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21-02-2017



Publicado el 21 febrero, 2017 - 18:56h

Toda historia siempre tiene un inicio y un final. Mi inicio fue un 1 de Diciembre de 2016:  siempre un primer día impone, aunque ya lleves varios años en la profesión, llegas con los nervios de un “novato”, con ese gusanillo en el estómago de que te puedes encontrar. Lo que me encontré fue un hogar para mí, dónde he pasado tardes increíbles. Ese día 1 comenzó mi andadura en Sarquavitae Remedios. Poco a poco y con mucha ayuda de mis compañeros fui conociendo a todas las entrañables personas que acoge este centro, más de 100 residentes maravillosos los cuáles llevaré siempre en mi recuerdo. De todos puedes aprender algo importante para llevarlo a nuestra vida diaria, ya que sus historias acerca de sus vivencias son dignas de admiración. Son libros abiertos de los cuáles todos deberíamos aprender. Algunos de ellos han tenido una vida llena de piedras en el camino, pero siempre se han levantado, llegando a este 2017 llenos de bondad y sabiduría.

Cada ausencia de alguno de ellos sienta como una puñalada en el corazón, como si fuese alguien de tu propia familia. Un beso hacia el cielo para todos los que han partido. Nos volveremos a ver seguro en algún lugar mejor.

En estas líneas que siguen quiero comentarle algo a los familiares de los residentes: Una vez vivido el día a día desde dentro de la residencia os puedo asegurar que vuestros seres queridos están en las mejores manos posibles. Todo un grupo de trabajo maravilloso que hacen de la residencia un hogar para vuestros padres, madres,”abuel@s”… Profesionales de bandera que ejercen su trabajo siempre con una sonrisa para que a los residentes no les falte nada en las posttrimerías de su vida! Mención especial para todas/todos las/los auxiliares. Vuestro trabajo es digno de estar orgullosos, sois en mi humilde opinión la pieza fundamental del engranaje de esta residencia.

Dar las gracias a todos mis compañer@s que me han ayudado tanto en estos 3 meses, pero en especial a:

– Javi: Mi compañero pero sobre todo un gran fisioterapeuta. Gracias porque he aprendido mucho de ti. Si soy mejor fisio ahora que hace 3 meses te lo debe sobre todo a ti.

– Gloria y María José: Por ayudarme en mis primeros días y siempre que he tenido alguna duda allí estaban ellas para resolvérmela.

– Virginia: Por tu sonrisa constante y tu simpatía. Nunca cambies. Haces que toda persona que te rodea se olvide de sus problemas y sea más feliz.

Un saludo a todos, espero veros pronto!

 

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