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26-12-2018



Publicado el 26 diciembre, 2018 - 14:36h

En DomusVi Coruña queremos que nuestros residentes se sientan como en casa y que las actividades que realizaban antes del ingreso residencial las puedan seguir manteniendo. Una de esas actividades es la visita a exposiciones de temas variopintos. En este caso, la fotografía.

Si algunos de los residentes no pueden o no quieren salir del centro, las exposiciones se traen a la residencia.

En este caso, tenemos una exposición de fotografía en la recepción . Su autor es Santiago Casal, hermano de un residente. 

Si quieren un reportaje o más información sobre alguna de las fotos expuestas, pueden contactar con Santiago en https://www.facebook.com/KasalFotografía/ , o,  en instagram: Kasalfotografía.

Aprovechando, les transcribo unas palabras que nos hizo llegar Santiago para poner en este blog. 

Ante todo y antes de nada, muchas gracias en nombre del personal del centro por tan bonitas palabras. 

Y dicho esto, Santiago escribió:” No es fácil cuando se trata de hablar de la Residencia, el nuevo hogar de nuestros seres queridos a partir de un momento de su vida. La relación que nos une con padres, hermanos, incluso, en ocasiones, hijos hace que el plano sentimental se entrevere en la perspectiva que tenemos de la Institución. Así, es usual ceder a la tentación de magnificar lo intrascendente y, sin embargo, no tomar suficientemente en cuenta lo verdaderamente importante.

Y, ¿qué es lo importante?, ¿para quién es importante?¿para el residente, para la familia ahí fuera, para el personal del Centro?

En este pequeño espacio del blog es preciso ir directo al grano. Lo importante, se dirá, es la profesionalidad de los trabajadores, de los responsables de la atención primera y más cercana, de los equipos de dinamización, del servicio médico, de la restauración…

Pero se me antoja que hay un factor diferencial, para algunos intangible, que a la postre condiciona el tramo de la vida para ser vivida y no quemada por nuestros seres queridos en su nueva y, probablemente, definitiva casa. Ese ingrediente tiene que ver con nuestra condición de seres de manada, necesitados de los afectos para albergar motivación vital.  Afectos, cariño que, desde una variedad de registros tan amplia como grande es la tipología de quienes los proyectan, son siempre percibidos por él/la residente como el bálsamo mejor para el sustento del ánimo.

Admirable es esa vocación terapéutica de los cuidados residenciales que se mantiene en el tiempo, por encima de sus cuitas personales, inexcusables, o acaso profesionales, aparcadas durante el servicio para que no interfieran en la atención al residente.

Esa filosofía de volcarse en el cuidado y en los afectos para con los residentes, superando dificultades sobrevenidas comunes a cualquier otro contexto o actividad, es lo que distingue a instituciones punteras, como lo es DomusVi Oleiros, una familia terapéutica, un hogar vital”

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