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01/09/2017



Publicado el 01 septiembre, 2017 - 08:25h

Las infecciones urinarias son las más frecuentes en la población anciana. Su prevalencia aumenta con la edad, puesto que el envejecimiento produce una alteración de los mecanismos defensivos frente a la infección.

En residencias se han descrito como factores de riesgo para las infecciones urinarias los siguientes: accidentes cerebrovasculares previos, deterioro mental y funcional, sondaje vesical y tratamiento antibiótico previo.

Las enfermedades infecciosas constituyen uno de los principales motivos de hospitalización. Concretamente, las infecciones urinarias son sumamente frecuentes en ancianos institucionalizados.

Aunque la mayoría de las infecciones urinarias son asintomáticas, los episodios de infección sintomática contribuyen a la morbilidad de esta población.

Clínicamente, la expresividad de la infección sintomática oscila desde síntomas limitados al tracto inferior que interfieren con las actividades de la vida diaria, hasta cuadros que requieren la hospitalización del paciente.

El anciano puede estar asintomático pero dicha afección puede detectarse en mayores mentalmente orientados puede sufrir un episodio de confusión, cuadro caídas repetitivas, disminución de la capacidad física, dolor lumbar que impide levantarse o sentarse, alteración en su comportamiento habitual… Es por ello que ante el mínimo indicio de cambio repentino en el estado habitual del residente sería positivo la realización de “combur test”,  en la actualidad proporcionan un medio rápido y simple para llevar a cabo el análisis químico de la orina, algo muy importante desde el punto de vista médico.

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