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7 de septiembre



Publicado el 07 septiembre, 2018 - 09:53h

El ictus se ha convertido en un problema sanitario y social de gran envergadura, siendo la principal causa de discapacidad en adultos.

Se produce como consecuencia de una falta momentánea o definitiva de irrigación sanguínea en el cerebro afectando al normal desarrollo de las diferentes funciones. También se le llama AVC (accidente vascular cerebral) isquémico.

En el 80% de los casos se puede prevenir siguiendo unas pautas sencillas tales como: evitar el tabaco, realizar ejercicio físico, alimentación adecuada y controlar los niveles de colesterol, glucosa en sangre y de tensión arterial.

Las consecuencias tras sufrir un ictus pueden revertirse en diferente grado basándonos en el concepto de plasticidad neural sobre el que trabaja el fisioterapeuta especializado. Gracias a la intervención del profesional, las diferentes alteraciones, como la dificultad a la hora de caminar, entre otras muchas, podrán ser enfrentadas y minimizadas. De igual forma, es muy importante crear un clima propicio entre el paciente, su familia y el fisioterapeuta para maximizar al máximo la capacidad de recuperación.

En DomusVi Santa Justa, se tratan a muchos residentes con esta problemática, como es el caso de nuestro usuario de UED Don Andrés Macías, que tras sufrir un ictus hace ahora 5 años  ha recibido tratamiento de fisioterapia desde, prácticamente, el primer día. Lo que le ha llevado a conseguir una marcha con ayuda de un bastón canadiense a pesar de presentar una importante afectación motora. Continúa recibiendo tratamiento de fisioterapia diario en nuestro centro.

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