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8/2/19



Publicado el 08 marzo, 2019 - 16:49h

Ayer un grupo de residentes acompañados de Carlos (TASOC) y Rocío (AUX.) visitamos la Real Colegiata de San Isidro en Madrid.

La colegiata de san Isidro, es un templo católico situado en el casco histórico de la ciudad española de Madrid, en el número 37 de la calle de Toledo. Fue la catedral provisional de esta ciudad hasta 1993, año en el que abrió sus puertas la catedral de la Almudena. El edificio fue construido en el siglo XVII como iglesia del antiguo Colegio Imperial de la Compañía de Jesús (actual palacio de la Duquesa de Sueca), que se encuentra anexo al edificio. En ella se custodian los restos mortales de san Isidro, patrón de Madrid, y de su esposa, santa María de la Cabeza.

La colegiata de san Isidro es uno de los edificios más representativos de la arquitectura religiosa madrileña del siglo XVII. Fue levantado en estilo barroco por arquitectos jesuitas, que siguieron el modelo definido en la iglesia del Gesù, de Roma. Su planta de cruz latina de una sola nave, con capillas laterales, crucero y cúpula, denota esta influencia.

La fachada principal, que da a la calle de Toledo, destaca por su aire monumental con reminiscencias palaciales. Realizada en granito, integra un cuerpo central de cuatro columnas corintias, presidido por un grupo escultórico con las efigies de San Isidro y su esposa Santa María de la Cabeza. Los capiteles que coronan las columnas son los característicos de Francisco Bautista, quien utilizó en los mismos elementos decorativos personales, como la doble hilera de hojas de acanto con molduras de ovas. A ambos lados de este cuerpo central se alzan dos pares de pilastras, igualmente corintias, que configuran la vertical de las torres. Estas son de planta cuadrada y presentan balaustrada intermedia. Están rematadas por chapiteles octogonales, que terminan en aguja, añadidos durante la reforma del siglo XX.

Sobre el crucero se levanta la cúpula, igualmente diseñada por Bautista. Es el primer ejemplo de cúpula encamonada, un tipo de falsa cúpula trazada sobre un armazón de madera recubierto de yeso, que, dada su ligereza, facilita su apoyo sobre muros de escaso grosor. La fórmula, ideada por Bautista como medida de abaratamiento de costes, se extendió rápidamente a otras construcciones madrileñas del siglo XVII.

El interior del templo, rico en obras de arte, perdió gran parte de las mismas en el incendio de principios del siglo XX.

Se salvaron, no obstante, el sarcófago con las reliquias de san Isidro, que se custodia en el retablo mayor, y algunas pinturas y esculturas; así, un excelente retablo presidido por La Sagrada Familia, también llamado Las dos Trinidades, de Sebastián Herrera Barnuevo, considerada la obra maestra de este artista, en la capilla del Pilar; o varios cuadros del maestro barroco Francisco Rizi, entre ellos el que representa La conversión de san Francisco de Borja, en el retablo del brazo izquierdo del crucero.

Es interesante también el púlpito, realizado en una combinación de mármoles polícromos. El grandioso retablo mayor, que había sido trazado por Ventura Rodríguez en estilo Neoclásico, fue pasto de las llamas y sustituido después de la guerra civil por una copia exacta; en su parte central alberga sendos sarcófagos que contienen las reliquias del santo patrón de Madrid y de su esposa.

Agradecemos al párrroco Rvdo. P. D. Ángel Luis Miralles Sendín todo su cariño y información acerca de esta joya de la Calle Toledo.

 

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