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08/03/2018



Publicado el 16 marzo, 2018 - 16:43h

Este pasado 8 de marzo hemos querido conmemorar la lucha diaria que la mujer emprende en busca de la igualdad con el hombre.

Por ello, desde DomusVi Sant Jordi de Cornellá queremos compartir una breve historia de vida. La experiencia de una usuaria del centro de día de Sant Jordi, una mujer valiente   que logró su propósito de obtener el carnet de conducir y que a día de hoy, muy orgullosa, nos relata estas palabras.

Me llamo Pepita Castillo y nací en Barcelona hace 76 años. Estudié en un colegio de monjas donde aprendí a leer y a escribir. A los 14 años empecé a aprender confección con una modista que me enseñó muchísimo.

Empecé a salir con mi marido Josep y nos casamos. Me mudé de Barcelona a Cornellá para formar mi familia. Con 22 años tuve mi primer hijo y a los 31 el segundo.

Fue entonces, con 31 años, embarazada de mi segundo hijo, cuando se me metió entre ceja y ceja sacarme el carnet de conducir. Mi hijo mayor tenía que ir al médico cada semana y nos desplazábamos hasta Barcelona en transporte público, era un desplazamiento muy pesado para los dos. Cuando eres madre y tienes un problema, haces lo que sea por ayudar a tus hijos. Fue por él que decidí sacarme el carnet de conducir.

Me apunté a la autoescuela de Cornellá. La teórica me costó un poquito de aprobar, la práctica, fue muy fácil.

Me sentí contenta, orgullosa de mi misma y útil. Empecé a valorarme muchísimo más. Era la única mujer con carnet de conducir que conocía en ese momento.

Mi marido me ayudó mucho, estaba muy orgulloso y me compró un Seat 600 de segunda mano. Me encantaba conducir, nunca tuve ni un susto, ni tan siquiera una pequeña rascada.

A día de hoy la mayoría de mujeres conducen, en esa época, fui una de las primeras. Siempre fui valiente y agradezco mucho que mi marido confiara en mí.

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