Ver todos los artículos

07/03/2016



Publicado el 07 marzo, 2016 - 09:27h

Los responsables de Animación Sociocultural y de Terapia Ocupacional de nuestro Centro han puesto en marcha una hermosa experiencia que consiste en la comunicación de los residentes con alumnos de nivel secundario de escuelas de nuestra ciudad.

Se nos indicó que deberíamos escribir una cartita a un destinatario desconocido que, eventualmente, nos contestaría. Algo así como tirar una botella al mar con un mensaje dentro, a ver si alguien lo encuentra. Y fueron encontrados porque días después recibimos respuestas.

A mí me respondió un jovencito de quince años contándome sus circunstancias y pidiéndome consejo para poder sobrellevar la pena que le produce la lejanía de un gran amor, una niña de Jerez que hubo de mudarse a Logroño por cuestiones de trabajo del padre y con la que estuvo relacionado durante cuatro meses.

A mí tanto la experiencia como la respuesta me parecieron maravillosos. La experiencia por lo que encierra de inventiva y dedicación profesional y la respuesta, en mi caso, porque me da oportunidad de condensar en pocas y modestas palabras lo que pueden haber dejado vivencias de toda una vida.

A la vista de las respuestas recibidas y de su cariz, el Centro está promoviendo el conocimiento personal entre los que hemos enviado “mensajes en la botella” y los destinatarios encontrados. Otra idea fenomenal por lo que una vez más, felicito calurosamente a los profesionales que nos atienden, a todos sin excepción.

Seguramente esta experiencia es común a todos los Centros SAR por lo que recomiendo a los Compañeros Residentes que se involucren en ella. No se arrepentirán.

Un fuerte abrazo a todos,

Jorge.

Comentarios: 0


Ver todos los artículos