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03 de Octubre de 2018



Publicado el 03 octubre, 2018 - 14:25h

TERAPIA OCUPACIONAL EN ACV

Un accidente cerebrovascular (ACV) o también conocido como ictus, sucede cuando el flujo sanguíneo a una parte del cerebro se interrumpe debido a que un vaso en dicho órgano se bloquea o se rompe.

El sitio y extensión de la lesión en el cerebro determina las deficiencias neurológicas que se manifestarán como consecuencia del ataque.

Se puede distinguir entre ictus hemorrágico (cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe), e ictus isquémico (cuando un vaso sanguíneo que irriga sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre).

La rehabilitación ha demostrado ser útil en la mejoría del paciente, dado que mejora la autonomía funcional, aumenta la frecuencia de regreso al domicilio y reduce la hospitalización.

El equipo multidisciplinar suele estar compuesto por médicos rehabilitadores, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, logopedas, trabajadores sociales, psicólogos, enfermeros y auxiliares.

La Terapia Ocupacional (TO) es una disciplina que tiene como objeto de estudio la ocupación y que recurre a ella como instrumento terapéutico.

Se utilizan dos enfoques en la intervención con pacientes que han sufrido un ACV, un enfoque dirigido al restablecimiento de las funciones perdidas y otro destinado a la rehabilitación compensatoria de aquellas funciones que están conservadas.

La elección del enfoque dependerá de la edad del usuario, tipo de ACV, pronóstico y del tiempo de evolución. En ambos casos el objetivo de la TO será mejorar la independencia en las actividades ocupacionales y así mejorar la calidad de vida de la persona con su mayor grado de autonomía posible.

Continuando con la fase de rehabilitación, desde un punto de vista temporal, el tratamiento rehabilitador se puede dividir en tres períodos:

Período agudo

Comprende el curso inicial desde la instauración del ACV y su signo más predominante es la hipotonía. Suele ser el tiempo que la persona permanece encamada.

Se le enseña un correcto posicionamiento del cuerpo y en especial del brazo pléjico/parético, sobre todo durante la realización de actividades básicas de la vida diaria (AVD’s) en especial en alimentación y aseo.

Período subagudo

Aparición de la espasticidad e hiperreflexia, y normalmente va acompañado de recuperación motora en los casos favorables, por lo que marcará el inicio de la fase de trabajo activo por parte del usuario para la recuperación de fuerza y coordinación. La duración aproximada de esta fase suele ser de unos tres meses.

En la fase subaguda puede existir una mejoría a medio y largo plazo, ya que existe una reorganización cerebral que puede ser modulada por técnicas de rehabilitación a través del conocido fenómeno de plasticidad neuronal.

En este período se trabaja el control y equilibrio de tronco en diferentes planos, buscando actividades en el que usuario disocie cintura pélvica y escapular. Realizando las actividades terapéuticas de pie o utilizando actividades que implique el desplazamiento del usuario por la sala (distancias cortas).

Continuamos con la estimulación sensorial del miembro superior afectado y propiciando una respuesta motora a través de actividades graduadas.

Seguimos con la re-educación de AVD’s más complejas (como afeitarse, lavarse los dientes, etc).

Realizar actividades que impliquen coordinación de ambas manos, diferenciar pesos, texturas, formas y actividades en las que el sujeto realice pinzas bi/tridigitales.

Además, llevar a cabo actividades que integren la agrupación de conceptos, secuencias y gnosias. Se practicarán también, en el caso que sea necesario, la trasferencia de la silla de ruedas al WC y la indicación de ortesis.

Período de estado

Una vez se ha alcanzado la estabilidad del cuadro. Esta fase ya no se centrará en la recuperación de las funciones perdidas sino a la adaptación de las funciones conservadas.

Además, se llevará a cabo una valoración exhaustiva del uso de ayudas técnicas para las AVD’s y si es necesaria se realizará alguna adaptación del entorno de la persona. Para promover su máxima autonomía.

Normalmente en cuanto al tratamiento rehabilitador, se recomienda combinar sesiones de fisioterapia con sesiones de TO cada día. Cada sesión suele durar entre 30-60 minutos.

Cristina Carmona

Terapeuta Ocupacional

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