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14/11/2017



Publicado el 16 noviembre, 2017 - 08:59h

Este martes 14 de noviembre vivimos una de las fiestas que más nos gusta en San Lázaro: El Magosto.

Durante la semana pasada los residentes prepararon los tradicionales cartuchos de papel de periódico que tan famosos han hecho los castañeros. El día anterior a la fiesta tocó trabajar de lo lindo pelando y picando los 30 kg de castañas que se repartieron. El equipo de cocina le tocó preparar las cocidas con un buen chorro de anís y Álvaro, nuestro compañero de mantenimiento las asadas a fuego, como manda la tradición. Las castañas estuvieron acompañadas de sangría y de buena música gallega.

Aquí os dejamos unos datos de interés sobre las castañas y el magosto recogidos de la Wikipedia:

 Desde el paleolítico los seres humanos se alimentaron de castañas y bellotas. Con la expansión del cultivo de castaños por los romanos, su fruto se convirtió en la base de la alimentación de la población, como fruto fresco, seco o molido para hacer harina. Desde finales del siglo XVIII la generalización del maíz y la patata de América hicieron que las castañas perdieran su protagonismo en la alimentación campesina.

Hay varias​ teorías sobre el origen del término gallego magosto: Magnus Ustus (gran fuego) o Magum Ustum (resaltando el carácter mágico del fuego).

Tradicionalmente esta fiesta se realizaba con la recogida de este fruto y servía también como agradecimiento por la cosecha recibida.

En los días comprendidos entre el 1 de noviembre (Todos los Santos) y el 11 de noviembre (San Martín) (puede celebrarse, también en fechas cercanas), se suele celebrar esta fiesta donde no faltan las castañas asadas en el fuego, el vino nuevo y los chorizos.

La fiesta consiste en realizar una hoguera y, una vez hay brasas, se coloca sobre ellas un cilindro metálico con agujeros en su base, llamado tambor o, en algunas zonas, tixolo. Sobre este recipiente, u otro por el estilo, se extienden las castañas a las que previamente se les ha realizado un corte en un extremo para que no salten o exploten. Una vez asadas se pelan y se comen.

Es común tiznarse la cara con los restos de la hoguera, saltar las hogueras ya que trae suerte así como realizar diferentes juegos tradicionales, contar cuentos y cantar canciones populares.

En el caso de Orense la fiesta se celebra coincidiendo con la festividad de su patrón, San Martín de Tours, el 11 de noviembre. Es costumbre extendida ir a un monte cercano (en el caso de la ciudad uno de los más usados para este fin es el Monte Alegre) y encender una hoguera en la cual se asarán la carne de cerdo, los chorizos y las castañas. Se aprovecha la ocasión para la degustación del vino nuevo de la cosecha.

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