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17/02/2017



Publicado el 17 febrero, 2017 - 13:06h

La propiocepción es la capacidad que tiene el organismo de reconocer la posición de cada articulación y, por tanto, de cada segmento corporal a través de los mecanorreceptores presentes en músculos, tendones, articulaciones y piel. Esto permite regular la dirección y rango de movimiento de tal forma que si se sobrepasa determinada velocidad de movimiento o un rango muy amplio que pueda dañar la integridad de articulaciones o músculos se produzcan  reacciones y respuestas automáticas para evitar lesiones.

Tras sufrir una lesión que afecte al sistema musculo-esquelético es importante realizar una reeducación propioceptiva para restaurar el adecuado control neuromuscular y evitar recidivas. En este caso, hemos trabajado la propiocepción del hombro tras sufrir luxación anterior en articulación glenohumeral. Es importante realizar una progresión correcta de los ejercicios según el estadío en el que se encuentre; en este caso variando los ángulos de recorrido, la altura de colocación, realizando desestabilizaciones externas, progresando de superficie estable a inestable, diferentes texturas, pesos y presión.

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