (Lugo)

Veli, coordinadora DomusVi Lugo

“Aprender una nueva forma de vivir y trabajar”

Me llamo Veli soy Enfermera y soy la Coordinadora de la residencia de DomusVi Lugo; y os contaré desde mi experiencia el cúmulo de sensaciones y emociones vividas todas estas semanas de confinamiento en nuestra residencia.

De un día para otro aparecen en nuestras vidas las palabras Coronavirus, covid-19 y con ellas aparece el miedo, la incertidumbre, la tensión y todos los cambios que todo el equipo, residentes y familias tuvimos que incorporar en nuestras vidas, en nuestro centro.

Ha dado un vuelco nuestro corazón en el momento que nos comunican la enorme amenaza a la que estábamos expuestos y todas las medidas que íbamos tener que llevar a cabo, nadie nos imaginábamos la envergadura de la situación.

La rapidez con que Marta, nuestra directora, actuó a la hora de tomar la decisión de confinar y poner a nuestros residentes a salvo cortando las entradas y salidas de visitas ha sido uno de los puntos fuertes de nuestro éxito; la disciplina de todo un equipo ejemplar a la hora de ejecutar las medidas de prevención para proteger a nuestros residentes ha sido lo que nos han mantenido exitosas durante 6 semanas con 0 positivos.

Durante estas 6 semanas hemos tenido que aprender todo el equipo a vivir con un nudo en la garganta, hemos tenido que aprender a mirarnos a los ojos, no solo a mirarnos, si no a sonreír con ellos, porque con las mascarillas puestas ellos son nuestros grandes aliados.

A medida que pasaban las semanas la tensión se acumula en todo el equipo, el miedo a ser cualquiera de nosotros quien pueda contagiarlos iba en aumento, el miedo a pensar que podíamos ser nosotras las que le pudieran hacerles daño nos consumía. Nosotras que desde hace muchos años llevamos día tras día cuidándolos y conviviendo con ellos, no cabía en nuestro entendimiento todo lo que se oía en los medios.

Nos hicimos fuertes, crecimos como equipo. El equipo de Outeiro de Rei se hizo fuerte ante la adversidad, supimos estar a la altura de las expectativas. Cumplimos los objetivos que Marta nos ponía cada semana, “objetivo de la semana” 0 POSITIVOS… tiramos un@s de l@s otr@s, siempre que flaqueaba un@, estaba alguien para levantarlo y decir ehhhh que #juntospodemos pues en esta batalla todos remábamos al unísono.

Vivimos cambios organizativos, cambios de carteleras, aprendimos una nueva manera de trabajar, creamos nuevos ámbitos de trabajo, nos formamos en aislamiento y todo esto de una manera fugaz. Tuvimos que adaptarnos al medio…. Y el tiempo corría siempre en nuestra contra…. Todo esto ocurría bajo la mirada de nuestros residentes…..Ellos que de la noche a la mañana tuvieron que aprender a vivir sin poder ver a sus familias, nos sorprendieron al adaptarse a nuestras mascarillas, nuestras batas, a la falta de besos.

Los mayores son los primeros en aplaudirnos, en sonreírnos y no se cansan de decirnos que están en nuestras manos y no saben cómo agradecérnoslo. Ellos que aunque estén confinados ven la tele, leen el periódico y usan las redes sociales y pudieron, igual que todos nosotros, leer y ver que éramos el epicentro de las noticias.

No me cansaré de elogiar el enorme trabajo de todo nuestro equipo. Ni de gritar lo orgullosa que estoy de pertenecer al equipo DomusVi Lugo, cada uno de nosotros lo estamos haciendo posible, cada uno en el lugar adecuado en el momento idóneo. Sé que #juntospodemos y pasaremos esta tormentosa etapa haciendo lo que siempre hicimos, trabajando en equipo, cuidando a nuestros residentes.

Sé que pronto todo esto se acabará y las lágrimas y el cansancio acumulado que ahora tenemos se convertirán en las bases sólidas que continúen reafirmando nuestro buen hacer.

¡ÁNIMO EQUIPO!

Avelina
DomusVi Lugo

Noelia, equipo supervisión DomusVi Ciudad de las Artes

Hola a todos,

Me llamo Noelia y formo parte del equipo de supervisión de DomusVi ciudad de las Artes.

Me gustaría dar mi apoyo a todos aquellos que están perdiendo a sus familiares sin poder darle ni un beso de despedida, al igual que a aquellos que no pueden acompañar en el hospital en los últimos momentos a sus padres, hermanos…

Sé que es muy duro la manera en la que se está llevando todo esto, pero desde el lugar en el que nosotros estamos, queremos resaltar el enorme esfuerzo que hacemos para que las familias puedan estar en contacto diario con ellos y que pueda ser todo más llevadero.

Desde la parte que nos toca, intentamos hacer más ameno el confinamiento haciendo meriendas especiales, actividades lúdicas como karaoke o bingo, y darles la compañía que debemos para que la tristeza de no poder estar junto a sus familiares, no se haga notar. No se nos hace nada complicado, ya que disponemos de un equipo humano con ganas de salir de esto pronto y que tiene gran vocación por su trabajo.

Esto es complicado pero nos está sirviendo para demostrar entre todos, que nuestro trabajo no consta sólo de actividades de la vida diaria, sino de dar cariño y compañía a las personas en el final de la vida. Para ello estudiamos todos los que estamos en este sector y por fin se demuestra de cara al resto.

Quiero resaltar el gran esfuerzo de compañeros como DomusVi Alcoi, que estoy segura que aun desviviéndose por todos los residentes, quizás se les haya complicado todo muy rápidamente. Nosotros estamos con vosotros desde la distancia, y queremos daros fuerza para seguir luchando.

Sé que este esfuerzo por parte de todos, se nos será reconocido el día de mañana. Muchísima fuerza para seguir hacia adelante y mucho ánimo a todas las familias de nuestros residentes.

Nos vemos pronto.

Noelia
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Begoña, Terapeuta Ocupacional DomusVi Fontibre

Amanece un nuevo día, cierro la puerta de mi casa, y miro hacia arriba, observo todo lo que hay a mi alrededor, mientras mis pasos me llevan, uno tras otro, hasta la residencia.

Apenas tropiezo con nadie en todo el trayecto, aunque es largo, veo coches que van y vienen como yo, a cumplir con su trabajo, y respiro hondo, y pienso todo lo que estamos viviendo, y siento en cada parte de mi cuerpo una tristeza y una pena que no soy capaz de aplacar, y entre mis pensamientos se cuelan las noticias de la radio, o un mensaje en el móvil de los tantos que estamos recibiendo, y dejo que fluyan lágrimas en mis mejillas, necesito hacerlo, porque en el momento en que entre por la puerta he de ser fuerte, por ellos y…

Ya he llegado. Lejía en la suela de mis zapatos, doble guante, bata, mascarilla… Y a dar lo mejor de mí, estoy preparada. Llevo mi mejor sonrisa, y aunque no la ven, sé que la sienten, en mi tono de voz, en mi mirada, o al menos así quiero creerlo. Damos el desayuno. ¿Has dormido bien? ¡Hoy estás muy guapa! Hoy ha salido el sol, mira qué bonito día, abramos las cortinas y ¡que entre la luz!

Vaya, hoy una de las residentes de nuevo se niega a desayunar, cuando termine de repartir a todos, entraré de nuevo a ver si consigo algo,… Nada, hoy ni una cucharada, empiezo a estar preocupada, desde que todo esto empezó apenas quiere comer, ni con mimos, ni hablándole de su sobrina… Nada…

Comienzo a tomar la temperatura de los residentes, bien, de momento van todos bien, ni uno de ellos tiene fiebre, sólo me quedan tres habitaciones,… No puede ser… 37,5… Por favor, no… Que no sea nada, otro no… Informo a la enfermera.

Durante la mañana voy haciendo vídeo llamadas a muchas familias, que esperan con tantas ganas ver a su abuelo, a su madre, a su tía,… Y soy testigo de tanto amor que en ocasiones te emocionas y, puntualmente algún residente se viene abajo, y llora con su hijo al otro lado del teléfono, sin poder abrazarlo… ¡Dios, cuándo terminará todo!

La jornada continúa, y sigues haciendo todo lo que puedes, dando de comer a quien no puede hacerlo solo, repartiendo material por plantas,… hasta que terminas la jornada, cansada, preocupada por los residentes, e inquieta por no llevarte de vuelta a casa un compañero de viaje que nadie quiere…

Y mis pies vuelven sobre sus pasos, esta vez más despacio, por el peso de otra dura jornada, y de nuevo, respiro hondo y observo a mi alrededor, y doy gracias por el sol que brilla, los árboles del camino, y por tener una familia con la que compartir miedos y sueños.

Pero también doy gracias por tener unos compañeros tan increíbles, que a pesar de transmitir su inquietud en algún momento, están dándolo todo, por ellos, por nuestros residentes. Están agotados, pero ahí siguen, con una cercanía, una humanidad y una profesionalidad que no puedo dejar de admirar. Y me siento bien, por participar en esta batalla, que está siendo muy dura, pero sin duda está sacando lo mejor de nosotros.

Y, cuando todo ésto termine, que lo hará, y volvamos la vista atrás, echaremos muchísimo de menos a los que ya no están, aunque sigan viviendo en nuestros corazones, pero seguiremos mirando hacia delante, por los que siguen con nosotros, y con ellos y con sus familias, daremos gracias a la vida.

Begoña
DomusVi Fontibre (Zaragoza)

Beatriz, trabajadora social Residencia Isdabe

En estos desafortunados tiempos que nos ha tocado vivir, en los que el temor por nuestros seres queridos nos ocupa la mente y el corazón, tengo la inmensa fortuna de trabajar con unos compañeros que hacen que cada día a su lado, el temor se disipe, contagiando su serenidad, su valentía y su buen humor tanto a mí como a las personas que viven en nuestro centro.

Esta certeza no sólo la veo y la siento yo, ya que son muchas y diarias las palabras de cariño y agradecimiento de las personas que viven en nuestro centro; nos expresan su agradecimiento por cuidarles día a día, por mantenerles en contacto con sus familias y por hacerles sentir seguros.

Porque eso es lo que yo siento también cuando llego a mi centro: que estoy a salvo, en casa, la de ellos, la nuestra y que juntos, sin miedo, nos enfrentaremos a las vicisitudes que nos depare la vida.

Beatriz
Residencia Isdabe (Estepona, Málaga)

Javier, DUE DomusVi Monte Val

Mis primeras palabras las quiero dedicar a todos aquellos usuarios que ya no están con nosotros, que están en un lugar mejor, en paz y felices, siendo ahora ellos los que cuidan de nosotros.

Me gustaría agradecer a todos mis compañer@s el trabajo y el esfuerzo que han llevado a cabo y la lucha día a día. Seguid igual, no bajéis la guardia, cuidaos en casa y cuidad a los vuestros y, sobre todo, mucho ánimo, que la luz ya se ve, solo tenemos que continuar hasta llegar a ella.

Al equipo de Dirección, por estar en primera línea de batalla y apoyándonos a los demás.

Para las familias daros las gracias por la paciencia y entereza en estos momentos tan difíciles, momentos donde realmente se aprecia la confianza que depositáis en el equipo, quien cuida a vuestros seres queridos. Haremos todo lo posible y lo que esté en nuestras manos, no sólo dando atención, sino cariño y aliento, cogeremos su mano por vosotros.

Nuestra vocación es la mejor arma contra el Covid19… ¡A por él!

Javier 
DomusVi Monte Val (Valdepeñas, Ciudad Real)

Antonio, auxiliar de enfermería DomusVi Monte Val

¡Buenas compañeros!

Quería deciros que estamos pasando por una gran batalla, donde poco a poco estamos viendo que algunos de nuestros abuelos nos han dejado, pero tenemos que ser fuertes y luchar por todos ellos.

Son tiempos duros donde nos encontramos con sentimientos que teníamos olvidados y que dejábamos pasar por el ritmo de vida al que estamos acostumbrados a llevar, lo que antes nos parecía una tontería, como puede ser un abrazo o un beso, hoy estamos viendo que es más de lo que pensábamos… pero volveremos a tenerlos muy pronto y lo viviremos más de cerca cada segundo.

Estáis haciendo un trabajo extraordinario y no os deis por vencidos, nosotros podemos con esto y más, sois unos auténticos HÉROES.

Tal vez cada uno de nosotros, por nuestra cuenta seamos capaces de lograr algunas cosas pero cuando sumamos nuestros esfuerzo somos capaces de mucho más.

Gracias a cada uno de vosotros porque hoy en día soy el profesional que me habéis enseñado ser.

Pronto diremos: “Hemos vencido” y tiraremos las mascarillas y dejaremos ver nuestra sonrisa, pero antes tenemos que seguir luchando como hasta ahora con toda nuestra valentía y profesionalidad.

ÁNIMO Y FUERZA, JUNTOS VENCEREMOS AL MALDITO VIRUS.

Antonio
DomusVi Monte Val (Valdepeñas, Ciudad Real)

Equipo CD Alcobendas en DomusVi Tres Cantos

Se escuchan noticias sobre un virus que ataca sin piedad a otros países, nos parece que hay cosas que pasan en otros lugares de la Tierra pero un día, casi sin previo aviso, nos levantamos y ya no vamos a trabajar al Centro de Día de Alcobendas.

Ahora vamos mas lejos, en todos los sentidos, nos enfrentamos a un enemigo invisible a los ojos y silencioso.

A finales de marzo llegamos todo el equipo a la Residencia DomusVi Tres Cantos, tenemos un agradable recibimiento donde nos explican las circunstancias y la distribución del personal en las instalaciones. La situación es desconocida para todos, salimos de nuestra zona de confort para dar asistencia a los residentes, personas que traen una historia de vida distinta cada uno y que necesitan nuestro apoyo más que nunca.

Es entonces cuando nos enfrentamos al caos dentro del caos, se trabaja a contratiempo, hay tensión, dudas, incertidumbre y miedo. Salvar vidas es el objetivo, y este objetivo se consigue con pequeños pasos, estos pasos conllevan acciones que día a día se van haciendo realidad.

El final del túnel no lo conocemos, pero si sabemos que poco a poco, todo va pasando. Cada detalle con las personas que atendemos cuentan, los sentidos de cada profesional se han agudizado, estamos más susceptibles a todo lo que ocurre en nuestro entorno.

Ahora vemos la importancia del detalle en los cuidados de cada una de las personas que atendemos, se les escucha, se presta especial atención a la elección de la vestimenta, se van conociendo sus gustos alimentarios, las costumbres de cada persona y se va afinando la atención para hacer posible una mejor estancia. En otras palabras, se humaniza la atención, se dulcifica y se saca de cada uno de nosotros ese carácter más humano que nos hace más amables y menos rigurosos.

Hace un mes que estamos trabajando en la residencia DomusVi Tres Cantos y podemos afirmar que no somos los mismos que entramos por la puerta. Hemos pasado situaciones difíciles, la adaptación al cambio ha sido una herramienta difícil de manejar en varias ocasiones. Pero haciendo balance del equipo que entró hace un mes, podemos afirmar que está situación nos ha hecho más humildes, mas humanos.

Tenemos que agradecer todo este proceso al equipo que forma parte de Residencia DomusVi Tres Cantos, nos ha dado a cada uno de nosotros esas gafas para mirar la realidad, el escudo para afrontar las circunstancias y la lanza para ir ganando la batalla.

Equipo Centro de Día Alcobendas:
Mª Antonia
Antonia
Mahjoub
Elena
Esther
Celia
Rocío

DomusVi Tres Cantos (Madrid)

Olga, psicóloga DomusVi Palacio de Caldones

Es importante afrontar las circunstancias que nos toca vivir, adaptarse y seguir hacia delante.

En nuestro centro intentamos seguir con la misma rutina que siempre respetando las medidas preventivas.

Los residentes se mantienen activos haciendo fichas de estimulación cognitiva, crucigramas, leen, escuchan música, hacen gerontogimnasia… pero la luz que ilumina sus días es el momento en el que ven a sus familiares a través de las videollamadas.

Por eso me gustaría trasmitir a los familiares de los residentes, tranquilidad y paciencia, al final todo esto se recordará como un mal sueño.

Olga
DomusVi Palacio de Caldones (Gijón, Asturias)

Pablo, coordinador enfermería DomusVi Barra de Miño

Gracias.

Gracias a ti, personal de limpieza, por hacer con todo tu afán las labores de desinfección.

Gracias a ti, auxiliar, por ser los cimientos de cualquier centro y cuidar con tanto cariño a nuestros residentes.

Gracias a ti, cociner@, por hacer con tanto esmero esos platos tan ricos.

Gracias a ti, recepcionista, por siempre ser tan correct@ en cada una de tus palabras.

Gracias a ti, animador, por hacer que estos momentos difíciles sean mucho más llevaderos para nuestros residentes.

Gracias a ti, fisioterapeuta, por seguir al pie del cañón pase lo que pase.

Gracias a ti, trabajador/a  social, por vuestra importantísima labor en el día a día.

Gracias a ti , médic@, por preocuparos por nuestros residentes como de un familiar propio  se tratara.

Gracias a ti, enfermer@, por tu preocupación diaria tengamos o no tengamos una pandemia.

Gracias a ti, director/a, por todos los dolores de cabeza que te llevas a casa y de los que solo tú eres conocedor/a.

Y por último, gracias a vosotros (residentes y familiares) por todas las muestras de cariño que nos dais en los momentos de flaqueza.

Es el momento de agradecer y estar más unidos que nunca. Solo nosotros sabemos lo que estamos luchando.

Mucho ánimo.

Pablo
DomusVi Barra de Miño (Ourense)

Susana, DUE DomusVi Barra de Miño

Nunca pensé que un microscópico virus, nos privaría de libertad, cambiará nuestras vidas, nuestras emociones y personalmente, me llevaría a estas reflexiones:

¿QUÉ EXTRAÑO? Extraño el contacto con nuestros abuelos, sin guantes de por medio y poderles susurrar, sin las apreciadas mascarillas, palabras de ánimo y consuelo. Extraño, pequeñas cosas que nunca pensé valorar.

¿QUÉ VALORO? Valoro el trabajo y dedicación de TODOS y cada uno de mis compañeros. Valoro su capacidad de entrega, el apoyo, la unión, la compresión y el compañerismo que diariamente suman a su trabajo, convirtiéndoles en un equipo fuerte y resistente. Formar parte de él y poder aportar mi pequeño granito es un orgullo.

¿QUÉ AGRADEZCO? Agradezco finalizar el día con ausencia de positivos en el Centro, la confianza que directora y coordinador han depositados en nosotros, los pequeños momentos entre compañeros, el cariño de los familiares y residentes… Agradezco el ánimo, apoyo y compresión de mi familia.

¿QUÉ DESEO? Deseo mantener el optimismo, volver a recibir y transmitir calor humano, vivir sin miedo a contagiar. Deseo recordar estas reflexiones y que se conviertan en valores.
ES PROBABLE que quedemos marcados, pero reforzados, que las dudas nos acechen, que nos cuestionemos si hemos aportado lo suficiente…

PERO SIN DUDA, poco a poco, alcanzaremos la meta y el esfuerzo y el trabajo será recompensado con la ansiada vuelta a la NORMALIDAD.

Mucho ánimo.

Susana
DomusVi Barra de Miño (Ourense)

Nuria, jefa servicios generales DomusVi Fontibre

Días de emociones encontradas que se agolpan en mi cabeza en mi corazón, días de miedo, angustia, solidaridad, tristeza, empatía, alegrías, desconfianza, rabia, superación, entrega, vocación, trabajo, mucho trabajo, pero por ellos todo merece la pena.

Muchos momentos de tensión acumulada, de incertidumbre, de no saber si mañana tú puedes ser otra de los/as compañeros/as contagiados/as, miedo de poder contagiar a quien más quieres en este mundo, tu marido, tus hijos, porque el virus está viviendo contigo, en tu entrono de trabajo y aunque se toman todas las medidas recomendadas, siempre queda el temor…

Pero ante todo, en estos días mi cabeza y mi corazón están con ellos. Nuestros abuelos, aquellos que se han convertido en parte de nuestra familia desde que vinieron a vivir a nuestro centro, ellos que son las víctimas de una situación sin sentido, que nos miran con ojos de incomprensión, pero que a su vez te transmiten ¡tranquila todo va a salir bien!

Mi corazón se encoge cuando pienso en todos los que no vais a estar con nosotros cuando todo esto se acabe, vosotros que NO os habéis ido solos, porque trabajadoras con mucha vocación y con mucho corazón no os dejaron que estuvierais solos, fueron esa mano cariñosa que os dios el último adiós.

Yo sé que vosotros nombres anónimos, desde donde estéis, siempre vais a ser estrellas que brillarán un poquito por ellas, “por las chicas esas”, como muchos las solíais nombrar cariñosamente, ese personal anónimo y maravilloso que no os dejaron partir solas/os.

Ha pasado poco más de un mes desde que empezamos nuestro confinamiento en el centro y parece toda una eternidad, vivimos una situación de película de ciencia ficción, ni en mis peores sueños hubiese podido imaginar una situación igual.

Hace poco tiempo estábamos planificando las actividades del nuevo trimestre para nuestros residentes, hoy el centro está en silencio, triste, con carros de comida o de limpieza por los pasillos. Nos falta vuestra compañía, vuestras quejas, vuestras sonrisas y vuestros enfados ¡cómo los echo de menos!

Cuántas ganas tengo de que empecéis a quejaros de que la comida está fría o que otra vez pescado, o que me paréis por un pasillo para decirme, lo mal que trabajamos, que no nos enteramos, que no me han subido los calcetines o la camiseta que me gusta.

Cuánto os echamos de menos, a vosotros, que estáis ahí en vuestras habitaciones, pero que parece que no estáis. Nuestro trabajo no tiene sentido sin vosotros, nuestros abuelos adoptivos, los que formáis parte de esta gran familia que formamos todo el equipo de Fontibre.

Esta situación pasará, no muy pronto, pero pasará y cuando esto ocurra solo deseo que la vida me permita poder compartir con todos vosotros esos abrazos y besos que en este momento no os podemos brindar.

Y para los que ya no estéis en presencia física, seguro que vais a estar en nuestro recuerdo y en nuestros corazones y también os enviaremos ese fuerte abrazo y esos besos al cielo.

Nuria
DomusVi Fontibre (Zaragoza)

Elena, fisioterapeuta DomusVi Fontibre

Hoy más que nunca…

Me pongo a escribir con el lema #héroessincapa y hoy más que nunca no me siento una heroína. Desde que empezó toda esta crisis, hemos ido viviendo situaciones extraordinarias, nos ha tocado vivir situaciones que nadie se imaginó.

Pero está siendo duro…

Todos los días me levanto y lo primero que pienso es que tengo miedo. Pero tengo que seguir adelante, bloqueo ese miedo, me tomo la temperatura, desayuno y sigo con mi rutina. Me levanto antes que nunca, ya que las horas en la cama se me hacen eternas, a mí que siempre me ha gustado quedarme en la cama “un ratito más” después de que suene el despertador y que llevo semanas sin oír su sonido porque a las cinco de la mañana parezco un búho.

Cuando me voy de casa, dejo preparado el kit de vuelta lo más cerca de la puerta, la lejía, los guantes y la mascarilla. Vuelves al centro con la angustia de que alguno de nuestros residentes haya empeorado, de que tengan fiebre o de que tengamos peores noticias que esas.

Héroes son las pobres familias que nunca podrán despedirse de sus seres queridos cogiéndoles la mano, héroes son los abuelos que se han ido viendo sólo a unas personas a las que apenas pueden reconocer tras las batas, las mascarillas y las pantallas. Héroes y heroínas son los residentes que llevan un mes dentro de sus habitaciones esperando a que todo esto pase.

Por supuesto que trabajas por encima de tus posibilidades y que estás dando todo lo posible de ti misma, poniendo tu mejor sonrisa aunque la mascarilla no permita lucirla, pero creo firmemente en que tu mirada y el tono de voz lo trasmiten.

Todos te preguntan cuándo volverán a hacer rehabilitación, y yo que discutía con ellos cuando no les apetecía venir al gimnasio, que faltar a la rehabilitación me parecía un sacrilegio, tengo que guardar mis lágrimas y explicarles que ahora lo importante es seguir a salvo.

Y no todo te afecta igual, hay días en que te permites derrumbarte y llorar porque son momentos muy duros: va pesando la gente que no volverá y no verá cómo vencimos al virus, te pesan los trabajadores que están enfermando, y te pesa que cuando llegas a casa y tu hijo viene corriendo a recibirte, des un salto atrás y le grites para que no te toque con esa ropa por si el “virus malo” ha venido contigo….

Pero lo vamos normalizando: mi hijo ya se ha acostumbrado a no venir a recibirme, duermo en otra habitación que mi marido y mi hijo, vivo con una mascarilla en casa, y cuando necesitas un abrazo y tu marido se acerca a dártelo, luego te sientes mal por si le has podido pegar algo.

Esa sensación la tienes igual en el trabajo, cuando un residente te expresa algo y le acaricias la mejilla, te encuentras la semana siguiente angustiada por si tendrá algún síntoma. ¡Yo, que quienes me conocen saben que no soy de mucho contacto físico!

Esta crisis nos está haciendo diferentes, pero todo volverá, y nos acariciaremos, nos besaremos, volveremos a renegar con los pacientes que no quieran asistir a rehabilitación, con las familias que demanden más sesiones de las que tú eres capaz de aportar, volveremos a estar juntos, sanos y fuertes. Porque PODEMOS CON TODO ESTO Y MÁS.

Gracias a todos, al equipo de Fontibre, por la gestión de esta crisis y por su implicación diaria. Gracias a las familias y los residentes por la confianza y por las muestras de cariño constantes. Gracias a nuestras familias y amigos por apoyarnos. Hoy más que nunca: Paciencia y fuerza, estamos más cerca.

Elena
DomusVi Fontibre (Zaragoza)

Lorena, trabajadora social DomusVi Ciudad de las Artes

Mi nombre es Lorena, soy trabajadora social del Centro DomusVi Ciudad de las Artes, soy madre de dos hijos de 5 y 2 años de edad e hija cuyos padres también son mayores.

Mi primer sentimiento cuando comenzó esta pandemia fue MIEDO, un sentimiento que te invade por completo; en ese momento pensé en mis hijos, mis padres, mis amigos… todos mis seres queridos; creo que como todos.

Pero este MIEDO fue superado por mi sentido de RESPONSABILIDAD, yo elegí esta profesión tan bonita y dura en ocasiones, que es el trabajo social, cuya función esencial es ayudar a los demás.

Sí, me tocó estar en primera línea, por y para las personas mayores que atendemos, por sus familias que no pueden estar acompañándolos en este momento tan difícil que todos estamos viviendo y por todos mis compañeros.

Siento rabia y tristeza por las constantes noticias que criminalizan nuestro sector, por nosotros los profesionales que parecemos ser de segunda categoría y somos igual de médicos, enfermeros, auxiliares… que trabajamos para cuidar a los demás; por los mayores que para ellos este es su hogar y por las familias que viven con dolor la lejanía de no poder estar al lado de sus seres queridos.

Mi vida, como la de todos, también ha cambiado, llegar a casa y decirle a tus hijos que no se acerquen a darte un beso por miedo a contagiarlos, que tus padres mayores hagan el sacrificio diario de salir de su casa y cuiden de tus hijos… todos tenemos nuestra mochila a cuestas.

A pesar de toda esta adversidad y de las incertidumbres que se nos plantean día a día, soy una persona que le gusta ver el lado BUENO de lo MALO; estoy orgullosa si más cabe de mi familia y amigos, me siento una privilegiada por trabajar con mi Equipo, personas valientes y entregadas, no existen ni horas ni días, sólo personas a las que atender; de las sonrisas que te brindan los residentes y su gratitud cuando les acercas a sus familias por video llamada, de las muestras diarias de apoyo y ánimo de las familias…

Hoy me siento con FUERZA, con GANAS de seguir trabajando y batallando por todos.

Lorena
DomusVi Ciudad de las Artes (Valencia)

Laura, directora DomusVi Barra de Miño

NO ME DA LA GANA….oigan!

No me da la gana… seguir escuchando barbaridades varias…en los medios de comunicación….sobre todo porque trato de seguir mentalmente sana…y me indignan ciertas actitudes y comentarios que poco tienen que ver con la realidad que se vive en nuestras residencias día a día.

Al igual que vosotros estoy confinada… con la particularidad de que voy todos los días a mi trabajo…

Si os fijáis…no digo ”tengo que ir” digo: “voy”… ya que trabajo en una residencia de mayores y os aseguro que a pesar de los tiempos que corren…voy con unas ganas y con una fuerza que no puedo describir.

Es cierto, que la preocupación te recorre el cuerpo… pero no piensas en ello cuando te pones manos a la obra, codo con codo, con tus compañeros… ¡tirando ”palante” día a día!

Después… llegas a casa….sin tocar apenas nada… te duchas (te “friegas” como si no hubiese mañana…) y decides descansar cuerpo y mente de todo el día… y de repente… zas! Las noticias de la tele…y zas! un WhatsApp en el móvil…. y zas! noticias y noticias abrumadoras que hacen desestabilizar tu estado de ánimo…y todo ello en soledad… ¿por qué? Pues para no contagiar a nadie… a ningún ser querido!

Es una época…. disculpad el término (JODIDA!) en la que te confinas en tu casa SOLA, aislada de todos…y de los que más quieres…. TUS HIJOS… tu familia!

El esfuerzo es grande, ¡creedme! Renunciar a ver a tus hijos por miedo a su contagio y de los que les rodean o cuidan en estos momentos… es DURO! y es cuando te preguntas…si la gente en sus cabezas piensa por un momento en el esfuerzo que los trabajadores de residencias realizan… ya que a nivel mediático nos hunden la moral a directores, trabajadores y a ¡todo aquel que conozca “la gran familia” que formamos!

Veo a las otras madres… haciendo pasteles… jugando con sus hijos… bailando, aplaudiendo… mamis y papis, súper hacendosos con las tareas del cole y sus hijos los mejores!

Incluso te hacen sentir mala madre, por no poder DISFRUTAR con tus hijos haciendo tareas, juegos, repostería, bailando, cantando…

Pero… sabéis ¿qué? Cuando esto acabe…estaré orgullosa de haber combatido en esta guerra y  le daré prioridad a lo que realmente lo tiene…porque me niego a perder el tiempo en cosas que realmente no lo merecen… y en gente que no aporta.

Me niego a que cualquier día “el bicho”, me gane la batalla y tenga que aislarme aún más de lo que ya estoy…Me niego!

Esta experiencia no se aprende en ningún libro, en ningún ordenador…y esta ausencia de mamá no se la han explicado a mis hijos, en el cole.

Para mí…ELLOS ya son campeones…y considero que se merecen un sobresaliente como la copa de un pino.

Por último, pediros cordura… cordura en vuestras condenas… en vuestros comentarios…la mayoría de las veces sin fundamento, sin conocimiento del trabajo y el gran esfuerzo que los trabajadores de residencia realizan todos los días…. con CARIÑO y SACRIFICIO, con MIEDOS y ESPERANZAS, a veces truncadas…por este BICHO, capaz de poner al mundo en silencio, sin discriminación.

Como siempre digo a mis compañeros… ¿queréis formar parte del problema o de la solución? Yo he decidido ser parte de la SOLUCIÓN….y ¿vosotros?

Dejemos de ser ”gente” y transformémonos en “personas”…¡con EMPATÍA!

Desde aquí mi más sincero apoyo a todos mis compañeros pero en especial a DomusVi San Lázaro, DomusVi Cangas y DomusVi Barreiro…no olvidéis que sois 💯x💯🔝

¡Seguiremos erguidos frente a todo! ‘Resistiremos!

Os mando un beso virtual 😘 pero sobre todo mucha fuerza y ánimo!

Laura
DomusVi Barra de Miño (Ourense)

Cristina, terapeuta ocupacional Residencia Cartagena

Hola familias, compañeros, amigos…

Me presento, soy Cristina Terapeuta Ocupacional, trabajando actualmente en la residencia DomusVi Cartagena.

No soy muy asidua a hacer este tipo de cosas, pero con todo lo que está pasando en la actualidad, necesito expresar un poco cómo me siento y cómo no, dar apoyo a más personas que se encuentran en una situación difícil.

Desde que tenía 16 años tenía clarísimo que mi futuro profesional tendría que ver con evitar la soledad en personas mayores. Cuando descubrí esta maravillosa profesión me enamoré de ella, y no había otra cosa en el mundo que cambiará mi idea de estudiarla.

Me siento muy afortunada, porque ya hace tiempo que conseguí la carrera que tanto he deseado, y también, trabajo con mi colectivo favorito, las personas mayores. En este último mes, ellos han sido los más vulnerables y siguen siéndolo, ver las tremendas noticias del número de fallecidos me parte el alma, y el pensar en esas familias que no han podido despedirse de sus seres queridos, no me puedo ni imaginar el dolor por el que estarán pasando.

Nunca dejéis de luchar, lo consigas o no, esa lucha siempre habrá merecido la pena. Desde aquí os mando muchísimo ánimo, para aquellas personas que están superando la batalla y para aquellas familias que la han perdido, esta crisis no es un punto final, en nuestra historia, es un punto y aparte, que nos hará más fuertes en el camino de la vida, nos llenará de experiencias y nos ayudará a apreciar lo que verdaderamente importa, nuestros seres queridos.

Desde el fondo de mi corazón y desde el de mis residentes (que están todos bien y luchamos todos los días por que sigan así por mucho más tiempo), os mándanos ¡mucha fuerza y ánimo!

¡Un abrazo fuerte familias!

Cristina
Residencia Cartagena (Murcia)

Equipo de la Residencia Ourense Centro

EN ESTA FOTO HAY AUSENCIAS, TODAVÍA SOMOS MÁS… ¡EQUIPAZO!

Valientes por salir cada día de vuestra casa y viniendo trabajar.

Valientes por poner una sonrisa cuando a veces sentís miedo.

Valientes por trabajar dándolo todo en cada momento, sois el mejor reflejo de unión, os crecéis ante las adversidades, no hay nada que os haga frenar, no hay tiempo para caer porque siempre tendéis una mano.

Valientes por estar en la primera línea de guerra cuando a lo mejor en casa tenéis que estar en la última observando a vuestros seres queridos de lejos o desde una pantalla.

Sois admirables todos y cada uno de vosotros. Cada uno ponéis vuestro granito de arena para hacer que todo esto sea posible, para que cada día sea uno menos y para que cada vez tengamos más cerca la victoria. Llevamos buen camino y estoy segura de que lo conseguiremos.

Sin cada uno de vosotros esto no sería posible. ¡GRACIAS!

Me siento muy afortunada de formar parte de este equipo. Cuando empezó la pandemia me asusté pero luego os vi y supe que estaba en las mejores manos. Cada uno de vosotros tenéis un lugar muy especial en mi corazón. A POR TODAS!

OS QUIERO

Bego
Residencia Ourense Centro