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22-11-2017



Publicado el 22 noviembre, 2017 - 17:23h

Por regla general, la capacidad para socializar disminuye conforme nos hacemos mayores. De niños, bastaba solo con preguntar al niño o niña que acababas de conocer “¿Quieres ser mi amigo?”, para tener un nuevo compañero de juegos y forjar una amistad que en ocasiones pudiera durar años. Encontrar un nuevo compañero con la edad es casi como hallar un tesoro. Nuestras residentes Lola y Francisca lo saben, por eso valoran tanto el vínculo de afinidad que se ha creado entre ellas. Nosotros nos alegramos infinitamente de haber puesto nuestro grano de arena en la construcción de esa amistad que, esperamos, dure por muchos años.

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