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19/02/2017



Publicado el 19 febrero, 2018 - 18:40h

Con el frío del invierno muchos hemos tenido problemas de mucosidad, podemos escuchar como si tuviéramos una cafetera dentro o unos pitidos, problemas que para la gente mayor pueden derivar en graves complicaciones. El origen puede tratarse de una gripe, un resfriado, una broncoaspiración o una enfermedad de base como el EPOC, entre otros. Desde fisioterapia tenemos técnicas de terapia respiratoria que ayudan a expectorar las secreciones y a mejorar la capacidad ventilatoria y respiratoria de los pulmones, evitando sobreinfecciones y derivaciones hospitalarias, y mejorando la disnea y sensación de ahogo.

La terapia para las secreciones está indicada en varias patologías como el EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la bronquitis o la neumonía, enfermedades que afectan a un gran número de ancianos. La fisioterapia se centra en el drenaje de secreciones y en la mejoría ventilatoria, por lo que podemos realizar distintas técnicas dependiendo del objetivo.

Dentro del drenaje de secreciones utilizamos distintas técnicas que se basan en la modulación del flujo del aire que respiramos, en inspiración o espiración, ayudando a remontar las secreciones desde los bronquios más distales hacia las vías altas, hasta llegar a su expulsión. Técnicas como el drenaje, la tos o el ETGOL, son algunas de las que utilizamos para los tratamientos. A parte de evitar complicaciones como las infecciones, un buen drenaje de secreciones y una correcta higiene nasal permiten una absorción adecuada de los medicamentos tipo aerosol o inhalados, ya que las partículas llegan hasta la diana.

Para mantener la fuerza de la musculatura respiratoria, la que nos ayudará a drenar las secreciones y a mantener unas correctas capacidades ventilatorias, realizamos diversos ejercicios que mantienen el tono de los músculos inspiratorios y espiratorios, así como las dimensiones, la flexibilidad y la elasticidad de las estructuras de la caja torácica. Para ello, realizamos ejercicios respiratorios, con distintos volúmenes de aire, utilizando las diferentes estructuras, mediante ventilaciones costales, diafragmáticas, apneas, resistencias, trabajo de la faja abdominal…

Estas terapias se pueden complementar con el uso de aparatos especializados, aparatos que nos ofrecen resistencia al respirar, que emiten vibraciones que ayudan a remontar las secreciones, elementos que nos ayudan a controlar el volumen o el flujo de aire que utilizamos, etc. flutter, inspirómetro de incentivo o incluso una botella de agua con una cañita, nos ayudan en nuestro objetivo de mejorar nuestra calidad respiratoria.

A todo esto, es muy importante añadirle una buena hidratación, bebiendo agua y otros líquidos. Con el paso de los años perdemos la sensación de sed, lo que hace que disminuya la iniciativa para beber, comportando la deshidratación. En el sistema respiratorio esto condiciona la viscosidad de la mucosidad, haciendo que sea más complicado expulsarla, y aumenta la irritación de las vías altas: nariz, boca, faringe…

Una buena hidratación, higiene de secreciones y trabajo de la capacidad ventilatoria ayudarán a disminuir los problemas respiratorios.

 

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