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21/08/2018



Publicado el 22 agosto, 2018 - 13:04h

El pasado martes 21 de Agosto, en la Residencia DomusVi Matogrande nos convertimos en reposteros por un día. Esta vez, organizamos un taller de cocina, ya que es uno de los talleres que más gustan a nuestros residentes.

A las 17:00h, aprovechando que estamos en verano y el buen tiempo del que gozamos en La Coruña esta semana, dio comienzo en la terraza exterior de la segunda planta de nuestro Centro el TALLER DE GALLETAS Y CROISSANTS.

Para realizar estos riquísimos postres, contamos con la participación de un gran grupo de residentes, algunos acompañados de familiares, además de personal del centro.

A continuación, os contamos los ingredientes y los pasos que seguimos para elaborarlos por si alguno se anima a realizarlo también en casa.

En primer lugar, para elaborar la masa de las galletas hemos utilizado harina, huevos, azúcar y mantequilla. Una vez hemos mezclado todos los ingredientes los hemos extendido con rodillos. A continuación, hemos cortado la masa con moldes de diferentes formas, como corazones y flores, los cuales eligieron nuestros mayores según sus gustos. Por último, cada residente aportó su toque personal, decorando sus galletas con toppings de chocolate y mermelada de higos, aprovechando que el higo, fruto del mediterráneo y de las zonas cálidas, está de temporada, la cual se expande desde julio a finales de septiembre. Una vez decorados, solamente queda meterlos en el horno… ¡y a esperar!.

Por otra parte, para elaborar los croissants, hemos utilizado masa de hojaldre, la cual hemos cortado en triángulos, rellenando cada uno bien de chocolate, o de mermelada de higos. A continuación se enrollan los triángulos dándole forma recta o circular según el gusto de cada uno, y ya solamente queda hornearlos.

El resultado de esta experiencia ha sido muy bueno, ya que pudimos degustar unas exquisitas galletas y croissants que huelen que alimentan y que, además, nos quedaron riquísimos.

El objetivo principal de esta actividad es compartir las relaciones sociales, pasando un momento divertido y compartiendo risas entre todos. Por otra parte, ayuda a evocar recuerdos de la gastronomía de sus vidas, ya que recuerdan cómo se trabajan los diferentes alimentos utilizando diversos instrumentos de cocina. Por otra parte se trabaja también la comunicación, cooperación y ayuda entre compañeros. Además, se ejercitan las manos y favorece el mantenimiento de la motricidad fina y gruesa.

Tanto residentes como personal del centro ya estamos deseando que llegue el siguiente taller de cocina!!

Beatriz Rivas

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