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16-11-2017



Publicado el 16 noviembre, 2017 - 07:51h

Hoy compartimos un artículo interesante del periódico “La vanguardia”.

La luz tiene una relación directa con nuestro estado de ánimo. Por eso, en primavera y verano tendemos a estar más animados, y al contrario en los meses de otoño e invierno.

La evidencia científica, sin embargo, nos demuestra que la luz influye en el estado de ánimo de todas las personas. Cuando se trabajan con grupos de voluntarios y con estadísticas, el influjo de este factor aumenta y disminuye la media global en muchas cuestiones psicológicas. Sabemos, por ejemplo, que el descenso de horas de luz aumenta las sensaciones de relajación: el sosiego y la calma, pero también la melancolía y la tristeza. Y también hay evidencias de que el aumento de claridad contribuye a la activación, tanto en su sentido positivo (alegría) como negativo (ansiedad). De hecho, la evidencia clínica apoya esta relación entre la luz y la depresión. En los pacientes que sufren esta enfermedad, es característica la tendencia a la fotofobia: encerrarse en cuartos oscuros, cerrar persianas, llevar gafas de sol… La tristeza se esconde en la oscuridad y por eso los humanos hemos creado tanta tecnología para alejar las tinieblas.

Esto se nota aún más en personas mayores, haciéndose más sedentarias, presentando mayores cambios del estado de ánimo, etc.

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