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20 de Abril



Publicado el 21 abril, 2015 - 09:56h

Ayer 20 de Abril, fue un día más que especial para mí. No sólo porque era mi cumpleaños, sino porque me esperaba una de las sorpresas más bonitas que nadie me podía regalar.

Ya desde bien temprano, podía apreciarse en el Centro el ambiente de nerviosismo, complicidad e ilusión. Estaba claro que algo estabais tramando, pero jamás hubiera imaginado que aquello que preparabais con tanto recelo, era para mí.

No podría encontrar nunca las palabras suficientes para agradecer vuestro detalle. Imposible dar con las expresiones con la que poder transmitiros mis sentimientos.

No podéis haceros a la idea de lo feliz que me hacéis. Momento irrepetible cuando ayer por la tarde,  engañada por Iván, subí a la primera planta donde todos me esperabais con esas sonrisas picarescas y cómplices, cantándome una y otra vez “Cumpleaños Feliz” e inundándome de besos, abrazos, mimos y tanto amor, mientras yo, con mi cara de sorpresa y embriagada de emoción, poca palabra podía articular, y sólo podía corresponderos de la misma manera. Esas velas que apagamos juntos. Esa rica tarta que teníais para mí. Esa corona y banda que vosotros mismos habíais confeccionado para mí… Qué momento más bonito, y todo para nosotros.

Momentos como éste, me hacen sentir afortunada y dichosa. Muy privilegiada. No sólo tengo la suerte de gozar de estas muestras tan especiales el día de mi cumpleaños. Éste es mi día a día en el Centro. Nuestro día a día. Y sé que muy pocos pueden decir ésto a lo que yo estoy haciendo referencia.

En una ocasión, hace ya muchos años, un amigo y compañero de profesión me hizo una pregunta que nunca olvidaré:”Lucía, no te cansa ni te asusta trabajar siempre con personas mayores?”  

Mi respuesta fue: “Cansarme?? Asustarme?? No querido amigo. No hay nada más satisfactorio que trabajar con mayores. Desde que finalicé mis estudios universitarios, con poco más de 20 años, he dedicado mi vida profesional a las personas que se encuentran en esta fase de la vida. He crecido tanto personal como profesionalmente con la sabiduría que ellos  han aportado y aportan día a día a mi vida. No hay nada como aprender del que ya sabe por experiencia“.

Trabajar con vosotros es una de mis mejores dichas, y ello me hace muy feliz. Gracias a todos mis residentes, familiares, acompañantes y compañeros. Gracias por cuidarme tanto. Gracias por mimarme tanto. Gracias por hacer de mi trabajo, algo tan placentero, significativo y especial.

Y como os dije ayer al apagar las velitas de la tarta, mi deseo es cumplir muchísimos años más a vuestro lado. Formáis parte de mi vida, y soy una persona privilegiada por ello. Gracias de todo corazón.

Un fuerte abrazo, de vuestra directora, que os adora.

Lucía García.

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