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23/01/2019



Publicado el 24 enero, 2019 - 19:40h

Esta semana organizamos en nuestra residencia DomusVi Matogrande un taller muy delicioso, consistente en la preparación de varios “QUICHE LORRAINE”.

La palabra aparece por primera vez en Nancy, capital de Lorena (Francia), en 1605. En un principio, el relleno se componía sólo de huevos y crema de leche o nata fresca. En el siglo XIX, se le añadieron las pequeñas tiras o tacos de panceta magra, fresca o ahumada, que caracterizan el quiche lorraine de hoy en día.

Los quiches tienen apariencia de tarta, pero son saladas. Hoy en día se puede degustar en muchos países, incluido España. Nuestros vecinos franceses tienen una gran tradición culinaria, y este plato es un ejemplo de su gran gusto.

Una de las ventajas del quiche es que se puede tomar tanto caliente como a temperatura ambiente.

El citado taller lo llevamos a cabo en uno de nuestros salones de la planta baja de nuestro centro, al cual asistieron numerosos residentes que, junto con la ayuda de personal del centro, elaboraron unos “quiche” muy sabrosos.

Esta vez, decidimos darle un toque diferente. Organizamos una especie de concurso “Masterchef” (programa de televisión gastronómico en forma de concurso que busca al mejor cocinero/a amateur de España). Nos dividimos en varios grupos, y elaboramos entre todos los miembros de cada uno un delicioso quiche.

Los ingredientes que utilizamos en nuestros platos fueron:

– Lámina de masa

– Bacon ahumado

– Huevos

– Nata líquida para cocinar

– Champiñones

– Quesos

– Tomate

– Sal, pimienta y orégano

El primer paso y más importante es forrar los moldes con las láminas de masa acoplándolas a la base y las paredes para que coja la forma. A continuación, se introduce en el horno la masa durante 10 minutos para que se vaya haciendo. Como consejo para que evitar que se infle, podemos ponerle encima unas legumbres secas que después retiraremos.

A continuación solo toca cocinar y preparar los ingredientes con los que vamos a rellenar los moldes. En nuestro caso, elaboramos dos tipos de quiches, unos de tomate, queso y orégano y otros de champiñones bacon y huevos.

Como siempre en estos talleres de actividades de la vida diaria, el principal objetivo es trabajar aquellas capacidades residuales que conservan y fortalecer estas mismas.

Por ello, los objetivos de la realización de este tipo de talleres son los siguientes:

  • Físicos (Coordinación, manipulación fina y gruesa)
  • Cognitivos (Atención y concentración, secuenciación, categorización, cálculo)
  • Sociales (relaciones sociales con el resto de residentes, compañerismo, cooperación, sentimiento de grupo)
  • Emocionales (autoestima, alegría, esperanza, orgullo)

Beatriz Rivas

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