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14-05-2018



Publicado el 14 mayo, 2018 - 16:40h

Es bien conocido por muchos que la fractura de cadera es un problema de alta incidencia entre personas mayores, tanto que viven en residencias de la tercera edad como en la comunidad.

Esta lesión es más común en mujeres que en hombres y se relaciona además con otros factores como la edad, estado físico, hábitos de vida y de alimentación saludables, utilización de correctas ayudas técnicas como bastón, gafas, audífonos…

Independientemente de la causa de esta lesión, el objetivo común siempre debe ser el mismo: mejorar la calidad de vida y recobrar la máxima funcionalidad.

Es importante conocer y partir del estado que la persona presentaba antes de su lesión, para marcar objetivos alcanzables, intentando recobrar las capacidades que el anciano tenía antes de su fractura. En ocasiones, esto no es posible, por lo que siempre el tratamiento de fisioterapia irá encaminado a recobrar el máximo número de capacidades posibles.

Por su puesto, el tratamiento de fisioterapia se ceñirá a las recomendaciones médicas, como por ejemplo, es necesario que el facultativo médico autorice la puesta en pie. Hasta entonces el tratamiento se basará en ejercicios en descarga para prevenir atrofia muscular y rigideces articulares, además de mantener capacidad aeróbica de cara al esfuerzo que tendrá que realizar durante todo el proceso de rehabilitación.

En ocasiones, la lesión no es intervenida quirúrgicamente, por lo que cobra gran importancia la colaboración del paciente, aceptación de las secuelas que puedan sucederse, pero sobretodo, adaptar actuaciones para la prevención de caídas.

Desde la residencia de mayores DomusVi Remedios de Aguilar de la Frontera les deseamos feliz lunes.

 

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