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29/11/2017



Publicado el 29 noviembre, 2017 - 13:27h

La terapia ocupacional analiza, evalúa, gradúa y adapta las actividades de la vida diaria para facilitar la autonomía de las personas. En el caso de las personas mayores se convierte, por tanto, en una herramienta esencial para su salud y calidad de vida.

Las actividades de la vida diaria son aquellas que las personas hacen de manera cotidiana, como alimentarse, vestirse, mantener una higiene personal, desplazarse, relacionarse, etc. Dichas actividades se dividen en tres grupos: básicas, instrumentales y avanzadas. Cuando se habla de terapia ocupacional en el ámbito de la geriatría se trabaja principalmente para recuperar la autonomía en las actividades básicas de la vida diaria.
El terapeuta ocupacional evalúa a nivel físico, mental y social para detectar las necesidades de cada persona y así planificar que tipo de intervención se llevará a cabo. Se trabaja con la persona de manera individual o grupal, adaptándose a sus capacidades, con el objetivo de prevenir la pérdida, mantener, o mejorar la autonomía funcional.

Algunos ejemplos de las tareas que hace el terapeuta ocupacional son:
• Entrenamiento en autocuidado, es decir, higiene, ducha, peinarse, vestirse, etc.
• Entrenamiento en productos de apoyo.
• Trabajar con la persona para adaptar el entorno inmediato a sus necesidades.
• Entrenar la realización de transferencias, es decir, cómo sentarse o levantarse de la silla, la cama…

Además, el terapeuta ocupacional también se encarga de promover la estimulación cognitiva de la persona mayor con la que trabaja para mejorar la atención, la memoria y las habilidades sociales.

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