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01 de Agosto de 2017



Publicado el 01 agosto, 2017 - 15:23h

La terapia de estimulación sensorial tiene como objetivo, como el propio nombre indica, estimular los receptores sensoriales con el fin de conseguir así una mayor respuesta del sujeto ante los estímulos y un mejor conocimiento del medio y de sí mismo. Para ello, se utilizarán estímulos sensoriales diversos (sonidos, texturas, fragancias, contacto corporal, etc.), en períodos organizados de estimulación, y mediante una serie de técnicas que se determinan según el tipo y dificultad del déficit.

Dado que la observación de situaciones o acontecimientos de la vida cotidiana no sólo se lleva a cabo con la vista, sino que implica prestar atención con todos los sentidos (manipulando, escuchando…), con las actividades sensoriales intentaremos trabajar cada modalidad sensorial de manera que cobre relevancia para agudizar las discriminaciones. Este trabajo puede ayudar a tomar conciencia de cada sentido y sus posibilidades de aislar éste, así como ayudar a mejorar nuestra destreza y dominio del sentido especifico que estamos practicando pero sin olvidar que, de hecho, los sentidos se combinan, completan e imbrican, dándose muy rara vez uno de ellos en ejercicio exclusivo.

El objetivo último de esta intervención será que los mayores sean capaz de percibir, discriminar, interpretar, juzgar, descubrir el origen y disfrutar de las sensaciones recibidas que son fuente de conocimiento y de la relación con el mundo exterior.

 

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