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16/05/2018



Publicado el 18 mayo, 2018 - 18:23h

Esta semana hemos vivido los días más especiales de la capital. Hemos celebrado las fiestas en honor a San Isidro Labrador, patrón de Madrid.

Por ello, en la residencia DomusVi Albufera hemos organizado una visita a la Colegita de San Isidro, que han podido visitar algunos de nuestros residentes y usuarios de Centro de día, acompañados por Isabel (TASOC) y Carlos.

La iglesia, situada en La Latina, fue proyectada por el jesuita Pedro Sánchez hacia 1620, siguiendo el modelo de la iglesia del Gesú de Roma. En 1769 Ventura Rodríguez proyectó un nuevo presbiterio y el retablo del altar mayor. Se le concedió la categoría de catedral con carácter provisional al crearse la Diócesis de Madrid-Alcalá en 1885, categoría que perdió en 1992, al ser consagrada la Catedral de la Almudena. En su altar mayor se encuentra el sepulcro de San Isidro, patrón de la ciudad.

Tiene planta de cruz latina, con una sola nave y capillas laterales, el crucero destacado y la cabecera es plana. Las capillas alternan las formas cuadradas y rectangulares y están comunicadas entre sí. El tratamiento del espacio interior es de gran riqueza visual, tanto por la estructura y ritmo de las capillas y tribunas, en las que se combinan vanos adintelados y de medio punto, como por la rica decoración realizada por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII. La portada tiene un cierto aire civil y palaciego. Sobre ella, dos torres de planta cuadrada que no llegaron a terminarse.

En 1936 fue incendiada, produciéndose la destrucción casi total de las cubiertas y el derrumbamiento de la cúpula central, siendo reconstruida y restaurada después de la Guerra Civil por Javier Barroso, quien aprovechó para realizar el remate de las inconclusas torres.

Todos estos datos de interés y otros muchos han ido conociendo nuestros usuarios durante la jornada, gracias a la guía de Rvdo. P. D. Ángel Luís Miralles, quienes les ha acompañado y asistido durante este recorrido tan enriquecedor a nivel cultural, y sobre todo, espiritual.

Siempre resulta interesante conocer lugares nuevos de la capital, pero sin duda esta jornada queda grabada de manera especial en nuestra memoria, por habernos ayudado a conectar con nuestras raíces y con la vida de un santo al que muchos profesamos una devoción especial. 

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