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16/03/18



Publicado el 16 marzo, 2018 - 09:13h

En el área de Terapia Ocupacional de DomusVi Sierra de las Nieves, se trabaja la rehabilitación de las manos con artrosis y otras patologías que afectan a los miembros superiores. Unas de las metodologías que utilizamos para reducir el dolor y las rigideces que provoca la artrosis es la inmersión en baños de parafina.

La parafina es una sustancia blanca, de aspecto untuoso, en forma de cera, que se obtiene de la destilación del petróleo, por tanto es un hidrocarburo. Una pequeña cantidad de parafina líquida, al ser expuesta al aire se solidifica de inmediato, pero conserva por algún tiempo el calor (calor de fusión), y a la vez se vuelve una especie de aislante. Esta propiedad es la que se emplea para su aplicación terapéutica.

Son varios los procedimientos de aplicación. Pero el que nosotros empleamos, siempre que la forma de la zona corporal a tratar lo permita, es la inmersión.

La/s mano/s se sumerge/n en parafina caliente por 1 ó 2 segundos y se saca. De manera inmediata la parafina empieza a solidificarse, formando una película delgada. Esta película protege y aísla de la acción térmica de otras inmersiones. Luego de unos pocos segundos, se vuelve a introducir el segmento en la parafina líquida por 2 o 3 segundos y se retira. El proceso se repite por 4 o 5 veces, hasta que se forme una capa gruesa de varios estratos. De inmediato se cubre con una bolsa de plástico y encima envolvemos con manoplas para evitar la pérdida de calor.

Al cabo de unos 15 a 20 minutos la parafina ya no puede ceder energía térmica, y es el momento que termina el tratamiento. Se retiran las envolturas, y el guante o bota de parafina se puede quitar y ser devuelto al recipiente con el resto de la parafina, para ser reutilizado en muchas otras ocasiones más.

Los efectos fisiológicos de la parafinoterapia son los mismos que los de otras formas de calor exógeno o superficial. Inducen a una vasodilatación cutánea profusa e intensa sudoración, estas reacciones tienen acción antiedematizante, por su influencia en la circulación hemolinfática y, además, las varias capas de parafina llegan a ejercer una presión constrictiva, similar a la de un vendaje. Por los mismos efectos se emplea en el tratamiento de alteraciones vasculares periféricas, especialmente las post-traumáticas.

De manera específica la parafinoterapia está indicada, como se dijo, en edemas y alteraciones vasculares, especialmente de origen post-traumático. En artritis, en estado quiescente. Artrosis. Otras enfermedades articulares y peri articulares, acompañadas de inflamación localizada y dolor.

Su aplicación está contraindicada en presencia de alteraciones varicosas, flebitis, ante el riesgo de desprender émbolos o trombos. Cuando el estado cardiodinámico no es apropiado, no deben realizarse aplicaciones extensas o generales. No se utiliza cuando existen alteraciones de la sensibilidad, pérdida de la conciencia, etc.

Cuando existe solución de continuidad en la piel, la herida, escara, etc., debe ser cubierta con un buen número de compresas o gasas, ya que el umbral sensitivo y de tolerancia estará notablemente bajo, y también a fin de no contaminar el tejido y/o la parafina.

Rara vez se presentan reacciones alérgicas a la parafina, de hacerlo el tratamiento debe ser descontinuado.

En nuestro centro es una terapia muy demandada ya que los residentes a los que se les aplica encuentran bastante alivio en su sintomatología.

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