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26 de julio de 2018



día de los abuelos
Publicado el 26 julio, 2018 - 13:08h

A mi aitite Prudencio (de apodo: el Chato).

Mi abuelo fue para mí una persona maravillosa. No sabía leer ni escribir. De oficio era cantero. Con ayuda de tres amigos se construyó un caserío en Lejona (Vizcaya), todo él hecho con piedras de cantera.

Gracias a mi abuelo aprendí a amar la naturaleza, pues me enseñó el nombre de todos los árboles en proceso de crecimiento. También me enseñó a querer mucho a los animales.

Él sabía qué hora era en cada momento por la posición del sol y nunca se equivocaba.

Cuando tenía 6 años me llevó a la cuadra para que le ayudara a ordeñar una vaca. Me dijo que la sujetara por el rabo y yo así lo hice, pero no la cogí muy fuerte porque tenía miedo. La vaca empezó a mover el rabo; a darle vueltas y se me escapó de las manos, dándole a mi abuelo en la cabeza, tirándole la boina, le tiró al suelo y se desparramó toda la leche. Yo creía que me iba a reñir pero lo que hizo fue enseñarme a hacerlo bien en próximas ocasiones.”

Esta es una de las millones de anécdotas que los nietos hemos compartido con nuestros abuelos: esas maravillosas personas de las que tanto hemos aprendido y que tanto amor nos han dado a lo largo de nuestras vidas.

¡A todos los abuelos del mundo: os queremos!

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