Ver todos los artículos

27 de julio de 2018



Publicado el 27 julio, 2018 - 09:58h

En la última etapa de las demencias se presenta una marcada afectación de todas las facultades intelectuales, se acentúa la rigidez muscular, se pierden las capacidades automáticas y la personalidad, que siempre acompañó a la persona, desaparece por completo. Los pacientes se muestran profundamente apáticos.

Es un momento de enorme dolor para los familiares. La sensación de pérdida de la persona querida da lugar a la expresión de sentimientos similares a los de un proceso de duelo: negación, rabia, tristeza, aceptación.

El personal de nuestra residencia puede acompañar, solidarizarse y respetar al familiar en su dolor. Pero sobre todo, cuida con cariño y profesionalidad a esa persona que padece demencia. Es un cuidado en la sombra: asear, vestir, curar, hidratar, realizar cambios posturales, tocar, mirar, hablar, poner música…Acompañar.

A veces en ese cuidado, en un breve pero intenso instante, logramos ser testigos de un gesto antiguo, un brillo especial en la mirada…Una huella de ese sujeto.

Comentarios: 0

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Ver todos los artículos